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En un acto emotivo en el que el protagonista estuvo
flanqueado por Jorge Herralde, editor de Anagrama
que ha publicado en español toda su obra, y Llàtzer
Moix, redactor jefe de cultura del diario La Vanguardia
y autor de una amena biografía del escritor,
y a la vista de las treinta imágenes que componen
la muestra, el autor de Wilt recordó la
influencia de Cartier Bresson en su forma de ver el
arte fotográfico e ironizó al respeto:
"Cartier Bresson afirmaba que la fotografía
era recoger los momentos decisivos, cuando veo mis fotos
algo me dice que tengo especial predilección
por los momentos indecisivos".
Una gran ironía y una prodigiosa narrativa de
momentos y personajes han convertido esta afición
primeriza e inconfesable de Sharpe, que llegó
a ser un fotógrafo de bodas y bautizos, en un
auténtico arte que, cuarenta años después
de sus albores, ve la luz en una muestra organizada
por la Fnac.

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