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Isabel Camblor

Isabel Camblor es licenciada en Filosofía y Letras y diplomada es Psicología. Ha colaborado con prensa y crítica literaria y ha publicado relatos y artículos en diversos medios desde 1998 .  Su primera novela, "Perdona el desorden" fue reconocida por el jurado del premio "Joven y Brillante", con "Mistela con Aristóteles" (Algaida, 2002) resultó finalista del IV premio Río Manzanares. Su tercera novela, "Maldita Cenicienta"(Algaida, 2005), ha sido traducida al alemán, el francés y el rumano. Su última novela, "Dios es una dama con moño", acaba de ser publicada en 2008 por la editorial Planeta.

Estoy con...

"No hay perro que viva tanto", de Francisco Balbuena.

Singularidad, calidad e ingenio en una novela de género negro en la que los dos grandes protagonistas son el contemporáneo Madrid villano y la virtual red social de Twitter, tan reales en nuestros días el uno como la otra. Andrés Ballester, inspector de policía, está dispuesto a vengar la muerte de su madre y para ello no dudará en "provocar el pánico desde la ley", desde el Rastro que se monta en Lavapiés los domingos madrileños y desde Internet. Intriga, un lenguaje perfectamente perfilado que utiliza tweets en lugar de frases, personajes con distintivo categórico, se trata de un trabajo literario insólito y a la vez convincente. Esta brillante novela de género -que ha recibido su justo reconocimiento en el XIV Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe- podéis encontrarla en Edaf.

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Fórmulas alternativas para la revolución

Publicación: 24/03/2011

Una vez me subí en un papamóvil. Sucedió en San Diego, California, hará unos diez años. Recuerdo que las calles de S D, a principios del mes de julio, sobre las seis de la tarde, guardaban cierto parecido con las del Madrid de las dos de la madrugada de cualquier lunes de principios de noviembre. De verdad, se trata de un fenómeno extraño pero real, las calles del California dreaming están vacías, parece que la gente se esconda o que eternamente sea la hora de comer, todo el mundo está siempre recogidito (quiero creer que trabajando). Algo curioso.

Sin embargo ese día en S D se produjo una inesperada explosión que transformó la ciudad gris en un universo de color: se celebraba el día del orgullo gay en downtown, esa inesperada eclosión de energía fue la única responsable de que se desencadenara tamaña mutación: de ciudad dormida a territorio pletórico y exuberante; y absolutamente conquistado, pura soberanía popular. Oye una cosa, dijo entonces Alfonso, un chico por lo general modosito.

-¿Qué?

-¿A que no te montas en esa carroza de ahí? No hay huevos…

-Anda que no, ¡ahora vas a ver tú si hay o no hay!

Entonces fue cuando me subí a una carroza con aspecto de papamóvil llenito de lesbianas. I am what i am and what i am need no excuses, cantaba una negra enorme y guapísima a la vez que me guiñaba un ojo.

Qué bien se lo pasaba esta gente. Ahí estaban, reivindicando su derecho a ser respetados, y sin necesidad de recurrir a bombas de amonal ni a tiros en la nuca. Sólo se valían de música y de mucho color. Y muchas ideas, caricaturas, plumas, parodias, coreografías, camionetas, grúas, ilusiones, entusiasmo, promesas, agua y cocacola (llamaba la atención el detalle de que allí el alcohol no corría. Sorprendente). Esa fue la primera vez que asistí a una manifestación del Orgullo, y palabra de que aquello tenía algo, mucho, de Revolución de las Rosas. En lugar de bayonetas, flores.

Las revoluciones pacíficas son mucho más eficaces y rápidas, por frescas, desenfadadas, entrañables, y sobre todo por eso, por pacíficas. Si encima les pones música, son un jolgorio que es imposible que pase sin pena ni gloria. Hay quien las considera horteras, pues vale, pero yo qué quieres que te diga, me parecen uno de los inventos más constructivos de la Historia. Parafraseo a Lennon en Revolution: "¿Quieres una revolución, de acuerdo, todos queremos cambiar el mundo… pero si de lo que me hablas es de destrucción, conmigo no cuentes".

Me encanta este Lennon. Luego hizo una versión para el Doble Blanco, "Revolution Nine"; que era lo mismo pero un poco más lento, como una balada, como una secuela del primer Revolution, el del Doble Azul. A mí me gustan ambas propuestas, pero hay que reconocer que la primera tiene más ritmo, como más fuerza, será que Lennon era más joven, que los Beatles no estaban a punto de separarse, que Yoko Ono, a la cual nos encanta echarle la culpa de todo, aún no había entrado en escena. No sé, fijaos en la primera, cuando John Lennon dice: "and you know it's gonna be all right"; ¿no os parece que hace más verosímil la afirmación?: te lo crees, te crees que esta revolución llena de ritmo y fans tirándose de los pelos va a resultar todo un éxito.

Que sepáis, que se sepa, que el día nueve de abril hay una pequeña revolución en Badajoz. Es pacífica, como "Revolution Nine", pero llena de color y ritmo, como el primer Revolution.

Se ve que el alcalde de la ciudad ha comentado, como quien no quiere la cosa, que allí en Badajoz todos están muy sanos, que no hay palomos cojos por esas tierras, y que si los hay, los echan (la gracia de los palomos cojos es una referencia a los homosexuales). Personalmente pienso que este alcalde no es consciente de que existen otros tonos de piel porque en toda su vida sólo debe de haber caminado por las calles de Badajoz, tal vez incluso de Cáceres, porque si no, no se entiende el tono de "mira que soy enrollado" que al parecer exhibió cuando hizo esta declaración.

Ahora mismo se están fletando varios autobuses para ir a Badajoz desde toda España, pero no van con la idea de linchar a este señor, sino con la de celebrar una fiesta reivindicativa. Juerga inofensiva. Ni botellón habrá, fijo. Una revolución más, como la ola de revoluciones de los países árabes, pero en este casi sin sangre, sólo con música y, además, sin necesidad de echar al alcalde.

Los manifestantes llevarán flores, como los claveles de la revolución de Portugal, flores de colores, nada de rosas blancas, ésas son para los lugares sacrosantos o para los cementerios, aquí habrá flores de colorines.

¡Ay, Señor, Señor, si Franco levantara la cabeza!: todos (menos el alcalde) a la cárcel, por maleantes. Pues por eso, para que no levante la cabeza Franco son precisas las revoluciones pacíficas y mejor si desembocan en juerga: heteros, gays, vagos, maleantes, mileuristas, banqueros, violinistas del Este, viajantes de comercio, paseadores de perros, madres, padres, ciudadanos todos: ¡a la revolución! Y acordaos de llevar flores, de muchos colores, los colores del arco iris, somewhere over the rainbow: recordad a July Garland. ¡Que lo paséis bien!
 

 

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La carrera de una estrella de cine consiste en ayudar a los demás a olvidar sus problemas. En usar tu encanto, tu belleza y tu jovialidad para hacer que la vida parezca más fácil. "El problema -dijo una vez Gloria Swanson- es que si no lloras nunca en público... en fin, el público supone que no lloras nunca". CHUCK PALAHNIUK. 'AL DESNUDO' (Mondadori)