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Fue hace ya más de cuatro meses. A principios de diciembre. De repente me empezó a pitar el oído. No le di mayor importancia. Esas cosas pasan, ¿no? Esas cosas vienen y se van. Pipipipipipipi… Otorrino. Pipipipipipipi… Osteópata. Pipipipipipipi… Técnicas sacrocraneales. Pipipipipipipi… Masajes. Pipipipipipipi… Homeópata. Pipipipipipipi…, Más otorrinos. Pipipipipipipi… Han pasado cuatro meses con un infinito y continuo pipipipipipipipi metido en mi oído izquierdo. Mañana me hacen una resonancia magnética. No vaya a ser que tenga un tumor. Es poco probable. Pero… Pipipipipipipi…
Es en el oído izquierdo, el que uso para hablar por el móvil. El oído por el que se me mete la vida de los demás. Pobre, cuánta mierda tiene que aguantar y tragar. ¿Y si cambio el móvil de oído para hablar? Igual se marcha el acúfeno. O igual me sale otro en el oído derecho. Pipipipipipipi…
Lo he pasado mal. Lo paso mal. Hay días que no me deja ni dormir. Hay momentos en los que me quiero arrancar el oído, volar la tapa de los sesos,... Pipipipipipipipi… Porque además el hijodeputa cambia de frecuencia. Es constante pero variable. Es como si me estuviera mandando código morse. Es como si alguien (o algo) me quisiera hacer llegar un mensaje encriptado. Pipipipipipipi… Tengo un extraterrestre en el oído. Mi oído es la central de operaciones para una invasión extraterrestre. Y a juzgar por la intensidad que ha cobrado el acúfeno últimamente, la invasión debe ser inminente. Acaparen víveres. Y sobre todo, tapones para los oídos.
También tengo otra teoría, aunque mucho menos factible y más descabellada que la anterior. Y es que dentro de diez días comienzo a rodar mi segunda película, Gordos. Los expertos dicen que los acúfenos no son tintineos en el oído sino en el cerebro. Es ruido neuronal. Es el cerebro hablando, mandando señales. Igual el acúfeno es una señal de alarma, de stress, de aviso. Para que no me duerma, para que esté alerta. Pero ya digo, casi mejor que me decanto por lo de la invasión acúfena extraterrestre. Pipipipipipipi…
El caso es que yo para vivir necesito siempre arrastrar algún tipo de lastre. No puedo estar bien y sólo bien. Pipipipipipipi… No puedo ser feliz al lado de la chica más maravillosa del mundo sin que tenga un precio. Pipipipipipipi… No puedo hacer mi segunda película sin pagar un peaje. Pipipipipipipi… No puede ser que todo vaya bien. No, eso no. Pipipipipipipi…
Claro que si lo piensas, un acúfeno es un precio pequeño para que todo vaya bien, ¿no? Un insoportable pitido a cambio del éxito garantizado. Algunos venden su alma al diablo, otros se encomiendan a vírgenes y santos, otros peregrinan de rodilla. Yo me vendo, me encomiendo y peregrino de rodillas hasta mi santuario acúfeno. Así que por favor, acúfeno, no me dejes, no me abandones ahora que estoy a punto de meterme de lleno en esta gran aventura emocional y profesional. Prometo protegerte y cuidarte. Prometo ponerte velas. Prometo darte tus dosis diarias de radiaciones vía móvil. Prometo dedicarte la película. Prometo escucharte más que a mi novia. Prometo hasta ponerte nombre. Pipipipipipipi…
Escrito por Daniel Sánchez Arévalo a las 14:49
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De pequeño era muy nervioso, un pequeño gran neurótico. Un volcán de energía difícil de contener. Lo único que me calmaba era que me tocaran el pelo. Me tocabas el pelo y me quedaba quieto. Muy quieto. Me gustaba tanto que tenía miedo de que si me movía iban a dejar de tocarme. Se iba a acabar la magia, el placer. Desde entonces cada vez que veo, toco, siento, tengo, disfruto, vivo algo que me gusta, me quedo quieto. Paralizado no. Quieto, que no es lo mismo. Muy quieto.
