Diletante. Ni fotógrafo ni pintor. “Creo que ha dejado de importar cómo la información llega a las personas” dice Vik Muniz, el hombre que dibujó el action painting de Jackson Pollock, la catedral de Santiago de Compostela y al mismísimo Sigmund Freud, nada más y nada menos que en chocolate. “Se me ocurre que quizá Freud hubiese podido explicar por qué nos gusta tanto el chocolate, por eso fue a él a quien primero dibujé”.
Vik Muniz (Sao Paulo, 1961) se reconoció artista (“Antes me daba mucha vergüenza presentarme como tal”), cuando años atrás se hallaba en la frontera húngara sin el visado correspondiente. “Uno de los guardias preguntó a qué me dedicaba y le dije que era artista. ‘¿Artista?’, replicó. ‘Dibújanos algo’. Y los dibujé. El tipo miró la imagen por un momento y me dijo: ‘Está bien, fírmalo’. Respiré aliviado y pensé que si yo era artista para un tipo que porta una ametralladora, era artista para cualquier crítico”.

 


ILUSTRACIÓN: Self Portrait
(I'm too sad to tel after bas jan ader), 2003

 

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