El interiorista y el extraño caso del señor Ikea |
08/03/2010
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¿Una novela de misterio? ¿Un relato de suspense en el sofisticado mundo de la decoración y el interiorismo? ¿Una crónica negra del mundo del diseño? Interioristas y decoradores de la Comunidad Valenciana han decidido poner toda la carne en el asador o lo que es lo mismo, reflexionar sobre un oficio, tan celebrado como desconocido. Una profesión, que entre otras cosas, ha conseguido que desaparezcan esas horribles ventanillas de los bancos y que las cajas de ahorros sean ahora puntos de encuentro mucho más agradables, que hayamos acabado cenando en la cocina o que nuestro antiguo salón-comedor se haya transformado en un espacio como se suele decir, polivalente y flexible, donde igual podemos hacer ejercicio físico que disfrutar con la última película de Tarantino. El interiorista y el extraño caso del señor Ikea es un volumen de entrevistas que recoge diferentes generaciones de interioristas y decoradores valencianos, desde aquellos pioneros que pusieron las bases de la profesión y consiguieron hacer la primera transformación de nuestras ciudades como espacios de modernidad hasta las generaciones actuales que se han formado entre los programas Autocad y las páginas de Internet.  Mariscal © Xiqi Yuwang También están aquellos jóvenes, entonces eran jóvenes, que se empeñaron en hacer de la profesión alguna una cosa más que colgar un cuadro, poner un sillón o tapizar una silla. Profesionales que la dotaron de un rigor y consistencia y que tuvo su proyección académica, a pesar de años de marginalidad y como se dice por algunos de los entrevistados, de "no saber qué hacer" con unos estudios que seguían estando en una especie de tierra de nadie. El interiorista y el extraño caso del señor Ikea incluye en el listado de entrevistados otros profesionales como diseñadores y arquitectos que dialogan sobre la profesión y su transformación a lo largo de todos estos años. Realizado por el Colegio de Decoradores e Interioristas de la Comunidad Valenciana y la Escola d'Art i Superior de Disseny ha estado coordinado por el periodista Carles Gámez, que se ha encargado de poner a punto todas las entrevistas y el fotógrafo Xiqi Yuwang, responsable de la parte gráfica y los retratos de los profesionales que acompañan e ilustran la edición. ** En la Escola d'Art i Disseny (Velluters) se podrá ver una exposición que recoge las fotografías del libro.** Un aviso de entrada, si algún lector o lectora se ha acercado a este a libro y en su buena fe, guiados por el título, esperan encontrarse entre sus páginas con interioristas metidos a detectives, empresarios del mueble valenciano misteriosamente asesinados en un stand y siniestros sicarios a cargo de alguna multinacional del mueble Style of Life, lo siento no lo van encontrar. Y les pido disculpas si el titulo por mi culpa y sólo por mi culpa – por aquello de las responsabilidades- les lleva a confusión, pero en esto, como en tantas cosas, siempre hay una explicación. Y hasta dos o tres. Cuando empecé a realizar las primeras entrevistas para el libro, en el cuestionario de preguntas, había alguna relacionada con el fenómeno Ikea, su importancia en la cultura del diseño, lo que había supuesto en el interiorismo y en el mueble, etc. Conforme fui avanzando en el libro y en las entrevistas, sin yo proponerlo o motivarlo, el "señor Ikea" hacia acto de aparición, en un determinado momento de la entrevista, algunos de los entrevistados sacaban a relucir a la multinacional sueca, para bien o para mal, como síntoma o como secuela, pero ahí estaba, aunque nosotros los valencianos todavía seguimos esperando, como se suele decir en boca de todos. O de casi todos. Ikea se convertía en el símbolo o metáfora, aunque sea de carne y hueso y otros elementos industriales, de una época donde el diseño y el interiorismo se levantan con la palabra globalidad todos los dias y la crisis en los talones. Una profesión, la de interiorismo o de decorador, -que tampoco tengo tantas manías a estas alturas- aunque ya sé, y más después de estos casi tres meses de conversaciones, que aquí, en el interiorismo, cada cosa tiene su nombre. Y decorador a tus decoraciones, e interiorista, a tus interiores. Pues como les decía, una profesión, la de interiorista, que sabe que las cosas cambian y por supuesto nuestro hábitat también, y la palabra libertad acaba por ser aquello que todo lo vertebra. Y el mueble de diseño italiano, casi objeto fetiche ha acabado por convivir con el objeto Ikea. Y además con el portarretratos de una tienda a cien.  