|
El niño lleva casi un año secuestrado. Está escondido en el falso techo de un garaje en la carretera de Logroño. Sigue vivo a base, principalmente, de galletas, zumos, latas de atún y cartones de leche. Permanece casi todo el tiempo tumbado. Sólo se incorpora tras ir a rastras a un rincón donde el zulo aumenta de tamaño; allí hay un agujero donde sus basuras van a la parte de abajo del garaje. Allí también tiene agua y papel que los captores reponen regularmente. El niño está muy sucio y apesta. Tiene la cara negra por el sol porque en el falso techo hay un agujero del tamaño de un balón de fútbol y el sol lleva dándole cada mañana desde hace casi un año. El niño no es tan pequeño para no saber en qué clase de mierda está metido. Ha dejado de tener miedo y funciona por simple supervivencia. Piensa que el dinero de su padre acabará por sacarlo de allí. La putada es que los captores, dos ,como un dúo dinámico de cabronerías infantiles, saben hace mucho tiempo que recibir el dinero es casi imposible y que puede que hayan dejado algún cabo suelto durante tanto tiempo de contactos y que lo mejor es deshacerse del niño. Hay que olvidar el cobro del rescate y hacer lo que se pueda, dice el alto del dúo dinámico. Tengo un plan para sacar algo de dinero, dice el otro. Una semana después despiertan al niño muy temprano, antes de que el sol le dé en la cara como cada mañana. Le ponen un pasamontañas que lleva los agujeros de los ojos cosidos y lo meten en una especie de caja; sabe que va en un recipiente, porque al intentar incorporarse se pega en la cabeza. El niño se mueve y se aferra a los barrotes para mantener el equilibrio. La especie de caja es una jaula, deduce el crío. La jaula va en un coche que arranca con el ruido más poderoso que ha oído desde que lo raptaron al salir de clase de canto. Le recuerda al sonido que hace el Toyota de su padre cuando van a la montaña. El niño tiene miedo porque piensa que la mierda en la que está metido llega a su desenlace. Se lo hace encima y llora un poco, sólo un poco. A la media hora de camino el coche se detiene. Los captores, abren la ranchera cubierta de lona, sacan al niño de la jaula, le quitan el pasamontañas y el más alto le dice que está libre, que le dejan un reloj y cuando hayan pasado quince minutos puede largarse. El otro del dúo cabronerías le dice al niño que si lo ha entendido y el niño, que apesta como un animalillo de madriguera, asiente con la cabeza. Los captores se suben al coche y se van. El niño no sabe que está en un punto indeterminado de los galachos de Juslibol, un domingo a las siete de la mañana. Tampoco sabe que en ese momento lo observan dos cazadores desde sus miras telescópicas. ¿Pero qué coño es eso qué nos han dejado ahí?, dice uno de los cazadores. Calla y azúzale, que nos ha costado cinco mil euros esta pieza o es que esperabas un elefante por ese precio, le responde el otro. Los cazadores gritan y silban desde lo alto de una loma, ocultos tras unos arbustos secos y repelados. Sus perros ladran y la baba les cae de sus bocas subnormales como semen transparente. El niño asustado echa a correr. Los cazadores empiezan su domingo.
Escrito por Sergio Algora
a las 11:29 |
|
|
Hay
3 comentarios de este artículo |
|
Matilda
buff!la carne de gallina!..esto podría ser perfectamente una historia de la serie de la tele de Hitchcock!! muy buena!!!
(19/03/2008 - 08:42)
sergio algora
Espero que lo que te pasó fuera mucho más leve, estamos mirando viajar en otoño para allá, un abrazo
(19/03/2008 - 00:05)
Mario
Hola Sergio!!!!,mucho gusto en saludarte,que agradable pasar por aquí,leer tus textos y tener algo en que pensar,este ultimo me recordó algo que me paso a mi hace unos años,espero que pases una agradable semana santa,creo que lo que me comentaste de LCB en México tendrá que ser para después,esperare a que informes algo,pásalo bien,abrazos.
(18/03/2008 - 16:38)
|
|
|
|
Sergio Algora
Nazco en Zaragoza (1969 ) y hasta los quince años no me pasa nada reseñable (una chica ocho años mayor que yo me enseña varias cosas fundamentales ). Tras este primer encuentro con la otra dimensión he escrito y publicado cinco libros de poesía y una obra de teatro. También he grabado diez discos con El Niño Gusano, Muy Poca Gente y La Costa Brava. Actualmente intento dejar de beber todo lo que cae en mis manos en el Bar Bacharach de Zaragoza. Mi psiquiatra dice que no soy alcohólico, que soy dipsómano. Así que todos tranquilos. |
|
|
 |
|
 |
|
 |
LO
QUE LEO:
| MATHIAS ENARD. 'MANUAL DEL PERFECTO TERRORISTA'.
En la editorial La otra orilla está publicado este divertido libro sobre un maestro que intenta convertir a Virgilio, un esclavo negro, en terrorista. Lo gracioso del caso es el objetivo final que le pone como atentado. Pero os reventaría el gag así que me callo. En la misma editorial también se acaba de reeditar 'Los cantos de Maldoror' con una cuidada edición. Muy recomendable para el que no conozca el único libro que dejó el conde de Lautréamont, Isidore Duchase nacido en Uruguay en 1846 y fallecido en París en 1870. Con una biografía de lo más curiosa el libro es una celebración de lo raro, raro, raro y oscuro. |
|
|
 |
|
 |
ESCUCHANDO:
| GOLDFRAPP. 'SEVENTH TREE'.
Es su último disco y están mucho menos tecno que en los anteriores. La primera canción, “clowns”, es folk de costa oeste en campo de amapolas, que de las amapolas se saca luego el sueño. Y el resto de disco transcurre por lugares cercanos al pop romanticón que tanto me gusta a mí los domingos después de comer. Atención al desplegable de dentro, con Alison Goldfrapp, guapísima en plan pornoalicia y a Will Gregory disfrazado de búho come tripis. |
|
|
 |
|
 |
|
 |
|
|
|