El portal cultural de la Fnac

Eugenia Rico

Publica su primer cuento a los once años y a los veinte  funda la Revista "Multiversidad" para animar la vida cultural de la Universidad en la que acuña el Movimiento de la Poesía Atlántica.  Estudia Derecho y Relaciones Internacionales y se especializa en Derechos Humanos pero lo abandona todo por la Literatura. La irrupción de su primera novela "Los amantes tristes" con la que inicia la Trilogía "Eros y Kafka" le granjea el apoyo unánime  de la crítica. Es escogida como una de las mejores novelas del año por la revista "Leer", "El Cultural" de El Mundo y el Periódico de Catalunya. A partir de "La muerte blanca" se la considera la creadora en España de un nuevo género de novela en palabras del critico Ángel Basanta. Otros la confirman como creadora de la llamada "novela interactiva o participada".  La muerte blanca gana el Premio Azorín 2002 y es consagrada como una de las mejores novelas del año por los críticos de El Cultural de El Mundo.  Con "La edad secreta" (Premio Primavera 2004 Finalista) finaliza su trilogía sobre las pasiones: Los amantes tristes o la amistad, La muerte blanca o el amor fraterno y La edad secreta o el amor carnal.

En 2005 publica un ensayo sobre la India titulado "En el país de las vacas sin ojos" con el que gana el Premio Espiritualidad.

"El otoño alemán" es Premio Ateneo de Sevilla de Novela en el 2006 y la  primera novela de su ciclo sobre Los Cuatro Elementos. El otoño alemán que Luis Landero defiende como "una novela espléndida, genial" es Agua. Los críticos de Babelia y El Cultural la definen como una de las novelistas fundamentales de su generación.

Eugenia colabora en la Revista de Occidente, en El País y en El Mundo. Uno de sus artículos ganó el Premio UNICEF al mejor articulo del año.

El conjunto de su obra recibió la Beca Valle-Inclán de la Real Academia de España en Roma.

Es una de las autoras seleccionadas en la Antología de Poetas del SXX "Mujeres de carne y verso".

Entre sus obras colectivas destacan "Muelles de Madrid" con  otros autores como Jesús Ferrero, Luis Mateo Diez, Manuel Rico  y José María Merino "Suiza y la Migración" con Ana María Matute, Fernando Marías y Vicente Molina Foix entre otros. "La paz y la palabra" junto a Jose Saramago y Ernesto Sabato.

Su última novela es "Aunque seamos malditas", la segunda de la Tetralogía (Fuego) es   en palabras del   gran escritor José María Merino: "una fiesta del lenguaje".

Estoy con...

"El Hombre de los dos corazones", de Ana Merino.

Este libro publicado por Anaya como un relato para niños y adolescentes conmovera el corazón de los  mayores. Me recuerda al mejor Oscar Wilde y a la Historia Interminable. Poesía, ternura, aventura: belleza en una historia conmovedora sobre hermanos perdidos y corazones encontrados.

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Publicación: 11/01/2012

Mi padre dejó de creer en los Reyes Magos por culpa de un saxofón. En esa época vivía en una ciudad con palmeras donde la gente se pasaba la vida soñando con la nieve. Todos menos mi padre, porque mi padre quería tocar el saxofón en una banda de jazz y no le importaba que sus amigos le dijeran que para poder tocar jazz hay que ser negro. Lo único que le importaba era hacerse con un saxofón aunque para ello tuviera que ser más negro que el Rey Baltasar.

Su preocupación era que en la ciudad de las palmeras nadie vendía saxofones, o eso es lo que le había dicho su madre. De todas formas a él no le parecía eso una verdadera dificultad porque como los Reyes Magos venían de Oriente, pues sin duda atravesarían toda clase de países antes de llegar a su balcón y alguno de ellos sería el País de los Saxofones.

Sin embargo una tarde naranja mientras acompañaba a su madre a ver a una tía lejana que había vuelto a tener trillizos, mi padre vio en el escaparate de una vieja tienda el saxofón más hermoso del mundo. Era rubio y parecía que hablaba inglés. Era dorado y con muchos botones. Era el saxofón con el que había soñado. Se lo dijo a su madre, pero su madre no se alegró sino que de repente le soltó una bofetada sin motivo. Te la he dado, dijo su madre, porque te dolerá menos de lo que voy a decirte y lo que voy a decirte te dolerá menos que quedarte esperando un saxofón toda la vida. Nunca vas a tener este saxofón porque los reyes son los padres y tus padres no tienen dinero para comprarlo.

Por supuesto mi padre no la creyó, ningún niño en su sano juicio la hubiera creído. Pero sus palabras le hicieron reflexionar. No dijo nada más en todo el día y decidió consultarlo con su amigo Pedrito. Pedrito era un niño muy admirado en el colegio y algunos decían que incluso en la ciudad, porque había viajado mucho y no sólo había visto la nieve en varias ocasiones sino que sabía jugar con ella. Pedrito tenía fotos con la nieve, tenía fotos incluso con los Reyes Magos en el Corte Inglés. Pedrito era un niño que estaba por encima del bien y del mal. Le dijo desde la altura de sus diez años que los Reyes Magos existían, él los había visto en la Gran Vía de Madrid pero mantenían relaciones mafiosas con los padres de cada uno. “Ya no son tan honrados como antes y piden dinero para traer los regalos”. Por ese motivo lo mejor era tener una tía adinerada ( las tías con trillizos no servían) o una abuela rentista y confiarles a ellas la carta a los Reyes Magos.

A esas alturas mi padre andaba ya muy mosqueado pero como deseaba tanto tener el saxofón descubrió una estratagema. En lugar de escribir a los Reyes Magos escribió a Papá Noel en casa del Tío Sam: “Querido Papá Noel no puede usted permitir que los niños españoles sigan teniendo costumbres bárbaras y creyendo en los Reyes Magos como si no fueran una colonia de su gran y magnánimo imperio. Por favor acuérdese de nosotros y haga que Papá Noel traiga un poco de democracia y preferiblemente muchos regalos a nuestro país y todos intentaremos aprender inglés. Y para comenzar esa sana costumbre comience por mandarle a Pablito Álvarez (que era el nombre de mi padre) un saxofón para que pueda ser como Louis Armstrong y adoctrinar a la masa que no sólo no habla inglés sino que nunca ha escuchado unas lágrimas de jazz”.

Cuando mi padre casi se había olvidado de los Reyes Magos y estaba investigando las posibilidades de escribir a la Befana la viejecita que les traía los regalos a los niños italianos, le llegó un paquete de parte de Papá Noel envuelto en la bandera de las barras y estrellas. Era el 25 de diciembre y aquello era un saxofón de plástico fabricado en China. Mi padre tardó años en enterarse pero su madre había mandado su carta añadiendo unas emotivas líneas a la Embajada Americana. Mi abuela asegura que fue mi padre el que introdujo en España la moda de Papá Noel. Y que por su culpa los Reyes Magos han tenido que retirarse a Florida donde no ganan para huracanes. Por si acaso mi padre (que se hizo fabricante de saxofones de juguete) vive ahora en otra ciudad con palmeras donde todos sueñan con Papá Noel y él sueña con la nieve.

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La carrera de una estrella de cine consiste en ayudar a los demás a olvidar sus problemas. En usar tu encanto, tu belleza y tu jovialidad para hacer que la vida parezca más fácil. "El problema -dijo una vez Gloria Swanson- es que si no lloras nunca en público... en fin, el público supone que no lloras nunca". CHUCK PALAHNIUK. 'AL DESNUDO' (Mondadori)