NADAR CONTRA LA CORRIENTE. ENTREVISTA CON JORGE EDUARDO BENAVIDES

Tras el éxito obtenido con su novela "Los años inútiles", el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides vuelve a colocarse en la primera fila de los jóvenes narradores latinoamericanos con "El año que rompí contigo", su nuevo libro por el que acaba de obtener el premio Nuevo Talento FNAC.
La obra trata sobre dos jóvenes parejas limeñas que medio de un convulsionado Perú inmerso en los cambios políticos de principio de los años 90, intentan dar la espalda a la dura realidad que los rodea. De un lado está el matrimonio formado por Aníbal, estudiante de Derecho y por las noches taxista, y María Fajís, una psicóloga que aceptó casarse para evitar el qué dirán. Y de otro, Mauricio, un periodista radiofónico y Elsa, que viven un noviazgo con continuos choques debido a sus fuertes personalidades. Pero todos son unos estupendos teóricos de la situación de su país, y sólo se preocupan en divagar, divertirse y especular.
Con esta novela Benavides nos muestra una Lima pequeña y burguesa, cercana al barrio de clase media de Miraflores, asediada por fragmentos de una sociedad en descomposición. Al final, el narrador ata los cabos de su trama para demostrar que el tejido vital está siempre amenazado por la fragilidad del ser humano.
A Benavides le hemos hecho tres preguntas que pretenden ser una introducción a su universo narrativo.

Tanto en "Los años inútiles" como en "El año que rompí contigo" se nota una preocupación por hacer el balance sentimental de una época. ¿Es una coincidencia o crees que la novela sólo puede surgir de ese tipo de nostalgia?
No creo que en principio exista algo así como un "modus operandi" de la novela en general, aunque la pregunta entraña una cuestión sutil, al menos para mí: el hecho de que resulta muy difícil escribir sin perspectiva y que esta perspectiva, casi por antonomasia, lleva un ajuste de cuentas con respecto a la realidad de la que se nutre la novela. En ambas novelas hay, efectivamente, un balance sentimental, pero no es del todo una elección, sino un hallazgo. Ese que se produce cuando uno se interna por la novela sin saber muy bien adónde lleva.

La crítica ha dicho que la otra gran protagonista de tu última novela es la propia Lima, a la vez querida y odiada, una ciudad erosionada por la corrupción y la violencia, pero donde todavía tus personajes pueden caminar en silencio y escuchar el mar. ¿Lima la lírica o "Lima, la horrible"?
Lima es una ciudad difícil y arisca, llena de contradicciones brutales, que ha fascinado a sus escritores y ensayistas, a tal punto que resulta al parecer imposible encontrar una novela peruana en que su presencia no marque la trama. En mi caso, Lima como territorio narrativo fue creciendo con toda naturalidad en la vida de mis personajes, hasta convertirse un poco en protagonista. Como todo en la elaboración de una novela, resulta un descubrimiento y nada puntualmente planificado. Lima creció en mis novelas como un elemento imprescindible para los personajes.

¿Qué opinas de la herencia que le ha dejado el "boom" a la narrativa latinoamericana? ¿Qué relación literaria tienes con esos escritores?
Bueno, yo siempre he dicho que me hubiera sentido más cómodo en esa otra época y so riesgo de nadar contra corriente, siguen interesándome -fascinándome, más bien- las novelas totalizadoras y ambiciosas, de esas que obligan al lector a participar activamente en su reelaboración. Ello no significa nada más que una elección y no un juicio de valor respecto a otro tipo de novelas, que además leo con muchísimo placer. Creo que actualmente la narrativa hispanoamericana ha diversificado sus planteamientos y sus temas. Y eso resulta estupendo.