Tras el encuentro con Molina Foix en Fnac Castellana, firmó centenares de libros. Entre ellos, los cuatro ejemplares que sorteamos.
AVISO: Junto al botón del volumen, puedes escoger el idioma del vídeo: castellano o inglés.
SINOPSIS DEL LIBRO
Auster vuelve la mirada sobre sí mismo y parte de la llegada de las primeras señales de la vejez para rememorar episodios de su vida. Y así, se suceden las historias: un accidente infantil mientras jugaba al béisbol, el descubrimiento del sexo, las masturbaciones adolescentes y la primera experiencia sexual con una prostituta, la rememoración de sus padres, un accidente de coche en el que su mujer resulta herida, una presentación en Arles acompañado por su admirado Jean-Louis Trintignant, la estancia en París, una larga lista comentada de las 21 habitaciones en las que ha vivido a lo largo de su vida hasta llegar a su actual residencia en Park Slope, sus ataques de pánico, los viajes, los paseos, la presencia de la nieve, el paso y la herida del tiempo... En definitiva, un magistral autorretrato.
Los ganadores de los 4 ejemplares firmados de 'Diario de invierno' son:
María Fernanda Gordillo
Helena Peña Corredor
Julia Tapiador Vázquez
Alejandro Caña Domínguez
¡ENHORABUENA A LOS CUATRO! Y muchas gracias a todos los que habéis participado. Los sorteos siguen en ClubCultura y en nuestro TWITTER. Suerte.
Apunta esta fecha: Jueves 23 de febrero.
Ese día en el Hall de Fnac Castellana y a partir de las 20:30h. tendrá lugar el encuentro y firma de libros con el autor estadounidense, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006.
El espacio, donde tendremos a una banda tocando en directo, recreará el universo del reconocido escritor convirtiendo el evento en cita ineludible para todos los seguidores del genio neoyorquino.





Hace varios meses recibí un mail de un joven guionista solicitando consejo sobre el funcionamiento de las agencias de talento...
Sorteamos conjuntamente 'Harakiri' y 'El cabezazo'. Las dos últimas novedades de la Filmoteca Fnac.
Pasamos la mitad de nuestra vida durmiendo y la otra mitad esperando en un aeropuerto. Ese lugar extraño con fronteras a todos los países.
Hasta los veintisiete años August Zollinger no había desarollado ninguna profesión u oficio –ni siquiera alguna actividad esporádica que pudiera considerarse de beneficio público-, motivo por el que todos en Romanshorn, población de la que era oriundo y de donde nunca había salido, se asombraron mucho el día en que el joven Zollinger clavó sobre la puerta de su casa un letrero en el que, con caracteres de gran tamaño, podía leerse la palabra “IMPRENTA”
(‘Andanzas del impresor Zollinger’, de Pablo D’Ors. Ed. Impedimenta)