El portal cultural de la Fnac

El blog de Esteban Hernández

Esteban Hernández

Nací en Ciudad Real en 1979. Me licencié en Bellas Artes en Valencia, ciudad donde aún resido. Mucho antes de empezar Bellas Artes, tras cursar la desaparecida EGB me matriculé en la escuela de artes de mi ciudad natal y pasé allí nueve años dibujando rodeado de personas que dibujaban.

Publiqué en el fanzine TOS intermitentemente durante algunos números y más tarde colaboré del mismo modo en la revista Dos Veces Breve. Al mismo tiempo, mientras autoeditaba mi fanzine Usted, en febrero de 2007 Bang Ediciones publicó mi primer libro Culpable e Historias Cortas.

Al año siguiente Usted fue nominado a mejor fanzine en los salones de cómic de Madrid y Barcelona y se editó mi Quattrocento en Dolmen Editorial. Después hice Suéter, una novela gráfica que publicó Planeta DeAgostini en julio de 2009. En noviembre de 2010 se publica ¡Pintor!, Premio Fnac-Sins Entido.

Participé en la desaparecida revista El Manglar y además, eventualmente, lo he hecho en el semanario El Jueves. En la actualidad publico la serie Mik y Kim en la revista infantil Tretzevents y recientemente me he recopilado una selección de dibujos del natural y textos en un nuevo fanzine titulado Mister.

Mi última novela gráfica, El Duelo, pronto será publicada y en la primera mitad de 2012 me autoeditaré el séptimo Usted y el segundo Mister.

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Un regalo

Publicación: 08/02/2012

Hace una semana, una persona de mi entorno que estimo mucho me dijo al hilo de nuestra conversación:

-¿Cómo es posible, poniéndome como ejemplo, que la cantidad obscena de probabilidades que arrastro me haga estar aquí y ahora?

-Hay personas, -siguió diciendo-, que se asoman a este vacío apoyados en el hecho de que sus propios padres se conocieron, y aseguran que, gracias a ello, están en este mundo… Si cuando nos gestaron, -continuó-, en aquel momento biológico, tú, yo y cualquiera pudiéramos atender a la cantidad millonaria de espermatozoides entre los que logramos nuestro objetivo, y además, consiguiéramos añadirle todas las circunstancias del óvulo materno, cualquiera de nosotros tendría la absoluta certeza de que sólo existir es un auténtico disparate.

Y añadió:
-¿Qué hay de todas las circunstancias de cada polvo fortuito que mi padre o mi madre echaron con quien estuviesen antes de conocerse? ¿Cuál es el número exacto de veces que mi padre se masturbó en su vida hasta que mi madre se preño de mí? ¿Porqué funcionó aquella vez en que mis padres tuvieron sexo, y lo que podría ser yo, por separado, como óvulo o espermatozoide, no tuvo lugar en cualquier otro encuentro entre ellos?

Para que yo este aquí, -decía mi amigo más o menos-, cualquier circunstancia, mi padre, mi madre, mis antepasados, millones de óvulos y trillones de espermatozoides se han multiplicado entre sí hasta el absurdo. El resultado, a su vez, debería multiplicarse por los ancestros de mi propio árbol genealógico desde el principio de la historia de la humanidad, y hacerlo de nuevo, en los mismos términos, con cada homínido prehistórico. Entonces, ¿cuántas putas variables existen? ¿Qué cifras estamos manejando? -Y terminó confesándome-: ¿Cómo puedo a veces sospechar de mi como perdedor, si tan sólo estar vivo es masacrar la providencia, vencer a la mala suerte y triunfar brutalmente?

Dibujo

Cuando acabó quedé abrumado, le di las gracias de corazón y le insistí con que me había sido realmente útil hablar con él.

Días después decidí que toda esta suerte en cada uno de nosotros, pese a la buena salud mental que fomenta en cualquiera y a las evidencias que la sostienen, desembocaba en lo contrario, en una generalidad, o por lo menos, en una paradoja que, afortunadamente, suaviza las euforias. Ahora me es evidente que cualquier humano, animal o planta es el tesoro de las circunstancias. Pero ocurre que cuando hay tesoros por todas partes, los tesoros se devalúan. En el momento en que todo es único, nada lo es.

Mi amigo, al explicarse, era tan elocuente como su propio discurso. Lo que él exponía era la consciencia de sí mismo en forma y fondo. Cualquiera es único, pero sólo una minoría es hiperconsciente. Por eso tengo a mi amigo en tan buena estima.

En las actividades de la conciencia, en sus objetivos y en su motor, siempre está la honesta insatisfacción. Es endémico. Pero sistemáticamente, cuando estas cosas me estimulan, consigo sentirme realmente vivo. Entonces sé que la vida es un regalo, como decía una canción.

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Más que un telediario

Publicación: 10/01/2012

“Un extraño camino en círculos” podría ser el título de algo. Y “nunca más la piedra otra vez, por favor, que pesa mucho” podría decir el que ha sido condenado por los dioses o por esta progresiva recesión económica. Qué vergüenza. Que los dioses le condenen a uno puede significar que los dioses le han hecho caso, pero cualquier Dios ha muerto y creo que pocas cosas quedan con tanta responsabilidad. No se te presenta el sol humanizado y te dice, “empieza otra vez con tu castigo”. O sí, lo hace, presencialmente desde el cielo, todas la mañanas. Mucho terror solapado y demasiado cine en común, mientras que literatura más bien poca. Hablar de sirenas es un bochorno porque no entiendo las del mar como metáfora, ni a veces, la de las ambulancias o la policía como señales de alarma.

