Entrevista con Boris Larramendi (miembro de Habana Abierta)
Ocho cabezas forman Habana Abierta. Y vuelven con 'Boomerang'.
-¿Fue largo el camino hasta llegar a este 'Boomerang'? El camino fue largo, largo. (Risas). El anterior disco con BMG lo sacamos en el 99, no funcionó en España comercialmente y eso provocó la desbandada del proyecto. Esta compañía fichó a Kelvis Ochoa (miembro de la banda), sacó su disco y tampoco funcionó. Yo hice otro disco en solitario con Zomba Records pero tampoco funcionó. El resto tenía otros proyectos de discos, maquetas...
-Entonces apareció en ese peregrinaje Nat Chediak... Bueno, en enero del 2003 nos volvió a reunir una invitación para tocar en Cuba. Venía del Ministerio de Cultura cubano. Nos sorprendió mucho pero allá fuimos con todos los gastos pagados. Al parecer, y a pesar de que nuestros discos no se venden allá, nuestra música había tenido una gran repercusión entre la gente, que los copiaba o se los pasaba de mano en mano por ahí. Tocamos en La Tropical, un lugar de salsa famosísimo, y llenamos. 7000 personas (ríe satisfecho y sorprendido). Así que retomamos el proyecto nosotros mismos. Luego conocimos a Nat Chediak a través de una amiga común que vive en Miami. Él también quería llevarnos allí, donde nuestros discos se vendían en algunas tiendas pero pirateados. Algo increíble. Sonábamos en las radios y la gente nos escuchaba pero no se habían editado nuestros discos. Finalmente Chediak, cómplice de Fernando Trueba en Calle 54 Records, nos llevó a tocar en octubre del 2003 y nos embarcamos en la preparación de este disco.
-Esa labor de edición se ve muy ardua. Le disteis trabajo. Y, bueno, él os lo devolvió luego. (Risas) Sí. Le enseñamos a Nat todas las canciones que habíamos compuesto; llevamos haciéndolo desde hace 15 años y además hicimos algunas nuevas. Fue un largo proceso de selección; de repertorio, llegar a un acuerdo entre los ocho miembros originales para retomar el proyecto... El proceso se completó cuando encontramos al cómplice que nos faltaba. Fue Manolo Díaz, presidente de Emi Spain, que nos vio tocar en Miami –cuando aún no tenía ese cargo en la compañía-; le gustamos entonces y se interesó por publicar el disco.
-¿Qué idea, qué nexo catalizó todas esas propuestas? Él se demoró mucho porque nuestras canciones tienen la voz propia de su compositor... Estaba buscando... Bueno, él nos ve como la voz de una generación de cubanos que nacimos a finales de los sesenta, principios de los setenta y que crecimos dentro de la Revolución y que formamos parte de la diáspora cubana; nos hemos alejado de todo un sistema de valores, ideas y conceptos preconcebidos. Algunos nos hemos exiliado físicamente y otros, espiritualmente. Esa voz sin ataduras de ningún signo ni bando. Buscaba simplemente gente que utilizara la libertad como herramienta artística y que tuviera no tanto un sentido político como ético, estético y lúdico. No sólo que fuesen temas bailables y una fusión de la música cubana con el rock, el pop o los sonidos brasileños sino que además las letras tuviesen ese trasfondo, ese reflejo... Creo que ese el hilo conductor del disco. Al menos eso es lo que intuyo a partir de las justificaciones que nos daba para poner unas y quitar otras, que nos gustaban mucho.
-¿Y vosotros cómo os veis? De alguna manera, ¿os veis ejemplo de una nueva generación de músicos, un resorte para futuros grupos? Jajaja. No me veo como ejemplo para nadie. De ejemplos andamos sobrados en Cuba. Ni queremos serlo ni lo pretendemos. Él nos ve como la voz de una generación –esas son sus palabras-... Pero nosotros somos un grupo de amigos que desde muy jovencitos llevamos haciendo canciones. Cuando empezábamos, si yo daba un concierto, el público de la sala eran ellos, los que ahora tocan y componen conmigo. Nos admiramos desde hace mucho tiempo. La vida nos ha llevado a juntarnos en un proyecto tan especial como este. Lo bueno es que cuando hago una canción mi principal tribunal son la gente del grupo, con ellos me mido... Siempre intento hacer canciones que puedan gustarles a ellos. Eso es Habana abierta. No queremos ser ejemplo de nada.
