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Comentarios sobre la obra de Daniel
Exposición El país de las palabras. Retratos y palabras de escritores de América Latina 1980-2005.
JOSÉ MANUEL FAJARDO Daniel Mordzinski sabe mirar dentro de la mirada ajena, sabe bucear hasta zonas de conciencia que muchas veces los propios retratados desconocían de sí mismos. No me cuesta confesar que he descubierto cosas que ignoraba de mí en los retratos que Daniel me ha hecho a lo largo de estos quince años de amistad. Hasta el punto de que bien puede decirse que sus fotos me recuerdan a diario quien soy y cuáles son mis afectos. Las imágenes captadas por la cámara de Mordzinski no resultan ridículas ni ofensivas, al contrario: vienen a revelar, por vía de humor e ironía, la verdadera condición de los retratados. Por ello, la galería de retratos de escritores de Daniel Mordzinski es un viaje al corazón mismo de la literatura de cada uno de ellos y una sabia mirada sobre su alma. Por ello, desde la pared de mi habitación, sus fotos me recuerdan a diario quien soy y cuales son mis afectos.
LUIS SEPÚLVEDA Al abrir las páginas de este libro, el lector se transformará en espectador y asistirá a la representación de lo que son, cada una y cada uno de las escritoras y escritores retratados.Daniel, además de un hermano y compañero de senda de muchos escritores, es una referencia ética y estética para una disciplina artística imprescindible como es el mostrar a los seres reales que habitan en un mundo real.
ROSA MONTERO Daniel Mordzinski es uno de los mejores fotógrafos del momento...Y es que Daniel busca con sus ojos, con su cámara, esa dimensión especial de las cosas que los creyentes llamaron alma. Me refiero al aliento invisible de la vida, al vértigo del tiempo que se escapa, a esa aguda conciencia del ser que a veces tenemos, cuando de pronto, en un instante, somos capaces de sabernos vivos y de apreciar con infinito, espléndido detalle, todo el vasto mundo que nos rodea.
JORGE FRANCO El trabajo de Daniel Mordzinski va de la mano de los escritores y los escritores quedamos en sus buenas manos; incluso ha viajado con muchos para contar historias a "dos voces", con cámara y papel, y pasar de ser un retratista de autor a convertirse en autor mismo de una historia compartida.
SANTIAGO GAMBOA Siempre he creído que Daniel Mordzinski tiene, entre su cabeza argentina y su sonrisa de compañero de celda, un par de ojos que lo ven absolutamente todo. Ve lo que los demás no ven, es decir esos extraños hilos de aire por los cuales, como escribió Faulkner, corren el humo del tabaco, los sentimientos y las ideas. Son conductos invisibles y por ellos transcurren también cosas como el afecto, la generosidad o la belleza de un momento inolvidable construido a veces con silencio, a veces con palabras y casi siempre con amistad, que es una de las artes mayores en los tiempos que corren.
RODRIGO FRESÁN Y bendito sea Mordzinski que –con sus fotos educadas y bien escritas— nos ayuda a olvidar por unos segundos, que a la hora de la verdad, los escritores acaban siendo sus propios retratos de Dorian Gray. Sí: en un acto de justicia definitiva y última, los escritores desaparecen, se convierten en los fantasmas de sus propias obras. Y si hay suerte, si uno se comportó bien, son sus libros lo que nunca envejecerán los que seguirán siendo revelados por los siglos de los siglos, amén. Y click! ZOOM El método de Daniel Mordzinski, por ejemplo: este dedicado coleccionista de escritores nacido en Buenos Aires en 1960; hace años ciudadano de París (todo aquel que escriba acude a su estudio con la misma feliz resignación con que otros marchan hacia el Louvre o al Folies Bergere); pero sujeto a frecuentes viajes largos y a cambios radicales de georgrafía e iluminación; un día aterriza por tu casa. Llega con sus cámaras y, sí, se sabe, está allí para sacarte una foto –para robarte un pedazo de alma— pero no tener haber apuro alguno. Nada que ver con el fecuente vértigo de la mayoría de los siempre movidos fotógrafos. Mordzinski llega, se sienta, comienza a conversar con voz hipnótica y tranquilizadora (una voz más cercana a la de un pediatra que a la de un fotógrafo, pienso) y en algún momento te pide que le alcances algo, o que abras una puerta, o que prepares un café… Y, cuando te das cuenta, ya está, ya pasó, ...
GUILLERMO CABRERA INFANTE Daniel Mordzinski practica el arte de Niepce y las partes de Daguerre, pero ya no reproduce la figura humana en asfalto, ni requiere una exposición de ocho horas en un cuarto oscuro. Ahora emplea esos elementos contradictorios (película rápida y fijador) para hacernos creer la ilusíon de que somos más bellos o parecemos más inteligentes. Para mi asombro todavía tiene dotes de mago de salón y en pleno París ha conseguido rodearme sino de una vegetación tropical por lo menos colocarme entre pinos y espinos...
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