© Zhang Yaxin, 1971
Una escena de Shajiabang. Cuando Mao lanzó la Revolución Cultural, su mujer, Jiang Qing, antigua actriz, asumió el papel de estandarte cultural. Prohibió todas las óperas de Beijing, salvo cinco, y transformó éstas en óperas modelo (yangban xi). También se eligió dos ballets modernos revolucionarios y una sinfonía para unirlas al selecto grupo de representaciones revolucionarias. Este conjunto de ocho obras se convirtió más tarde en sendas películas, lo que permitió una amplia difusión y ofreció a toda la población china el único entretenimiento oficialmente aprobado.
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