Un detective privado, bebedor, trisexual y gamberro-galáctico, Cosmic Josemi, es contratado por el planeta Nueva Euzkadi para viajar a la Tierra, también conocida como "el vertedero". Su misión consiste en recuperar el ADN en forma de huesos de Sabino Arana. Solo así los ordenadores de Nueva Euzkadi volverán a funcionar. Los del planeta Tauro, por su parte, intentarán impedirlo. 'Si Sabino' viviría acontece en un futuro lejano, tan lejano como el siglo XXVI, y está repleta de humor, agudeza y una ironía a veces corrosiva, señas de identidad de Iban Zaldua (San Sebastián, 1966).
Zaldua, cuentista nato y considerado uno de los mejores escritores vascos, confiesa que escribir su primera novela ha sido más difícil de lo previsto, aunque asegura haber disfrutado con el tempo diferente y con esa otra forma de obsesionarse que exige una obra mas larga. La parodia de la novela negra o de la ciencia ficción es un vehículo perfecto para meter el dedo en la llaga social, y Zaldua lo introduce hasta la muñeca llevando la historia hacia el delirio para poder hablar con propiedad del presente. Nacionalismo, identidad nacional, escritores y hasta gastronomía vasca son algunos ingredientes de esta bien aliñada ensalada satírica.
En el mundo de 'Si Sabino viviría', se puede comprar una Smith & Wesson en un Toys'R'Us o ser condenado a muerte bajo cargos de ecologismo galopante. "Por desgracia, la realidad se encarga una y otra vez de desmentirnos y demostrarnos que nos hemos quedado cortos", puntualiza Zaldua, que gasta humor contundente e ironía fina diseñando planetas para poder reírse observando las cosas desde una perspectiva galáctica. Tauro es la España hiperbólica y la Luna tiene mucho de Germano. De entre todos los planetas creados por el escritor donostiarra, la Tierra sería el último donde fijaría su domicilio, pues en sus palabras, "la hemos dejado hecho un asco." Zaldua residiría mas bien en La Margen, planeta canalla por excelencia donde los bares suenan a pop ochentero, su música preferida.
Como todo ser fascinado, Zaldua también es víctima del fastidio. Reconoce quedarse hipnotizado delante del televisor y, sobre todo, no digiere bien el malestar socio-político-atmosférico del País Vasco. Según él, los problemas radican en que "no se reconoce que vivimos en una época en que las identidades son cada vez más múltiples e incluso variables. Frente a esa realidad, sigue habiendo bastante gente, y una mayoría de formaciones políticas, que continúan apostando por una definición única, monolítica e invariable de la identidad, sobre todo en torno a lo que se ha dado en llamar "identidad nacional". Fatalmente, Zaldua no cree que se trate de un síndrome exclusivamente vasco, olfateando en España el tufillo de un problema muy parecido, si no idéntico.
Si como tantos buenos libros de ciencia ficción, su novela cobrara forma de película, Zaldua escogería a Cronenberg o a Alex de la Iglesia para dirigirla. Por el momento, le basta con ver en su obra un divertimento , un homenaje a sus autores preferidos de la ciencia ficción y una invitación a pasar un buen rato leyendo. "Ni más. Ni menos." Carlota Nelson.
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