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REINTERPRETACIONES. Mario del Curto. BARCELONA.
FNAC L´ILLA (Avda. Diagonal, 35) Del 9 de
enero al 9 de marzo.
Los espectáculos dejan pocas
huellas: algunos recuerdos en la mente de
los artistas y del público y, a lo sumo,
algunos documentos por aquí y por allá.
Pero por suerte existe la fotografía, esa
bella infiel. Con ella se consigue captar,
mejor que de cualquier otra forma, esa energía
efímera y única del teatro. En algunos casos,
la imagen puede superar el mero documento
para la memoria y convertirse en una obra
con un valor propio, al margen de toda referencia.
La fotografía desarrolla entonces una estética
y un poder de expresión que le pertenecen
: a partir de una creación artística, y
sin negar su vocación archivística, se convierte
ella misma en otra creación.
Tales apreciaciones deben aplicarse a las
imágenes de Mario del Curto. Mario del Curto...
un enamorado de la vida y sus placeres,
gran viajero, siempre dispuesto a vivir
nuevas aventuras, eterno rebelde ante las
injusticias, respetuoso con los demás...
parece haber escogido la fotografía para
dejar testimonio de su paso por el mundo.
Podemos hallarle trabajando como reportero,
retratista o explorando sobre nuevas formas.
También ha realizado algunos proyectos de
envergadura como, por ejemplo, su conjunto
de obras sobre los llamados "artistas brutos".
Desde hace unos veinte años Mario del Curto
captura instantes del teatro. Verle trabajar
en ese ámbito forma casi parte del espectáculo.
Todo comienza por una fase preliminar: la
elección y preparación del material. Una
vez entra en la sala se le ve ir de una
lado para otro, concentrarse, esbozar movimientos.
Bajan las luces. Los actores entran en la
escena. La concentración es extrema. A veces
cambia de objetivo o de caja, recarga la
cámara, pero parece que ya nada le puede
perturbar. Lo que lleva a cabo es un verdadero
baile, una discreta coreografía, al ritmo
del obturador y desprovisto de cualquier
gesto inútil. Todo su ser esta movilizado
para intentar conseguir ese instante especial,
ese momento exacto que depende de una fracción
de segundo.

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Después vendrá el trabajo artesanal
en el cuarto oscuro, la elección entre centenares
de tomas y el revelado de éstas. Entonces
se miran. Aquí hay un movimiento sorprendente,
un gesto, una mueca, una sombra sobre una
mejilla, un destello en una mirada... En
otras un espacio, una forma arquitectónica,
una atmósfera, una luz, un accesorio que
la dota de sentido... Y en ocasiones todo
a la vez. Al fin y al cabo, estas fotos
evocan el espectáculo tal como se inventa
hoy en día. Pero además, con este rastreo
de la escena, con la cristalización de todas
estas realidades, Mario del Curto nos habla
principalmente del ser humano. Celebrando
la unión entre dos magníficas "mentiras",
la fotografía y el teatro, el fotógrafo
captura y nos ofrece algo parecido a una
verdad al desnudo.
René Zahnd.
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