Marisa Gallén © Xiqi Yuwang Han sido, como ya he dicho, cerca de tres meses de encuentros, diálogos, reflexiones, de conocer este mundo donde todo acaba siendo cuestión de detalles y en el que uno acaba descubriendo un sector complejo, que siempre tiene que estar con las orejas muy abiertas, que está íntimamente ligado a la sociedad, tan estrechamente que hasta llegan a dormir en las casas de sus clientes, que gracias a ellos nuestro entorno por supuesto además de estar más ordenador, es sin duda más agradable y si quieren digo hasta bello, pero ya sabemos que la belleza desde que Picasso pintara aquellas señoritas de Aviñón, ha cambiado un poco. Unos profesionales, hombres y mujeres, que hacen de transmisores o médiums entre la forma y la función, entre la vivienda unifamiliar y el loft, entre la cafetería donde nos tomamos un café y la agencia donde depositamos nuestros ahorros. Ellos al fin y al cabo han sido los responsables que desaparezcan esas horribles ventanillas de los bancos, que acabemos cenando en la cocina y que el nombre de Mies van der Rohe no se confunda con un complejo farmacéutico suizo. O el de Achille Castiglioni con el de un primer ministro italiano. Por el libro atraviesan diferentes generaciones de interioristas valencianos, desde aquellos pioneros que pusieron las bases de la profesión y consiguieron hacer la primera transformación de nuestras ciudades como espacios de modernidad hasta las generaciones actuales que se han formado entre los programas Autocad y las páginas de Internet. También están aquellos jóvenes, entonces eran jóvenes, que consiguieron hacer de la profesión que significara alguna una cosa más que colgar un cuadro, poner un sillón o tapizar una silla. Profesionales que la dotaron de un rigor y consistencia y que tuvo su proyección académica, a pesar de años de marginalidad y como se dice por algunos de los entrevistados, de "no saber qué hacer" con unos estudios que seguían estando en una especie de tierra de nadie. A lo largo de las entrevistas, son muchos los temas que fluctúan y también muchos los que van apareciendo en unas y en otras, interiorismo y arquitectura, diseño y moda, efímero y duradero, lo privado y lo público, creatividad y función, etc. Muchas cuestiones que yo espero sean interesantes ya no sólo para el propio sector, sino para el público en general, y más en un tema, que todos, de una forma u otra, estamos implicados.  Paco Jorro © Xiqi Yuwang Me gustaría dar las gracias a Elisabeth del Colegio, que me ha ayudado a organizar las entrevistas, también a Ana, Sonsoles y Ramon, todos ellos del Colegio de Valencia, que han sido pacientes testigos y me han echado una mano para que todo saliera bien y las cosas estuvieran en su sitio. Y por último, a mi amigo Juan Puig, que ha padecido la escritura de este libro y ha colaborado de vez en cuando bajando los perros a pasear mientras yo me peleaba con el Word. Y por último un apartado especial a Xiqi Yuwang, el fotógrafo, con el que he convivido a lo largo de estos tres meses y cuyo trabajo ahí está reflejado en las páginas, y que sin duda es el otro cincuenta por ciento del libro. Trabajar con otra persona, que se ha forjado en otra cultura distinta a la tuya, que te aporta otras miradas, otros puntos de observación, y que además hace gala de una discreción y seriedad exquisita, y que notas que tu trabajo gracias a él, se enriquece, es una de las mejores cosas que te pueden pasar en medio del caos que siempre representa hacer un libro. Gracias Xiqi. Carles Gámez
Escrito por Xiqi yuwang a las 10:47
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Los ratones de Fnac |
18/01/2010
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Compré mi primer Mac en la Fnac de Valencia. Antes tenía un PC con 6 años de antigüedad y funcionaba a ratos. Y su compañero, el ratón, uno de estos made in China de marca "las dos golondrinas voladoras". El caso es que no me di cuenta de que mi viejo ratón funcionaba de maravilla hasta que cogí el de Mac que venía de serie.
