Álvaro Otero nació en Bueu (Pontevedra) en 1967. Periodista y escritor. Ha publicado, entre otras obras, las novelas Waelrad (1995), Días de Agua (Premio Nostromo 2000), De mar y de muerte (2006) y El esplendor (2010, Premio Provincia de Guadalajara de Narrativa).
"El coro mágico", de Solomon Volkov.
Saboreo la lectura de El coro mágico, de Solomon Volkov, un delicioso ensayo sobre las vidas, los encuentros y desencuentros, de los escritores y artistas rusos desde Tolstói hasta casi nuestros días. Chéjov, Gorki, Meyerhold, Diághilev, Ajmátova, Tsvetáieva, Bunin, Blok… Están todos, y en el horizonte vigilante siempre Lenin, siempre Stalin, siempre el poder soviético dispuesto a cercenar cualquier atisbo de disidencia. Dramas, arte y política. Para los apasionados de Rusia y de la literatura.
Publicación: 14/11/2011
Hay libros que abandonas tras las primeras páginas, libros cuyo título olvidas cinco minutos después de terminarlos, libros que te dejan un buen sabor de boca y libros que recordarás para siempre porque, de alguna forma, te han tocado muy adentro, te han conmovido, te han transformado.
De uno que pertenece a esta última categoría quiero hablaros.
Gitta Sereny es una vieja periodista, biógrafa e historiadora austríaca de origen húngaro. Vivió parte de su juventud en Londres y completó su educación superior en Francia. Escribe, pues, tanto en inglés como en francés o alemán. La II Guerra Mundial la sorprendió en París, donde se unió a la Resistencia, y al terminar la contienda pasó varios años trabajando en campos de desplazados y ayudando a niños refugiados, comprobando sobre el terreno, en suma, el efecto devastador del régimen nazi sobre sus víctimas.
En 1974 publicó Into that darkness, editado en castellano por Edhasa hace dos años con el título de Desde aquella oscuridad. El volumen, de casi 600 páginas, es el resultado de más de setenta horas de conversación con Franz Stangl, a la sazón comandante de las SS responsable de los campos de exterminio polacos de Sobibor y Treblinka. Los encuentros tuvieron lugar en la prisión de Düsseldorf donde Stangl cumplía condena a cadena perpetua, y donde murió de un ataque al corazón apenas diecinueve horas después de que Sereny hubiera dado por concluido su trabajo.
Sereny tiene la habilidad de entreverar el relato del verdugo con el de sus familiares y sus víctimas, conformando página a página, trazo a trazo, el tenebroso retrato de la existencia de Stangl y del momento histórico que le tocó vivir. Y aunque es cierto que la capacidad de conmovernos llega de la mano de los horrores, de la escenas terribles que se relatan, de las increíbles historias personales de víctimas y supervivientes, lo que más me ha emocionado de este libro es su sabor a ese viejo periodismo obsesionado con la precisión y los siempre elusivos contornos de la verdad. Y digo viejo conscientemente, y digo incluso casi desaparecido, porque la preocupación de Gitta por los detalles y los matices, su cultura y su profundo humanismo son ya difíciles de encontrar, arrasados como han sido por las urgencias, la mediocridad, el afán de poder y los intereses espurios.
Stangl tenía el infierno dentro, el infierno de la Historia que había anidado en él. Pero Gitta, a pesar de la profunda repugnancia que le provocaban sus crímenes, cuaja un retrato crudo y al mismo tiempo compasivo de él, un cuadro imperecedero sobre la oscuridad del alma. En cierta forma, le ayudó a expiar sus pecados, por eso no me sorprendí cuando supe que Stangl murió horas después de que se despidiese de él para siempre. Era acaso su necesario sacrificio tras los cientos de miles de sacrificios ajenos e inútiles que había provocado, su inevitable final tras una vida de dolor y muerte ribeteada por ese regalo postrero del destino en forma de una periodista cabal, dispuesta a entrar en su vida con libreta y bolígrafo, con las armas de ese oficio otrora tan noble y en el que a veces tan difícil me resulta reconocerme.
"Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar". PROVERBIO CHINO (extraído de 'Memorias de la Tierra')