En"Intacto" es la primera película de Juan Carlos Fresnadillo. Ahí acaban todos los datos típicos de un debutante. Porque este joven cineasta ya optó, con su cortometraje "Esposados", al Oscar de Hollywood. Y su puesta de largo está protagonizada por Eusebio Poncela, Max von Sydow y Leonardo Sbaraglia, es decir, dos de los actores con los que cualquier director soñaría para su trabajo y uno de los mejores intérpretes de la nueva hornada. Además, según toda la crítica especializada, tampoco sus maneras en "Intacto" son precisamente las de un novato, sino las de un experto con la frescura de un advenedizo. ClubCultura.com entrevista a este director del presente y del futuro.

¿Es bueno o malo estrenarse en el largometraje cuando un cortometraje tuyo fue candidato al Oscar? ¿Te predispone demasiado?
Todo lo que provocó "Esposados", lo intuyo como algo positivo porque me dio a conocer. Supuso mi rampa de lanzamiento en la industria. A partir de ahí los productores se interesaron sobre qué largo quería hacer. En una primera lectura, evidentemente, a "Esposados" le debo el haber podido hacer "Intacto". Pero la expectación que se acre con el tema, el "qué hará ese tío que había llegado tan lejos", es algo que a priori da vértigo. He intentado convertir eso en un aliado, en que esa presión me ayudara a concentrarme aún más en mí mismo, en dar lo mejor de mí, y en darme tiempo, en buscar el mejor proyecto posible para esa puesta de largo. Me ha costado prácticamente cinco años hacer otra película, pero se trataba de indagar dentro de mí hasta estar plenamente convencido de lo que quería hacer. Para ello tienes que juntar a un equipo técnico y un casting que esté un poco en sintonía contigo. Que entienda y esté perfectamente encajado en la historia. Los tres años que hemos dedicado a "Intacto" es justo lo que la historia demandaba.

Te unes a gente como Amenábar, o a lo que ya hizo Álex de la Iglesia, en cuanto a que abordas un cine casi inédito en el cine español. ¿Tus referencias son más anglosajonas que iberoamericanas?
El cine anglosajón es el cine que me he chupado desde que era pequeño, pero no me considero alguien que trabaje desde ese lado. Creo que mi cine reúne los dos conceptos que yo consideró básicos para toda película: entretenimiento y una cierta mirada, una personalidad sobre el mundo, sobre el universo. Yo no creo, por tanto, que "Intacto" pertenezca al lado más norteamericano, sino al europeo. Me siento un cineasta europeo, con ciertos componentes españoles. Pero sí que sumo que la película, sin buscarlo, tiene vocación internacional. El hecho de trabajar un género como el thriller, con un tono de fábula, provoca que sea una película que cualquier espectador del mundo la vea, y muy fácilmente se enganche a una historia universal, con esa estética tan abierta al mundo. Creo que soy un tío abierto y tengo la sensación de que mis películas van a funcionar fuera. Pero no busco el referente americano. La confusión se produce por la esa falta de realismo, que es un poco lo habitual en el cine español. Yo estoy más cercano a lo fantástico, lo esotérico, lo fantasmagórico...relacionado indirectamente con el cine americano. "Intacto" pertenece al cine americano en cuanto a vehículo de entretenimiento pero la personalidad es la de alguien que está en otro lado.

¿El entretenimiento es lo más serio, lo más importante?
La premisa número uno que debe tener un director a la hora de hacer una película es no aburrir al personal. Se puede conseguir una película muy personal, muy especial, que invite a la reflexión, como es el caso de "Intacto", que te meta en un discurso casi romántico, pero que te entretenga y te tenga atrapado desde la primera secuencia. Creo en el cine entretenido y en el de alguna manera de género. Contar ideas que vayan más allá de lo que aparentemente parece. Creo que "Intacto" es una propuesta que va en esa línea.

¿Se dio en tu caso algún momento concreto en el que decidiste "voy a ser director de cine"?
Tenía 16 años, estaba en Tenerife, eran carnavales... nunca me gustaron mucho los carnavales, y recuerdo que me quedé en casa y ponían una película esa noche. Se llamaba "Encadenados" (de Alfred Hitchcok). Cuando la vi, recuerdo perfectamente, lo juro, que me dije "yo quiero ser director de cine". Salí a la calle muy entusiasmado y animado por la peli que había visto y conocí al que iba a ser luego mi productor y socio de "Esposados", que se parece en el título. Sentí que había nacido para contar historias. Estaba obsesionado por eso. Era mi vocación y tenía que lanzarme a ella.

¿Tus referentes son la mayoría cinematográficos, literarios...?
Creo que vienen de todos lados: la literatura, la pintura. Pero sobre todo de lo que hace que un cineasta pueda contar historias: la vida, lo que te pasa. Si no viviera ni tuviera experiencias vitales que me hubiesen condicionado de una manera no tendría nada que contar. Creo que lo que ves, lo que lees o lo que oyes te puede dar estilo, forma. Pero el fondo lo tienes que poner tú siempre. En este caso ("Intacto") la obsesión por el azar, la suerte, los supervivientes, el corazón, los sentimientos, arranca un poco en un episodio que viví cuando tenía 9 años, cuando fue testigo del accidente aéreo de los rodeos, en
Tenerife. Eso me condicionó a pensar historias sobre eso: cómo se relaciona el azar con la muerte. La vida es la materia de inspiración más importante para poder contar historias.