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¿Es bueno o malo estrenarse en
el largometraje cuando un cortometraje tuyo fue candidato al Oscar? ¿Te
predispone demasiado?
Todo lo que provocó "Esposados", lo intuyo como algo positivo
porque me dio a conocer. Supuso mi rampa de lanzamiento en la industria. A
partir de ahí los productores se interesaron sobre qué largo
quería hacer. En una primera lectura, evidentemente, a "Esposados"
le debo el haber podido hacer "Intacto". Pero la expectación
que se acre con el tema, el "qué hará ese tío que
había llegado tan lejos", es algo que a priori da vértigo.
He intentado convertir eso en un aliado, en que esa presión me ayudara
a concentrarme aún más en mí mismo, en dar lo mejor de
mí, y en darme tiempo, en buscar el mejor proyecto posible para esa
puesta de largo. Me ha costado prácticamente cinco años hacer
otra película, pero se trataba de indagar dentro de mí hasta
estar plenamente convencido de lo que quería hacer. Para ello tienes
que juntar a un equipo técnico y un casting que esté un poco
en sintonía contigo. Que entienda y esté perfectamente encajado
en la historia. Los tres años que hemos dedicado a "Intacto"
es justo lo que la historia demandaba.
Te unes a gente como Amenábar,
o a lo que ya hizo Álex de la Iglesia, en cuanto a que abordas un cine
casi inédito en el cine español. ¿Tus referencias son
más anglosajonas que iberoamericanas?
El cine anglosajón es el cine que me he chupado desde que era pequeño,
pero no me considero alguien que trabaje desde ese lado. Creo que mi cine
reúne los dos conceptos que yo consideró básicos para
toda película: entretenimiento y una cierta mirada, una personalidad
sobre el mundo, sobre el universo. Yo no creo, por tanto, que "Intacto"
pertenezca al lado más norteamericano, sino al europeo. Me siento un
cineasta europeo, con ciertos componentes españoles. Pero sí
que sumo que la película, sin buscarlo, tiene vocación internacional.
El hecho de trabajar un género como el thriller, con un tono de fábula,
provoca que sea una película que cualquier espectador del mundo la
vea, y muy fácilmente se enganche a una historia universal, con esa
estética tan abierta al mundo. Creo que soy un tío abierto y
tengo la sensación de que mis películas van a funcionar fuera.
Pero no busco el referente americano. La confusión se produce por la
esa falta de realismo, que es un poco lo habitual en el cine español.
Yo estoy más cercano a lo fantástico, lo esotérico, lo
fantasmagórico...relacionado indirectamente con el cine americano.
"Intacto" pertenece al cine americano en cuanto a vehículo
de entretenimiento pero la personalidad es la de alguien que está en
otro lado.
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¿El entretenimiento es lo más
serio, lo más importante?
La premisa número uno que debe tener un director a la hora de hacer
una película es no aburrir al personal. Se puede conseguir una película
muy personal, muy especial, que invite a la reflexión, como es el caso
de "Intacto", que te meta en un discurso casi romántico,
pero que te entretenga y te tenga atrapado desde la primera secuencia. Creo
en el cine entretenido y en el de alguna manera de género. Contar ideas
que vayan más allá de lo que aparentemente parece. Creo que
"Intacto" es una propuesta que va en esa línea.
¿Se dio en tu caso algún
momento concreto en el que decidiste "voy a ser director de cine"?
Tenía 16 años, estaba en Tenerife, eran carnavales... nunca
me gustaron mucho los carnavales, y recuerdo que me quedé en casa y
ponían una película esa noche. Se llamaba "Encadenados"
(de Alfred Hitchcok). Cuando la vi, recuerdo
perfectamente, lo juro, que me dije "yo quiero ser director de cine".
Salí a la calle muy entusiasmado y animado por la peli que había
visto y conocí al que iba a ser luego mi productor y socio de "Esposados",
que se parece en el título. Sentí que había nacido para
contar historias. Estaba obsesionado por eso. Era mi vocación y tenía
que lanzarme a ella.
¿Tus referentes son la mayoría cinematográficos,
literarios...?
Creo que vienen de todos lados: la literatura, la pintura. Pero sobre todo
de lo que hace que un cineasta pueda contar historias: la vida, lo que te
pasa. Si no viviera ni tuviera experiencias vitales que me hubiesen condicionado
de una manera no tendría nada que contar. Creo que lo que ves, lo que
lees o lo que oyes te puede dar estilo, forma. Pero el fondo lo tienes que
poner tú siempre. En este caso ("Intacto") la obsesión
por el azar, la suerte, los supervivientes, el corazón, los sentimientos,
arranca un poco en un episodio que viví cuando tenía 9 años,
cuando fue testigo del accidente aéreo de los rodeos, en Tenerife.
Eso me condicionó a pensar historias sobre eso: cómo se relaciona
el azar con la muerte. La vida es la materia de inspiración más
importante para poder contar historias.