Igual por manías personales, el dichoso ratón de Mac es como un tipo guapo pero torpe por dentro, no sólo es poco ergonómico sino que su funcionamiento también es lento a pesar de haberlo configurado a tope de velocidad. No va y no va.
Es cierto que para la mayoría de las funciones ya es más que suficiente, pero en mi caso, que trabajo mucho con películas analógicas en color y escaneo mucho, dependiendo del día o la suerte de cómo te devuelve el laboratorio el trabajo, hay que hacer mucha limpieza posterior para la eliminación de marcas de restos de residuos químicos, y constantemente sueño con un Nikon Coolscan 9000Ed, que te deja limpio como Don Limpio, ni polvos ni temidas rayaduras de manera automática. Pero mientras la crisis perdura, hay que echarle mano y paciencia al asunto.
El proceso de retoque, o mejor dicho la eliminación de "mierdecillas", al estar muy cerca un punto de suciedad de otro, supone un trabajo extremadamente minucioso. Hay que tener el ojo muy pegado a la pantalla con el ratón funcionando a mil. El seguimiento constante y el ritmo son dos claves muy importantes, casi se puede comparar a los que son aficionados a los juegos de la red como CS o yo que sé. Como estaba hasta arriba del bonito ratón blanco, tomé la decisión de hacerme con uno nuevo y como tengo una tarjeta de descuentos de la Fnac, me fui directamente y compré uno de Logitech, concretamente un Logitech láser inalámbrico.
Ya ni me acuerdo del modelo en concreto, pero estaba en la primera fila de la estantería de los ratones, como es inalámbrico y encima de láser, aparte de ergonómico, cualquier cosa es mejor que el que tengo, así que contento y feliz me lo llevé a casa y a conectar.
No estoy haciendo test de productos ni mucho menos malguiando a la gente confusa, sólo es una experiencia personal tratando de encontrar el producto que más se adecúe a mi manera de utilizar el ratón.
El Logitech funciona mucho mejor que el de Mac, ya no encontraba esa extraña sensación de que te arrastra algo y no te deja correr, pero cuando abrí el Photoshop para hacer la primera prueba, noté que el ratón funcionaba de manera entrecortada. Explicándolo a groso modo: cuando apunto la flechita a un puntito que está al lado de otra manchita, en vez de pasarse enseguida al otro bando, la flechita tiene personalidad y se pone un pelín rebelde, tienes que arrastrarlo de nuevo un pelín a su sitio.
Pues estoy hablando de cambios mínimos, sientes que a tu ratón y a tu mente les falta cierta conexión entre sí al no reaccionar con la sincronización al 100%, lo peor es que al rato me produce un dolor mayor que el del Mac, producido por mí, por la constante tensión que se ejerce intentando controlar la dirección de movimientos del ratón.
La verdad es que tampoco estoy haciendo publicidad ni de la Fnac ni del Corte Inglés, aunque me encanta comprar en estos dos sitios. Como todo el mundo sabe, si no estás satisfecho te devuelven el dinero y los arrepentimientos en algunas ocasiones son constantes. En los sitios que no admiten cambios ni devoluciones es como si fueras a parir un hijo feo pero tienes que aguantarle en toda tu vida por narices, en mi caso fui otra vez a la Fnac y lo devolví.
