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Con Bebo Valdés,
Carlinhos Brown y una favela de Bahía como
protagonistas, la nueva aventura de Trueba cuenta
la historia de una comunidad salvada por la música.
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1.
Un lugar que existe
Es curioso cómo empezó todo.
Fui a vender un disco y me vendieron una película.
Estaba en BMG buscando distribución
para Lágrimas Negras, y Carlos López,
que lleva a Carlinhos Brown, me preguntó
qué me parecía su música.
Le dije que me gustaba mucho y que sobre todo
me gustaba lo que estaba haciendo en su barrio
en Bahia. Entonces Carlinhos vino a casa,
y me invitó a visitarle en el Candeal,
la favela donde nació. Hice varios
viajes y desde el primero me quedé
muy prendado. Hay algo en la cabeza que te
cambia cuando llegas allí. Tiene que
ver con el proyecto que ha desarrollado Carlinhos,
y tiene que ver con el barrio, con la gente,
con la música. En el Candeal nunca
hay un minuto de silencio. Todos allí
son músicos. Te sientas en la calle
y escuchas tambores, de otro lado llega un
saxofón, luego un birimbao, el tocadiscos...
es una maravilla ir andando y oír todas
esas músicas. Hay bandas de niños
pequeños, de niñas, de jóvenes,
de raperos, de rockeros, de todo.

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