Julián Rodríguez (Ceclavín, Cáceres, 1968), director literario de la editorial independiente Periférica, ha publicado sus libros en diferentes sellos del Grupo Random House Mondadori.
En 2001 apareció su primera novela, Lo improbable (Debate); en 2002 un volumen con tres novelas cortas, La sombra y la penumbra (Debate); y en 2006, su segunda novela, Ninguna necesidad (Mondadori), elegida por los críticos del diario El País como uno de los diez mejores libros de narrativa en español del año y Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España. Estos tres libros fueron reunidos en un solo volumen bajo el título Lo improbable y otras novelas (Debolsillo, 2007).
En 2004 fue elegido Nuevo Talento FNAC por su libro Unas vacaciones baratas en la miseria de los demás (Caballo de Troya; 2ª edición en Debolsillo, 2008), con el que abrió un ciclo de "no ficción", entre autobiográfico y ensayístico, llamado "Piezas de resistencia", del que ya ha publicado una segunda entrega: Cultivos (Mondadori, 2008), mientras que actualmente trabaja en la tercera.
En 2010 ha recuperado en el volumen Antecedentes (Mondadori) sus primeros textos en prosa y verso.
Encuentro. Los Evangelistas.
Encuentro, el segundo disco de Los Evangelistas, a los que se suma en esta ocasión Soleá Morente... Ecos de Omega, la obra maestra de su padre, Enrique Morente + Lagartija Nick, y de Los Planetas última época en los temas más intensos.
Las campanas de la maldición. Christopher Golden, Mike Mignola, Ben Stenbeck.
Las campanas de la maldición es la segunda entrega de uno de esos nuevos ciclos ("Baltimore") abiertos por Mike Mignola durante los últimos años. Segunda entrega (con un guión más interesante que el de la primera: Los barcos de la plaga) que de nuevo dibuja, a gran altura, Ben Stenbeck. Primera Guerra Mundial, protonazis, vampiros, monjas zombies y otras fuerzas oscuras... Mignola, como siempre, grande entre los grandes, pues no sólo se nutre de lo pulp sino de mil y una tradiciones religiosas y culturales de primer rango.
Publicación: 23/10/2012
Ya no se declara la guerra,
se prosigue. Lo inconcebible
se ha hecho cotidiano. El héroe
permanece alejado de los combatientes. El débil
ha avanzado hasta las zonas de fuego.
El uniforme de diario es la paciencia,
la condecoración, la mísera estrella
de la esperanza sobre el corazón.
Son éstos los primeros versos de "Todos los días". Fueron escritos por una de mis poetas favoritas: Ingeborg Bachmann. Hoy, en el presente, resuenan esos versos como nuevos, "diciéndonos" otra cosa. La actualidad terrible los vuelve distintos, la guerra a la que se refieren es "esta" guerra, la Económica, la de los Viejos Nuevos Pobres.
En realidad, la guerra no comenzó hace cuatro o cinco años: mi clase, nuestra clase, ha muerto siempre en ella.
No sé si ésta es la traducción que prefiero, pero me ha acompañado mucho tiempo. El volumen de la editorial Cátedra, ajado, lleno de dobleces, de anotaciones a lápiz aquí y allá, viajó mucho tiempo conmigo en la década de los 90. Trenes, aviones y autobuses. Curiosa mezcla: Pulp y Bachmann.
Otras veces, sin embargo, acompañaba a Bachmann de Elisabeth Schwarzkopf. Quizá tenía uno ínfulas de jovencito por cultivarse. En mal alemán, aprendía de memoria algunos pasajes de Vier letzte Lieder (las Cuatro últimas canciones de Strauss). Era aquélla música para el otoño, sí. Pero no sólo para aquellos otoños, me digo ahora, al volver a poner el disco una vez más, sino también para éste.

Publicación: 31/08/2012
UNO
Por muchas razones, ese superhéroe melancólico: Estela plateada (por primera vez, la traducción mejora el original, Silver surfer).
DOS
Releo sus historias cada poco, sobre todo cuando estoy solo. En ocasiones comparo sus "aventuras" con otras que me interesaron en el pasado: Los náufragos del tiempo, de Forest (el de Barbarella) y Guillon, por ejemplo. Es decir, pocas veces traigo esa "comparación" hasta obras del presente. No sé por qué.
Sólo, en alguna ocasión, he pasado de la melancolía de Estela plateada a la de otro gran melancólico "actual": Hellboy (el de los cómics, tan distinto al de las películas de Guillermo del Toro).
TRES
Tengo una primera edición "original" de la (¿extraña, maravillosa, sorprendente?) historia de Estela firmada por Stan Lee y Moebius, Parábola: la guardo, en el mismo cajón, junto a unas litos de Daumier y un dibujo a rotulador de Jeffrey Brown: ¡curioso vecindario!
CUATRO
"No tengo un destino. Voy donde quieran llevarme los vientos del azar", se dice y nos dice Estela plateada en Parábola.

Publicación: 17/08/2012
1) Editores de Tebeos, es decir, Joan Navarro (uno de los mejores editores de nuestro país desde la época de Cairo), ha tenido la feliz idea de recuperar en un solo volumen dos tebeos míticos de los primerísimos años 80, obra de Ramón de España y el redescubierto Montesol (con Speak Low, en Sinsentido): La noche de siempre y Fin de semana.
2) Aunque suele citarse La noche... como pieza esencial de este "díptico" (quizá porque fue la primera en ser publicada), tengo la impresión de que el tebeo realmente esencial es Fin de semana, una novela gráfica corta, si existiera tal expresión, extraordinaria. A la altura de las mejores propuestas europeas o norteamericanas "realistas" y "generacionales" de los últimos treinta años.
3) La noche... parece inscribirse en un fértil camino que nos llevaría, por senderos aparentemente distintos, pero cercanos en espíritu sin duda, hasta el lúcido y ácido presente de la Mery Cuesta del Antxon Amorrortu o los Costa-Adanti de Mis problemas con Amenábar...
4) Fin de semana "resulta", sin embargo, único. Sin renunciar ni al humor/ironía ni a lo sentimental (dos de las claves del tebeo español desde el pasado y, curiosamente, dos de las claves del mejor cómic actual en cualquier lengua), al ser releído ahora se alza como una isla en medio de tantos tebeos actuales patrios lastrados bien por la ñoñería bien por el efectismo.
Hace varios meses recibí un mail de un joven guionista solicitando consejo sobre el funcionamiento de las agencias de talento...
"Hoy cumplo cincuenta y cinco años. A esa edad, uno ya puede decir sin escrúpulos que ha hecho unas cuantas cosas y deshecho otras tantas"
Existe un sistema vistoso de la felicidad: las terrazas de café
CARLOS MARZAL ('La arquitectura del aire'. Tusquets)