Entrevista (I)
La directora de 'Para todos los gustos' se pasa a la canción con grandes temas.
Bon… Lo repite continuamente. Como si fuera una pausa. Bon… A veces la estira. Otras, le sale rotunda y acompañada de algún gesto con la cabeza. Atenta y jovial se esfuerza por charlar en castellano. La directora de filmes tan interesantes como Para todos los gustos publicó en Francia hace unos meses un espléndido ejercicio de interpretación y sentimiento sobre la base de clásicas composiciones y nostálgicas letras. En su apasionado debut hay fados, boleros, sonidos flamencos y cubanos... Pero ni una sola popular canción francesa.
¿Por qué escogió estas canciones? Sí, básicamente por placer. Me embarqué en esta aventura sólo por placer. Interpreto lo que me gusta y lo que mi registro vocal me deja cantar. El productor quería que escribiera alguna canción en francés pero siento que no puedo hacerlo. Lo intenté pero escribo mierda, nada interesante. De todas formas, prefiero cantar en español o portugués. Por otra parte, las películas de Almodóvar tuvieron una fuerte influencia sobre mí. Cuando uno ve a esas mujeres –como las de "Mujeres al borde de un ataque de nervios"- cantando con ese arrojo… Quizás para usted que es hombre sea más complicado de entender pero no hay muchos modelos a los que parecerse cuando eres mujer. Me refiero a parecerse a una mujer de más de 30 años que se encuentra feliz, cómoda con su cuerpo y su mente (se moldea la cara simulando una operación de cirugía estética mientras dice "no así o así"). Falta eso. Cuando vi aquella película de Almodóvar –y también a Edith Piaf-, me fascinaron esas mujeres tan fuertes y cada año más bellas por dentro y su arte creciendo a la par… Eso lo tenía en la cabeza.
¿Ha tenido alguna modelo a la hora de interpretar? Muchas. Me he fijado en Martirio, Mercedes Sosa… Adoro estas voces. Las tenía en la cabeza pero quería también olvidarlas para que no me condicionara.
¿Qué música se escuchaba en su casa? ¿De dónde viene su pasión por cantar? Escuché de todo porque mi papá era un megalómano. Nací en Francia pero mis padres son de Túnez. Así que había mucha música oriental, árabe… También todo lo que se hacía en Brasil, mucho fado y música clásica. Al mismo tiempo que iba a una escuela de teatro, asistía a una escuela de música clásica para aprender lírico. Aquello fue un alivio increíble. Le cuento. Me gustaba mucho el teatro pero cuando eres joven tienes muchos complejos (eso de estar continuamente exhibiéndote te obliga a estar bella) y, por entonces, no me sentía a gusto conmigo misma. Así que las clases de música equilibraban esa sensación porque sólo hablábamos de trabajo y más trabajo, de la voz… Por eso, nunca lo abandoné para siempre. Además, el tiempo va muy rápido para una actriz pero mucho menos para una cantante. De hecho, no puedes empezar a cantar –estoy hablando de lírico- antes de cumplir los 17 años. Bon. Pero luego me di cuenta de que para ser una gran cantante de lírico había de dejar de beber, fumar, ir a fiestas… Mucho mucho sacrificio para lograrlo. Durante aquellos años abría la escuela de Patrice Chéreau y allí me inscribí pero continué cantando porque eso era mi medicina. Y seguí haciéndolo sólo por placer.
¿Cómo conoció a sus músicos? Hace diez años estuve en Cuba por primera vez. No conocía Latinoamérica. No conocía su literatura ni conocía bien su cultura. Fui sólo por el sol pero en el momento en que llegué me sentí fascinada por tantas cosas… La música de Túnez, que escuchaba cuando era pequeña, estaba muy cerca del bolero. Había tantos puntos en común que me sentía como en casa. Encontré músicos –uno de ellos me acompaña esta noche-. Ya sabes que es un país complicado para sobrevivir. Él quería vivir en Francia y le ayudé a buscar lugares donde cantar. Empecé a cantar con él y con otros amigos. Empezamos así y un director me vio un día y me propuso que actuase en su próxima película, que cantara un bolero… Después, un productor escuchó mi voz y me preguntó si no quería hacer conciertos. "Sí, por qué no", le contesté. En Francia hay prejuicios ante alguien que es actriz, guionista, directora de cine y, ahora, cantante. La verdad es que lo entiendo un poquito. De hecho, el productor me propone lo del disco no tanto por mi voz como porque soy una persona conocida en mi país. Y eso lo entiendo perfectamente; en muchos casos fama no quiere decir conocimiento musical… Sin embargo, para mí una actriz debe saber cantar. Y al contrario, también. Es la misma forma de decir palabras. Con más o menos música pero es la misma forma.
¿Tenía alguna norma mientras trabajaba las canciones? Por ejemplo, ¿quería que fueran fieles a las originales? Hay canciones que vamos a hacer esta noche y que no grabamos porque no me parecían interesantes, porque el original era mil veces mejor. En el directo cobra sentido porque me muevo por el escenario, bailo… Eso también influyó en la elección. También ha de entender que son unas canciones totalmente desconocidas en Francia. Eso hace que sea raro para mí estar en España cantando estos temas. Ay, mi madre. En Francia se conoce un poquito 'Historia de un amor' gracias a una conocida intérprete. (Se arranca con las primeras líneas). Pero los jóvenes no la conocen en absoluto. Así que no tenía miedo a la comparación.
|