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Editorial

 

Portada: El milagro de Candeal

 

Antología Literaria del Hip Hop Español

 

Artista invitado: Bebo Valdés

ÍNDICE EDITORIAL JULIETA VENEGAS BEBO VALDÉS PORTADA: EL MILAGRO DE CANDEAL BENICÀSSIM POR ESPIDO FREIRE ANTOLOGÍA LITERARIA DEL HIP HOP ESPAÑOL GUÍA: DESDE EL BACKSTAGE
 


El músico cubano se convierte a los 85 años en uno de los iconos de la world music.

Bebo Valdés es un hombre espigado de, aproximadamente, un metro noventa. Se mueve con un andar pausado, detrás del cual se esconde una agilidad juvenil, la misma que derrama sobre el piano, y que la artritis y sus 85 años no han conseguido arrebatarle del todo. Al menos no en presencia de un periodista, una fotógrafa y una troupe de admiradoras que lo asalta en el hall del lujoso hotel donde se hospeda en Madrid. La sinceridad que desprenden esos enormes dientes blancos hace pensar que debe ser muy, muy difícil enfadar a este pianista, poseedor de dos premios Grammy y coartífice del éxito abrumador de Lágrimas negras, mejor disco del año 2003 según uno de los críticos del The New York Times.

-¿Cómo decidió dedicarse a la música?
-Fue mi madre quien descubrió que lo mío era esto. Dice que tocaba en piedras y cantaba, yo no me acuerdo de eso. Había un pianista que se llamaba Antonio María Romeu, mi madre contaba que cuando yo tenía cinco años una noche me senté cerca suyo y me pasé toda la velada ahí. Al otro día me ponía a cantar cosas y cogía piedras, las acomodaba y hacía como que tocaba el piano. Yo no me acuerdo, pero ella me lo contó mil veces. Después me puso a mi primera maestra de piano, que se llamaba Moraima. Yo tenía diez u once años y ya venía cantando y tocando en la escuela desde los siete.

   
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