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Álvaro Otero

Álvaro Otero nació en Bueu (Pontevedra) en 1967. Periodista y escritor. Ha publicado, entre otras obras, las novelas Waelrad (1995), Días de Agua (Premio Nostromo 2000), De mar y de muerte (2006) y El esplendor (2010, Premio Provincia de Guadalajara de Narrativa).

Estoy con...

"El coro mágico", de Solomon Volkov.

Saboreo la lectura de El coro mágico, de Solomon Volkov, un delicioso ensayo sobre las vidas, los encuentros y desencuentros, de los escritores y artistas rusos desde Tolstói hasta casi nuestros días. Chéjov, Gorki, Meyerhold, Diághilev, Ajmátova, Tsvetáieva, Bunin, Blok… Están todos, y en el horizonte vigilante siempre Lenin, siempre Stalin, siempre el poder soviético dispuesto a cercenar cualquier atisbo de disidencia. Dramas, arte y política. Para los apasionados de Rusia y de la literatura.

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El signo de los tiempos

Publicación: 11/10/2011

Con Umberto Eco me di de bruces cuando estudiaba Periodismo. Me sumergí en Apocalípticos e integrados, y fue tal la adicción que me creó, tal la fascinación por lo que me contaba, que desde entonces perseguí todas y cada una de sus nuevas obras. Las de ensayo siempre lograron mantener ese encantamiento inicial, pero no tanto las de ficción: me entretuvo El nombre de la rosa, pero ni siquiera pude terminar El péndulo de Foucault o La isla del día de antes, y ya no volví a intentarlo con ninguna otra de sus novelas.

El maestro de Alessandria me ha regalado, en fin, decenas de horas de gozo intelectual en esa "soledad central de un hombre en su biblioteca" a la que aludía Borges, y que a menudo echo tanto de menos en estos tiempos de premuras y desasosiego. Recuerdo, como si fuera hoy, la admiración reverencial que sentía ante su vasta cultura cuando recorría las páginas de La búsqueda de la lengua perfecta, o de La historia de la belleza, y acaso por eso, por el respeto que siempre le profesé, la decepción ante la burda maniobra editorial a la que se ha sometido con El nombre de la rosa ha sido para mí tan profunda.
 
Umberto Eco publica una nueva versión, una versión light, de su célebre superventas. Para que se haga más comprensible, más digerible, dice, y llegue a un público más amplio. Y eso, a los 79 años y tras millones de ejemplares de El nombre de la rosa vendidos y leídos, entre otros, por miles de jóvenes de colegios e institutos de todo el mundo que hasta la fecha no habían sentido la necesidad de aligerar nada, que habían comprendido cabalmente lo que Umberto Eco había querido contarles con su historia sobre las extrañas muertes ocurridas en un monasterio.
 
Cuando leí por primera vez la noticia, quise convencerme de que se trataba de un juego más del sabio italiano, de otro de sus experimentos sobre la comunicación de masas y la metaliteratura, pero no: es lo que parece. Vila-Matas, preguntado al respecto, soltó otra de sus genialidades: nada nuevo, dijo, respecto a lo de Eco, pues el 97% de los escritores ya rebaja el nivel de sus obras para llegar a más lectores. Resignémonos: acaso es el signo de los tiempos. Acaso Eco, como siempre, apenas se anticipa. O los detectives (light), o el desierto.

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"Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar". PROVERBIO CHINO (extraído de 'Memorias de la Tierra')