-¿Crees en el artista, compositor –por su facilidad para llegar a grandes audiencias- como alguien que deba estar comprometido con su tiempo, situación...? No creo que tenga que haberlo sino que nosotros asumimos ese compromiso aunque no sea de forma pedante ni evidente sino simplemente... Es básicamente la libertad como herramienta de trabajo. Si tengo ganas de amor, hablo de amor. Si tengo ganas de hablar de sexo, drogas y r'n'r, hablo. Si tengo ganas de hablar de política, lo digo también pero sin cortarme un pelo. No estoy pensando en que esta canción es o no conveniente en este momento porque... Y eso ocurre no sólo con temas políticos sino con asuntos de mercado; si tal canción no va bien porque no se va a entender aquí o allá. Ese compromiso lo tenemos con nosotros mismos.
-Dado vuestro carácter multidisciplinar y vuestra manera de hacer música –ocho cabezas pensantes-, ¿sois una banda abierta a nuevos componentes, una banda mutante? Creo que para nuevos componentes somos demasiados. (Risas). Siendo ocho ya... Es difícil ponerse de acuerdo entre nosotros... Pero estamos abiertos a colaborar con otros artistas. Y lo hacemos a menudo; no siempre en proyectos de éxito (se le cae otra risa).
-Pero con este 'Boomerang' sí que tenéis buenas vibraciones... Una cosa muy buena que puede pasar es que quizás no se quede sólo en España el disco; algo que no ocurría con nuestros discos anteriores... Creo que el mercado natural de nuestros discos está allá, en América obviamente. La gente de EMI, Calle 54 Records –Nat Chediak, Fernando Trueba...- está muy implicada con este disco y ya para empezar lo van a editar en Estados Unidos y América Latina. Los discos anteriores los han pirateado en Miami, en Cuba se los pasan de mano en mano... Entonces, no sé cómo funcionará pero si nos sacan de aquí, quizás dentro de un año estamos hablando de otras cosas, ¿sabes? Me da buenas vibraciones saber que se va a hacer un esfuerzo más allá de las fronteras de España.
-Cuéntame cómo fue la grabación del disco, el trabajo de estudio. ¿Hay pasajes que se dejan a la improvisación, cosas que se incorporan sobre la marcha? En los dos discos anteriores sí surgieron muchas ideas en el estudio que íbamos añadiendo. Llegábamos con una base rítmica de los temas, el esqueleto del tema, y luego añadíamos los arreglos allí mismo. Con este disco llegamos con las cosas mucho más claras. Estuvimos como 15 días montando los temas con Alain Pérez y Kiki Ferrer, que llevan años tocando con nosotros en diversos proyectos. Alain Pérez aportó una sabiduría y una experiencia a la hora de orquestar las canciones... Ahora mismo es bajista de Paco de Lucía. Fuimos más al grano que en ocasiones anteriores. Teníamos las cosas más seguras a la hora de entrar al estudio. Siempre hay espacio abierto a la improvisación pero en este caso fueron pocas las chispas que se nos ocurrieron.
-Y en los directos todo se dispara... El álbum tiene más matices que se fueron dibujando en el estudio. Pero el directo es arrollador (risas), como un ciclón... Estiramos las canciones, se improvisa más... Incluso nos inventamos un estribillo en el momento. Ponemos a toda gente a bailar. Aún está muy verde el directo de este disco, hemos de rodar más todavía, pero hasta ahora los dos conciertos que hemos dado han sido un éxito; la gente quedaba exhausta de tanto moverse y siempre acababa pidiendo "bises" muy efusivamente. Queremos que la gente lo disfrute, se ría, se emocione y todo eso mientras va moviendo la cintura...
Entrevista: Gorka Elorrieta
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