

El prometedor director nos presenta El orfanato, su esperadísimo y ya aclamado debut internacional.
Hay dos tipos de fuet: el de cerdo del pueblo, que es de cerdo, y el fuet del Pryca, que es de goma”, decía Juan Antonio Bayona en 1999, en boca del niño protagonista del cortometraje Mis vacaciones, su premiadísimo debut en la dirección. Ocho años después, el lenguaje, el tono, el género en el que se enmarca El orfanato, su opera prima en el largo, está lejos de la melancólica sorna infantil de Mis vacaciones, pero lo que no ha cambiado es su trabajo con los críos, presidido por la credibilidad de la interpretación.
Ahora son el terror y el drama psicológico quienes comandan su alabada película, protagonizada por una sufridora madre que ejerce de enlace entre los sobrenaturales juegos infantiles de su hijo, y los miedos que provoca un viejo caserón que en un tiempo pasado fue sede de un orfanato. Al otro lado del teléfono, desde Barcelona y recién llegado del Festival de Nueva York, Bayona (Barcelona, 1975) charla con ClubCultura sobre la excelente acogida de la película en los diversos festivales donde se ha presentado (Cannes, Londres, Toronto, Helsinki y Nueva York), y uno de los primeros temas en abordarse es su buena mano con los niños. Porque no sólo Mis vacaciones y El orfanato están protagonizadas por chavales. |