Escrito por Daniel Sánchez Arévalo a las 10:10
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Para pasar el rato mientras cagas |
12/11/2007 |
INT. CASA DE DAVID SERRANO. DIA.
DANIEL acaba de tender una lavadora. Se acerca a la puerta del baño, que está cerrada. Da unos golpecitos. DANIEL: David, anoche se te olvidó tender la ropa de la lavadora… No se puede dejar la ropa mojada dentro de la lavadora tanto tiempo, que se pudre… Y tampoco cuesta nada enjuagar un poco los platos de la cena, porque ahora está todo reseco y no hay Dios que lo quite…
De repente suena la cisterna del váter. Al cabo de unos segundos sale DAVID. Lleva en su mano un libro y escucha música a través de un ipod.
DANIEL: ¿Has escuchado lo que te he dicho? DAVID (Se quita los auriculares): ¿Qué? DANIEL: Pues te decía que…
DANIEL se frena al darse cuenta del libro que DAVID lleva en la mano. DANIEL: ¿Qué haces con mi novela? DAVID: Estaba ahí en tu cuarto… DANIEL: Me dijiste que no la ibas a leer hasta que no te lo dijera. DAVID: Ya, bueno, y tú me dijiste que sólo ibas a estar en mi casa un mes. Y llevas casi cuatro… DANIEL: Joder es que no me han terminado las obras. No te pongas así… DAVID: Y yo no tenía nada que leer mientras cagaba y la he cogido. No te pongas así… DANIEL: Encima la lees mientras cagas... DAVID: Me he leído grandes clásicos de la literatura universal mientras cagaba. O sea que no te quejes. DANIEL (Impaciente): Bueno, entonces, ¿qué? DAVID: ¿Qué de qué? DANIEL: Coño, que si te ha gustado. DAVID: No sé, Daniel, no sé… (Ve el tenderete con la ropa tendida) Has tendido la ropa. Ya era hora de que hicieras algo en esta casa… DANIEL: Como que "no sé, Daniel, no sé", ¿qué quieres decir con "no sé, Daniel, no sé"? DAVID: Que me haya gustado o no es lo de menos. La cuestión va mucho más allá de eso… (Mira el desastre de platos en la cocina) Habíamos quedado en que si yo cocino, tú recoges. Y recoger significa recoger, no dejarlo todo ahí tirado. DANIEL: Pero si yo no cené en casa anoche… DAVID: ¿Qué necesidad tenías de editar tu novela? DANIEL: Pues para que la gente la lea…Si hago una película es para que la gente la vea. Si escribo una novela es para que la gente la lea. DAVID: Ahí está el problema. Tú, mal que me pese, tienes tu prestigillo, estás ahí bien colocado. Si haciendo películas has encontrado una manera de expresarte y llegar a la gente, para qué buscar otra. Céntrate, Daniel, céntrate. DANIEL: ¿Tan mala es la novela? DAVID: El público, la profesión y la crítica más o menos te respetan. ¿Qué necesidad tienes de cargarte todo eso? Ahora se te van a echar encima: "El que hace películas, gana un Goya y ya se cree que puede hacerlo todo". DANIEL: Pero la novela es previa a la película. DAVID: Más a mi favor. "Este que escribió una novela, que todo el mundo pasó de ella en su día, gana un Goya y se la publican. Puto niño Prisa enchufado de mierda. Menudo bodrio debe ser". DANIEL: ¿Pero es un bodrio o no es un bodrio? DAVID: Además me jode mucho que me utilices en esta mierda de post que estás escribiendo para publicitar de una manera pseudoriginal que te van a editar la novela… DANIEL: Hombre, es que llevo tanto tiempo sin actualizar el blog que me daba palo sólo volver a escribir para decir que me van a editar la novela. Por lo menos de esta manera me lo curro un poco, ¿no? DAVID: Ya, pues a ver cómo consigues sacar de una manera sutil el día que sale a la venta. DANIEL (Pensativo): Vamos a ver… Te podría decir que a buenas horas me sales con este discurso sobre mi prestigio, que ya me podrías haber avisado un poco