El día que secuestré a una menor |
10/12/2007 |
Pensando que las luces de los camarotes de los barcos en bajamar eran mi faro me eché al mar mediterráneo, diría si en vez de un mal detective fuera poeta. Las ventanas de los barcos brillaban oscilando como velas puestas en una mesa sin comensales. El mar leía en voz baja a la noche los nombres de los barcos. El mar es sencillo como un hombre: le es más fácil matar que amar. Yo ya había olvidado los pequeños casos de los días anteriores por una mujer y siguiendo la pista falsa de un posible nuevo amor acabé en el puerto de Figueras. Cuando me di cuenta que ella estaba en un barco fondeado a unos metros del muelle inicié un cursillo de ahogado. Nadando vestido y de noche entre yates de lujo para ir a ver a una mujer. Un mal anuncio de colonia para hombre no hubiese filmado algo peor. Si aparezco ahogado aquí espero que donen mi cuerpo al museo de Dalí y que lo momifiquen y le pinten una diana en el pecho y que quede expuesto al público para que puedan lanzarle todo tipo de objetos.
Todo comenzó hace cinco horas. Me pongo a jugar a mi juego preferido: "Siga a esa chica". Juego habitualmente a seguir a chicas por la ciudad, así mis paseos tienen un objetivo cultural. La elegida de hoy: tiene el pelo rizado y negro, un poco de payasa. Los labios tan bien dibujados que parecen de mentira. Está tomando una cerveza en una taberna irlandesa y cuando ríe recuerdo que en otra vida fui un gato huraño y capado. Sale del bar y yo la sigo. La acompaña una chica que parece mayor que ella y se montan en un coche. ¿Donde lo tienen aparcado? En la misma calle que el mío. Correcto. La chica mayor al volante y mi preciosa, de copiloto dj. Corro hacia mi coche decidido a continuar mi juego hasta el final y como soy muy cabezota, cinco horas después estoy nadando en el puerto de esta fea ciudad de Gerona, hacia el barquito donde ella está asomada en cubierta con una copa de cerveza. Estoy chapoteando suavemente como un pato adulto cerca de la quilla del barco. Perdone, ¿me podría ayudar?...me he caído de mi barco... estaba sólo bebiendo en cubierta sin la escalerilla puesta...Es lo que tiene el gin tonic...Se pierde el equilibrio...Ella me mira risueña y me dice que espere, que pone su escalera. Yo aprieto mi revolver dentro del bolsillo de mi pantalón y siento por primera vez el amor a mano armada. Subo al barco y estoy chorreando frente a ella que sigue sonriendo, incapaz de imaginar frente a la clase de tarado que está.
Escrito por Sergio Algora
a las 11:8 |
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Hay
4 comentarios de este artículo |
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langas
casas vacías!
(12/12/2007 - 16:46)
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penelopepop
El hombre desaparecido nadaba bajo el agua.
Cuando volvio a la superficie se encontro en otro lugar.
No era ni mejor , ni peor que el anterior, simplemente no recordaba nada.
Un niño se le acerco y lo llamo papa, todo fue en vano, en el mismo instante en el cual emergio del agua dejo de ser el que era.
Dicen que las olas roban las identidades de las personas.
Que el mar pinta en los ojos de los naufragos.
Nada de todas estas frases convencieron al hombre desaparecido.
¿Desaparecido de donde?.¿De su propio yo?.
Somos humanos y tenemos capacidades, entre ellas, la capacidad de modificar nuestra vida.Ademas es gratis, se repetia sin cesar constantemente.
Hasta que se dio cuenta de que le faltaba algo que lo atara a este nuevo sitio.
Donde habia emergido sin pretenderlo, extrañado volvio a zambullirse.
Nadie sabe como llego a la orilla, apenas sin aliento, con su larga cabellera rubia enredada sobre su pecho.A veces se suceden extraños los pensamientos en la mente. Sin aparente relación, sin un claro vínculo con el momento.
El niño volvio a susurrar papa, agotado de gritar su ausencia.
El hombre desaparecido escucho su beso desde la orilla.
Hay amores que no los roban ni los cantos de las sirenas , ni las olas, ni las ausencias.
Hacia tiempo que no volvia a ser tan feliz.y todo por un beso.
(05/12/2007 - 04:17)
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DavidG
Magnífico. Me encanta, y me apropiaré de alguna de las frases aquí utilizadas. Sobre todo, y ya me veo el próximo verano chapoteando en el mediterráneo, eso de que me he caído de mi barco.
(04/12/2007 - 19:11)
Carmela
Estoy dispuesta a que me siga...
(04/12/2007 - 12:47)
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Sergio Algora
Nazco en Zaragoza (1969 ) y hasta los quince años no me pasa nada reseñable (una chica ocho años mayor que yo me enseña varias cosas fundamentales ). Tras este primer encuentro con la otra dimensión he escrito y publicado cinco libros de poesía y una obra de teatro. También he grabado diez discos con El Niño Gusano, Muy Poca Gente y La Costa Brava. Actualmente intento dejar de beber todo lo que cae en mis manos en el Bar Bacharach de Zaragoza. Mi psiquiatra dice que no soy alcohólico, que soy dipsómano. Así que todos tranquilos. |
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LO
QUE LEO:
| MATHIAS ENARD. 'MANUAL DEL PERFECTO TERRORISTA'.
En la editorial La otra orilla está publicado este divertido libro sobre un maestro que intenta convertir a Virgilio, un esclavo negro, en terrorista. Lo gracioso del caso es el objetivo final que le pone como atentado. Pero os reventaría el gag así que me callo. En la misma editorial también se acaba de reeditar 'Los cantos de Maldoror' con una cuidada edición. Muy recomendable para el que no conozca el único libro que dejó el conde de Lautréamont, Isidore Duchase nacido en Uruguay en 1846 y fallecido en París en 1870. Con una biografía de lo más curiosa el libro es una celebración de lo raro, raro, raro y oscuro. |
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ESCUCHANDO:
| GOLDFRAPP. 'SEVENTH TREE'.
Es su último disco y están mucho menos tecno que en los anteriores. La primera canción, "clowns", es folk de costa oeste en campo de amapolas, que de las amapolas se saca luego el sueño. Y el resto de disco transcurre por lugares cercanos al pop romanticón que tanto me gusta a mí los domingos después de comer. Atención al desplegable de dentro, con Alison Goldfrapp, guapísima en plan pornoalicia y a Will Gregory disfrazado de búho come tripis. |
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