Entrevista
Cuatro funambulistas del rock ilustran el ocaso del hombre contemporáneo.
Diez. "Ahora que sus últimos representantes están a punto de desaparecer, nos parece legítimo rendirle este último homenaje a la humanidad; un homenaje que también terminará por borrarse y perderse en las arenas del tiempo; sin embargo, es necesario que este homenaje tenga lugar, al menos una vez". Otra bofetada de Michel Houllebecq para cerrar Las partículas elementales.
Nueve. "Había unas canciones madre, Cuenta atrás o Dios Oppenheimer, algunas letras, unas melodías. Teníamos varios temas con un tono común y tiramos de ese hilo para que todo tuviese un significado, que nada fuese gratuito. Nos gustan los discos así. De todas formas el concepto final no es algo consciente sino azaroso al principio. Un tema que nos obsesionaba, como el fin del mundo y sus reflejos en el devenir cotidiano, fue impregnándolo todo y seguimos por ahí hasta cerrar Canciones hacia el fin de la especie".
Ocho. "Cada decisión la sometemos a un trasunto de parlamento interno que puede resultar arduo y tortuoso. Así logramos tener los cuatro el mismo nivel de implicación en las canciones. Se trata de sacrificar la individualidad en favor de la comunidad (risas). Y hasta ahora funciona".
Siete. "La causa con más incidencia sobre el álbum fue venir a ensayar a Madrid. Salimos de Torrijos (Toledo) y no sólo perdimos ese ambiente creativo pacífico sino que algunos padecimos crisis de ansiedad por el ritmo urbano; la dificultad para descansar y dormir ha marcado el resultado final".
Seis. "El álbum, que parece cerrarse con "todos muertos es la meta", no es un punto final. Puedes escucharlo y decir: "estos chicos son unos rayados, unos trágicos, se va a acabar el mundo y todo eso". Pero realmente es un punto y seguido. La coda propone una vuelta de tuerca, resulta una invitación a mirar atrás y decidir, de manera individual, si quieres continuar con eso o prefieres cambiarlo".
Cinco. "De fuera parece que tenemos la única y certera visión posible sobre la actualidad pero hubo una evolución sincera que nos llevó ahí. Es auténtico el hecho de que hablásemos de esto porque todo partía de nuestras experiencias reales. Al final te encuentras con que las canciones se han ido hacia allí. No queríamos orquestar el fin de la especie sino que sentimos, y por lo tanto no creo que sea pretencioso, que debíamos hablar de eso de forma honesta e intuitiva. No fue nuestra voluntad, fue culpa suya (risas). Tú no eres dueño ni del texto ni de la música; eres una especie de filtro, de médium que canaliza todo. De hecho, pueden salir de una improvisación en el local unos minutos de fascinación que pasaban por ahí, se vuelven reales y se van. Quizás no puedas volver a tocarlos".
Cuatro. "Está hecho a partir de una firme exigencia. Todas las canciones tuvieron su dificultad. Alquilamos una casa en un pequeño pueblo de Ávila para trabajar mucho las canciones. Llegamos al estudio de Paco Loco en Cádiz y la cosa no sonaba. Tuvimos que hacer muchas tomas de cada canción y quizás perdieron su inmediatez pero ganaron peso. Existía una temática muy intensa y sólida y si no lo hacíamos bien, se nos iba a caer por todos lados. Y, claro, de postproducción fue "Punk-tv" la que más curro nos dio. Fueron cuatro días oyendo un montón de material en vhs para lograr que tuviera sentido. Cuatro días buscando en la basura (risas)".
Tres. Dos. Uno. "Con este álbum nos vaciamos por completo. ¿Y ahora qué vamos a hacer?, ¿vamos a volver a un rollo más evasivo, más onírico? No nos gustaría que esta fuera la manera de contar las cosas ni la personalidad de PAL. Quizás hemos hablado de todo esto para no volver a hablar de ello". Entrevista: Gorka Elorrieta
------------------ "Canciones hacia el fin de una especie" (2006) está publicado por Limbo Starr.
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