antes, que ya es demasiado tarde, porque el contrato está firmado con Alfaguara, y la novela sale a la venta en muy pocos días, el 14 de noviembre para ser exactos. ¿Suficientemente sutil? DAVID: Horrible y descarado, eso no lo pongas… DANIEL: ¡Ya lo tengo! Podría decirte: David, te noto muy nervioso debido a mi prolongada presencia en tu casa. Pero tranquilo, que te prometo que para el día 14, en cuanto salga mi novela a la venta, me voy… ¿Mejor? DAVID: Si es verdad, me parece perfecto… DANIEL: Hombre, la cocina no me la montan hasta diciembre. Pero antes de navidades seguro que… DAVID (Resopla): Por lo menos deja de utilizar mi ropa… DANIEL: Es que mi ropa de invierno está en cajas, almacenada, no pensé yo que la cosa se iba a alargar tanto…Pero tranquilo, que no la vuelvo a usar. DAVID: Ni la de Sandra, que el otro día te vi con un jersey suyo… DANIEL: Es que me quedaba muy bien… (Ante el careto de DAVID) Vale, sí, de acuerdo, no más ropa tuya, ni de Sandra, ni de Ava… Pero entonces, ¿la novela te ha gustado o no? DAVID: Que eso es lo de menos, Daniel… Pero ya que insistes te voy a ser sincero: sólo me he leído un capítulo… Suficiente para darme cuenta de que no es un clásico, ni lo va a ser… Pero para pasar el rato mientras cagas no está mal... DANIEL: Vale, ¿puedes repetirlo diciendo el título de novela? Es importante que aparezca el título de la novela. DAVID (Harto, con cierta desidia): "Treinta y uno de junio de mil novecientos noventa y tres" es una novela que no está mal para pasar el rato mientras cagas…
DAVID se marcha. DANIEL sonríe, eso es lo que quería escuchar (y escribir).
Escrito por Daniel Sánchez Arévalo a las 11:52
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Daniel Sánchez Arévalo
Nací en Madrid, en 1970. Siempre pensé que era la reencarnación de John Wayne, hasta que un día descubrí que murió en 1979. La decepción de no ser el espíritu errante de un cowboy me llevó a estudiar Empresariales.Me aburría tanto en clase de Estadística que acabé descubriendo (o inventándome) una tardía vena literaria. Eso sí, adquirí suficientes conocimientos financieros como para darme cuenta de que iba a ganar mucho más dinero escribiendo guiones para la tele que vendiendo seguros de vida. Así inicié mi carrera como guionista en series de ficción: Farmacia de guardia, Querido maestro, Ellas son así, Hospital central, etc. Una oportuna beca Fulbright para estudiar un Master de Cine de la Universidad de Columbia (Nueva York) me sacó de la paz y soledad del escritor y me puso en mitad de Central Park detrás de una cámara de SVHS. Allí experimenté por primera vez la magia de transformar en imágenes lo que había escrito, tal y como lo había concebido. Para bien y para mal. Más de una docena de cortos, entre los que destacan Gol, Exprés (nominado a los Goya), Profilaxis, Física II (preseleccionado a los Oscars) y La culpa del Alpinista (Sección oficial Mostra de Venecia 61), me dieron suficiente experiencia y confianza (a mí y sobre todo a los productores) como para afrontar mi primer largometraje: Azul OscuroCasi Negro, producido por Tesela PC. Estreno el 31 de marzo de 2006 - el día que la audiencia decidirá si es mejor que me dedique a vender seguros de vida.
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LO
QUE LEO:
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Metafísica de los tubos. Amelie Nothomb.
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ESCUCHANDO:
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Amos Lee. Amos Lee.
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