Otro cómic en proceso

  Otro cómic en proceso

Aquí, haciendo tiempo, medio mintiendo al escribir, quiero explicar que si cualquiera está pendiente de lo humano, también debería estar pendiente de lo divino: De lo que esconden las fisicidades, nunca de ningún cadáver imperial. Se puede ver cualquier día del año: Una sola estrella en el cielo nocturno y el Sol al mediodía es objetualmente lo mismo, sólo que a diferentes distancias de donde estás leyendo esto. Eso es dios. Dios es el absurdo que abruma, y cuanto más abruma más cerca de la verdad se es. Y la recesión económica, llegando a estas entendederas, es, en parte, una mentira. Una más. Menuda broma cósmica, por ejemplo, tener campanilla: Es un disparate, en serio, una especie de verruga al final de la boca. Hay que hacer muy poco ejercicio de abstracción para verlo, para después, claro, replegarse. Ve al aseo luego y mira dentro de tu boca. Es un disparate y siempre ha estado ahí.

Y no hay más, aunque sea más que suficiente. Estas percepciones, esa capacidad de abstracción, estas evidencias, te van a salvar de cualquier templo, de la cárcel, de tu propio orgullo y de todo lo demás. Estás de pie o sentado, eres, y cualquiera tiene a su alcance ciertas fisicidades abrumadoras allá donde quiera mirar. De hecho, cualquiera es una de ellas. Ahora bien, la sensación no es útil, ni muy agradable. Se trata de una cojera con la que convives durante media vida, que acabas aceptando como parte de tu carácter y que, ante todo y afortunadamente, es muy real. Más que un telediario, más que Alemania, más que China. Mucho más.

Feliz año a todos.

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Apatía

Publicación: 12/12/2011

Hola a todos.

A ver, amigos, para empezar, pongamos un ejemplo:
Si sentir una apatía brutal me llevara a explicar en este texto mis pocas ganas de hacer cualquier cosa, ¿podría sentirme desganado escribiéndolas? Lo digo porque este texto es una acción, un hecho: es evidente que ahora, por muy desganado que pudiera estar, también estoy escribiendo.
Esto de escribir una entrada o un guión sobre una desgana fundamentalista es como eso que dicen del rascar, sólo un empezar. La paradoja consiste en que sin desgana, no tengo sobre qué escribir. Y si realmente hay desgana, la desgana vence y ni escribo, ni nada.
Y aún y con todo estoy escribiendo, así que más claro, agua.

La coca-cola es dulce. Empalagosa si está templada. Es así. Sabes qué es cuando la compras: a qué sabe, quiero decir. Quiero pensar, entiéndanme bien, que con mis tebeos pasa lo mismo. Aunque no sea tan evidente, mis tebeos tienen cierta coherencia entre sí, y quien conoce mi trabajo ya sabe por dónde van a ir los tiros.



esteban hernandez

Mundobicho, para la revista infantil Fiulet (en proceso)

Me decía un buen amigo hace poco que mi impaciencia es casi un superpoder, y claro, para con mi trabajo la cosa es muy exagerada. Por un lado tengo una novela gráfica acabada, cabe la posibilidad de publicar otra cosa más y tengo el guión del siguiente cómic largo terminado. Ya ronda mi cabeza el séptimo 'Usted', para el que he recopilado quince páginas propias (más lo que produzca a propósito) y ando convocando a los próximos colaboradores.
Además, ya tengo todo el material para otro 'Mister'.
Mi impaciencia se traduce en trabajo compulsivo, pero cuando se trata de esperar, de mandar un mail al extranjero, y un mes después, otro, las semanas parecen más largas.
Sí. Estoy en ello.

La incertidumbre y la impaciencia es una combinación satánica.



Esteban Hernández

Mundobicho, para la revista infantil Fiulet (en proceso)

 

Para acabar con este post, quiero poneros aquí uno de los textos del 'Mister' algo retocado para la ocasión. Espero que os guste.


Sin título III

Sobre el papel están muy bien, mejor ahí que en el vino. Es donde deben aparecer ciertos contenidos espirituales: haciendo mucha compañía.
Créeme, nadie buceando en su propio pulso, con la más blanca intención, es capaz de tener una conciencia constante sobre estos mismos contenidos –reales- de puro y duro reconocimiento, de desasosiego latente, o a veces, de espera desaprovechada. Quizá no exagero. Esta conciencia constante está más cerca del manicomio que de uno mismo, así que no la busques, no la fuerces. Por mucho que entiendas estos contenidos y seas capaz de convertir el martillo en flor y la mierda en oro, en serio, intenta desconectar de ellos de vez en cuando, o por lo menos, no intentes buscarlos.
Ellos siempre te encuentran.
Ya lo habrás notado.


¡Saludos!

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"Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar". PROVERBIO CHINO (extraído de 'Memorias de la Tierra')