En La irrupción literaria de David Colomer en la literatura en catalán ha sido saludada por la crítica como una bocanada de aire fresco. Un estilo por momentos insolente que ya se esbozaba en su debut "Préssecs i diésel" y que con "Danys col.laterals", publicada por la prestigiosa editorial Quadrens Crema, ha cobrado vida propia. Nacido en Barcelona en 1970 y por tanto considerado como uno de los novísimos narradores, Colomer, amigo de la prosa rápida de Raymond Carver y del lado ridículo de la comedia humana, es en términos pugilísticos la gran esperanza blanca de la narrativa catalana. Un nuevo talento a seguir muy de cerca.

¿Son más literarios los pequeños accidentes que los grandes? ¿Son más grandes las historias cuanto más pequeñas?
Yo escribo acerca de mi propia vida cotidiana. Será que mi vida
es pequeña y, por lo tanto, las historias son pequeñas. Escribo sobre lo que conozco: la señora que va a comprar el pan, el señor que lleva su coche al mecánico, el jubilado que descubre una inclinación existencial pornoadicta...La cotidianeidad está llena de pequeñas-grandes historias, quizá porque las grandes historias (que no sé exactamente qué significan) están configuradas por les seres anónimos de nuestra sociedad. A partir de aquí, qué es más literario? Sólo se que cada persona es literatura y que la
historia depende mucho del estilo como se cuenta.

¿En qué influye Barcelona como ciudad abierta a la hora de crear? ¿Sería el mismo libro en Londres o Ciudad de México?
Mis personajes forman parte de la gran ciudad, donde el ser pasa
más desapercibido. De toda manera, mi experiencia creativa no transcurre demasiado en Barcelona. Mi visión de la gran ciudad proviene muy en parte de una persona que la vive des de lejos. El escritor de Ciudad de México, pues bien, escribirá sobre Ciudad de México, o quizá inventará su propio universo. La localidad donde uno vive no creo que sea especialmente importante en el discurso narrativo.

Tus personajes aparecen muchas veces desconcertados, con temores y frustraciones que son perfectamente cotidianas. ¿Tanto avanza la deshumanización de nuestra sociedad? ¿Pueden ser los libros un arma contra eso?
El libro habla de la gente que se siente indefensa ante las
exigencias y la irracionalidad que nos envuelve. Pero los personajes en el fondo están convencidos que ésta sociedad, la del estado del bienestar, es en el fondo la mejor sociedad a la cual pueden pertenecer. Ellos tienen experiencias fuertes, que rayan lo absurdo, pero es que la observación del mundo según la visión del escritor tendría que ser predominantemente absurda. Sólo hay que abrir cada día los periódicos.

¿Cómo le afecta a un autor que está en los comienzos de su trayectoria, la tragedia del Once de septiembre? ¿Hay sitio para la literatura después de todo lo que está pasando?
Por lo que parece, hay una serie de editoriales que demuestran que hay mucho mercado para los libros sobre Ben Laden, el Islam i las células terroristas, aunque no sean exactamente literatura. A mi, la tragedia del 11 de septiembre me suena aún muy lejana. No sé que va a pasar en el futuro, pero la cuestión es que nuestro presente no se verá amenazado hasta que no se atente contra nuestro bienestar económico. Lo que nos debe preocupar, más que la visión dantesca de unas torres derrumbándose, es la posibilidad que los stock-markets se vayan al carajo. O quizá es que nosotros, los occidentales, nos dedicamos a vivir en nuestra irrealidad del consumo mientras desconocemos que todo se está derrumbando lentamente.

¿Qué crees que debería hacerse para potenciar la aparición de nuevos talentos culturales?
Para que aparezcan nuevos talentos culturales, primero hay que
culturalizar a la gente, y no me refiero a cursos de capacitación,
licenciaturas, libros de texto, doctorados, etcétera. Me refiero a que es indispensable una mayor humanización dela sociedad. Des del punto de vista más mercadotécnico, el papel de las grandes superficies culturales y de ocio como Fnac es primordial.