Para quedar bien le dije al chico del mostrador que el ratón sí funcionaba pero que necesitaba algo más preciso, el chico me dijo que una tableta gráfica sería una buena solución y no sé cómo me convenció mientras me venía a la mente que algunos amigos míos que son diseñadores gráficos sí la utilizaban muy a menudo por la precisión del manejo. Entonces me di la vuelta y pillé un Wacon Bamboo Pen, y otra vez feliz a casa. Aquí cabe mencionar que el diseño del Wacon es verdaderamente alucinante y bonito de pie a cabeza, pero el manejo del lápiz requiere demasiado entrenamiento y paciencia, pero yo, que a estas alturas estaba ya a punto de perder la paciencia, encima con la punta de la flechita que iba por donde le daba la gana, y menos me aclaraba cuando el lápiz flotaba en el aire y mientras hacía sus cositas sin que me diera cuenta, me puso los pelos de punta y de repente me entraron ganas de golpearme la cabeza con la tableta, pero Dios, si sólo necesitaba un pobre y puñetero ratón para hacer algo muy simple, no era algo de mucho pedir, ¡por qué me ha hecho meter en este lío!!
Al día siguiente volví a la Fnac, como siempre sacando la tarjeta de socios y el ticket de compra, rezando por encontrarme con algún chico que no sea el mismo del otro día que me atendió, porque me daría una vergüenza tremenda. Calculando las distancias y esperando el momento óptimo me colé delante de otra chica que desconocía evitando mirar al otro chico como que nada pasa, ni te conozco.
Después, cuando me ponía de cuclillas delante de la sección de ratones, pensé, "si el ratón sin cables no funciona será por el retardo en la transmisión de datos" (son conjeturas sin base científica pero muy arraigadas en la mente de los que nunca han logrado aprobar del todo en física o en química como en mi caso), entonces un ratón de lo más sencillito pero con cables tendría que funcionar de una vez por todas.
Mientras, pensando que los de la Fnac estarán sospechando de mí, cuando revisan las cuentas y aparece constantemente un chino raro haciéndoles la vida imposible con sus chanchullos y destrozándoles los géneros, y menuda putada lo de la tarjeta de socios, porque se enterarán de los movimientos.
Bueno, ahora el nuevo ratón ya más o menos funciona como yo quería, por ser más ligero y se mueve con más soltura, pero, puede que el cable haga su función. Pero a lo que voy yo, no hay manera de que funcione de forma fluida como mi viejo ratón que me regaló mi cuñado de su cibercafé cuando se cerró, el viejo ratón era un ratón de nada, por no decir impresentable.
Empecé a buscar en la web temas relacionados con el ratón, haciendo comparaciones entre ratones ópticos y ratones láser, y de un artículo que comparaba ambos saqué la conclusion de que el ratón láser (otra vez mis conjeturas con base cientifica sólida), aunque físicamente su perfil técnico puede ser mejor a los ópticos, en el uso real, el seguimiento y el funcionamiento lineal de los ópticos son superiores y mucho más constantes que los del láser. Por esa razón, muchos de los jugadores profesionales o aficionados avanzados optan por el ratón óptico, por la constancia y precisión que éste posee.
Antes no sabía que un simple ratón podría llegar a tener tantas variantes y funciones tan diferentes, siempre he pensado que un ratón no puede alejarse mucho de un simple aparato de hacer click click y se acabó, analizando a fondo, al menos eso creía.
Luego me fui otra vez a la Fnac a hacer lo que se me daba bien y esta vez no tuve suerte y me encontré con el chico de siempre enfrente, me dió muchísima vergüenza, pero gracias a Dios el tipo era profesional y hacía como que no me conocía de nada y hablaba con un tono neutro, aunque me vió en la última semana cuatro veces devolviendo casi el mismo artículo y encima siendo un llamativo chino.
En fin, las cosas pasan y hay que afrontarlas, lo tomaré como un reto para tener una cara dura e impasible ante situaciones límite y de cómo mantener la compostura a pesar de la situación.
Tomando un suspiro, os presento a mi último ratón finalista que es un Logitech MX518 (me he empeñado con esta marca), un ratón pensado en un principio para jugadores, pero por su precisión y rapidez en los reflejos es tambien ideal para lo que necesito. ¡Eh, y lo más importante! óptico como mi anterior ratón chino, y la verdad es que funciona bien y es muy suave, no tanto como el antiguo que lo tengo hipersobao y domesticado, pero ya lo suficiente como para quedármelo definitivamente y no pasarme por delante del chico del mostrador otra vez.
