Rodrigo Fresán cuenta cómo es la nueva película de Woody Allen..

Hay personas que todos los años hacen el Camino de Santiago para pedir o para agradecer. Otros optan por internarse en un spa para así intentar conjurar el inevitable paso del tiempo. Y hay muchos que –más o menos cada doce meses, en lo que puede ser considerada otra de las tantas formas de la fe– acuden expectantes a ver la nueva película de Woody Allen. Son los que ordenan sus vidas –tanto en lo trascendente como en lo superficial– remontando el río de sus películas: “Estuve con ella desde Granujas de medio pelo hasta La maldición del escorpión de jade; no fue un gran amor”, o “Llevo escribiendo esta novela desde Manhattan; no creo que la termine nunca”. Para todos ellos llega ahora, puntual, Melinda y Melinda.
Y buena y mala noticia. Primero la mala: Melinda y Melinda es una de esas películas
de Woody Allen sin Woody Allen. Es decir: Woody Allen no actúa en ella y, sí, esa sensación de que te sirven un buen martini pero sin aceituna. La buena noticia es que Melinda y Melinda es –pese a la ausencia de su dueño en el reparto– la mejor y más redonda y más claramente woodyallenesca película en mucho, mucho tiempo.

Entrevistamos al director neoyorquino con motivo del estreno de Melinda y Melinda.

Lee el texto completo en la revista impresa

   
 
Cine en Construcción
La página oficial de Alejandro Amenábar
La página oficial de Alex de la Iglesia
La página oficial de Isabel Coixet
La página oficial de Mario Vargas Llosa
Nuevo Talento Fnac
Inditendencias
   
 

> Descarga la portada > Descarga la portada > Descarga la portada > Descarga la portada
> Visita la versión on-line > Visita la versión on-line > Visita la versión on-line > Visita la versión on-line