Un aperitivo "Malo"
La cocinera
Tengo un trato

La Mala a distancia de un clic

RETROSPECTIVA DE SU CONCIERTO EN MADRID:
UNA CEREMONIA DE SANTERÍA

La Mala salió al escenario de la sala El Sol de Madrid como una púgil, con la cabeza tapada por una toalla blanca. Y nos metió el miedo en el cuerpo con "Yo marco el minuto", un desgarro rapeado que ordena y manda.

Asistimos a una tentación infernal de las que convence adeptos para el demonio y apreciamos el poder de la flamenca MC, entre la divinidad y el ángel caído. Arropada pero demasiado marcada por la presencia en su tablao de la plana mayor del hip-hop español (casi todo el equipo de El Club de los Poetas Violentos y Mu Mucho de 7 Notas 7 Colores), la princesa no tuvo el protagonismo permanente que su magia merecía.

Los cameos atropellados del clan procedente del inexistente Bronx español fueron de menos a más (en cuanto a veces) y concluyeron por confundir a un público que estaba aún aterrorizado de gusto con su Mala. Porque María Rodríguez es hip-hop como excusa, mera vía de expresión de su particular Sevilla. Nunca como esencia, que para eso se basta y se sobra ella.

A pesar de la sospechosa compañía, "Tengo un trato", "A jierro"... y casi todos los logros de "Lujo Ibérico" ganaron en directo potencia en las bases y volumen en los arreglos, único pero de cierta gravedad en la grabación.

Pero, como en el CD, la joya de "la jalea" es una y sólo una (cuando la dejan moverse por la pista sin agobios de breakdance). "Que yo a mi chulo le como los huevos", se partía el corazón La Mala para fantasía porno de parte del aforo e incredulidad de los todavía inexpertos con el "Lujo Ibérico". Si los rapers dejaran sola a La Mala...

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