Y lo mejor de este ratón, ¡que no es compatible al 100% con Mac! ¿a que jode? Pero como el tipo tiene 8 botones más o menos configurables en Mac, tengo acceso directo al dashboard y a todas las ventanas abiertas, además puedo acceder rápidamente al nuevo espacio de trabajo exclusivo para Photoshop, estoy ya conforme con todo esto. El resto de los botones los tomaré como mera decoración, y por fin felices todo el mundo, y la Fnac dejará de tener pérdidas consecutivas por un cliente caprichoso.
Escrito por Xiqi yuwang a las 11:46
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Las Bellas Durmientes |
28/12/2009
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Conocí a Christine a través de mi amiga Carmen, que es la decana del Colegio de Decoradores e Interioristas de Valencia. Le gustó mi exposición de "Ye Tianan. La historia de un monje shaolin" en la Fnac y me preguntó si tenía interés en colaborar en un proyecto sobre la danza moderna, y diciendo la verdad, no tenía ni idea de la danza ni de la música, nunca trabajo con música, porque me distrae y no puedo concentrarme al máximo.
El proyecto se llama "Las Bellas Durmientes", el título me llamó la atención cuando nos reunimos la primera vez en un bar de la zona Serrería, cerca de donde trabaja Christine, con cocacola y aceitunas incluídas.
Christine es una mujer de unos cuarenta años, tiene una cara con rasgos fuertes y firmes pero tenía una mirada dulce y cariñosa, es de pequeña talla y el tono de su voz es muy suave y agradable.
Me comentó que el proyecto "Las Bellas Durmientes" lo hace junto con su compañera Clara, se trata de una historia sobre dos mujeres que también es posible entenderla como una sola mujer con su alma gemela.
Es una coreografia que en principio no se ciñe al cuento original ni saldrá el príncipe de turno, es una adaptación libre y personal.

El proyecto no tenía un guión fijo, lo cual es bueno y tramposo a la vez. Lo bueno es que tienes libertad de acción y se puede improvisar sobre la marcha. Y lo malo es que cuando llegas al lugar no tienes ni idea de lo que va a ocurrir y tienes que apañartelo como puedas y sin opción al fracaso, porque las escenas no se van a poder repetir en el mismo lugar por problemas de disponibilidad y agenda.
Para el proyecto, que al final es una pieza que se representará en un teatro, Christine quería un registro de lo que estaban haciendo y de los constantes cambios en los movimientos. Lo realizamos junto con otro chico que se llamaba Ramón, el encargado de la parte audiovisual. Y juntando las imágenes estáticas de mi parte será un registro completo y se presentará en conjunto en la inauguración de la obra.
El ensayo de "Las Bellas Durmientes" es una obra en sí misma y muy diferente a la obra final, se hace en distintos lugares y lo que busca es la integración de los movimientos con el entorno y se improvisa todo dependiendo de la luz y del momento.
Tuve serios problemas técnicos: como utilizaba un negativo de baja sensibilidad, y aunque había mucha luz en los interiores, la velocidad de disparo no ascendia del 1/15 o como máximo alcanzaba un 1/30. Y como si disparaba a mano alzada lo más probable es que saliera todo movido, no tuve más remedio que utilizar el trípode. Como ya sabéis las cámaras de medio fromato y de enfoque manual son lentas para trabajar, y en la danza los movimientos cambian en cuestión de segundos y no hay manera de captarlos.
Tuve que pedir constantemente congelación de movimientos cuando una postura o acción me gustaba y muchas veces este hecho cortaba la fluidez de la obra. Entonces todo tenía que empezar de nuevo.
La sincronización con los movimientos en acción y el enfoque manual constante me volvían loco, pero como mi carácter es más bien tranquilo, no había perdido los nervios y ni me irritaba, incluso me pareció un buen reto para ver hasta dónde era capaz de llegar.
El proyecto aún está sin terminar. Estas imágenes serán como una primera entrega anunciando el próximo estreno de la obra de "Las Bellas Durmientes".
Escrito por Xiqi yuwang a las 12:55
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