|



|
ClubMúsica
| Noticias
Las Hijas del Sol
Entrevista

Pasaporte
mundial:: Entrevista
con Las Hijas del Sol::
¿Es
una coincidencia que "Pasaporte mundial" se titule así
en pleno 'esplendor' de la Ley de Extranjería?
Ha
sido realmente casual. De hecho, el single que se iba
a sacar antes no se ha sacado para que no pareciera
que se ha hecho aposta. Pero ojalá alguna de estas letras
puedan tocar algunos corazones sensibles. Pese a todo
lo que está pasando sabemos que hay gente con corazón
en este país y que si quiere puede hacer que las cosas
mejoren muchísimo.
¿Después
de la Expo del 92, qué pasó para que llegaseis a convertiros
en Las Hijas del Sol?
Después
regresamos a Guinea con la idea de volver a España para
saber cómo era en realidad. En el 94 vinimos por nuestra
cuenta, definitivamente. No teníamos absolutamente nada,
vinimos vacías. Lo único que teníamos claro es que queríamos
seguir cantando y dar a conocer nuestra cultura.
¿No
teníais aquí ningún contacto?
Musicalmente
hablando nada de nada. Durante seis meses no supimos qué
hacer. Estuvimos sentadas en casa y decíamos: "Bueno,
de esta manera nadie nos va a encontrar".
¿Y
de qué vivíais?
Del
dinero que nos habían dado nuestras familias. Y el chico
con el que vivíamos llegó a unos acuerdos con nuestras
familias y, así, nos cuidó durante un año sin nada a cambio.
Pero claro, nos sentíamos muy incómodas porque no hacíamos
nada. En Guinea, si te quieres dedicar a la música, al
arte, te tienes que entregar de lleno a ello. Por tanto,
nos decidimos: trabajé tres semanas [Piruchi, la tía],
porque era yo quien tenía que hacerlo, para tener para
vivir un tiempo. Después nos pusimos a andar y nos presentamos
en un local, por casualidad. Le dijimos al dueño que queríamos
actuar, pero no nos hizo ni caso.
¿Fue
cuando apareció Manu Chao?
Bueno,
cuando conseguimos, por fin, cantar en este sitio (nunca
decimos el nombre porque no hablamos muy bien del dueño)
a la gente le encantó. "¿Cuándo volvéis?", nos preguntaban
todos. Nosotras les contestábamos que preguntasen al dueño.
Así empezamos poco a poco (ahora parece que fue muy rápido,
la verdad) a actuar en todos los sitios de Madrid. Ni
recordamos exactamente qué sitio corresponde a qué actuación.
Por eso no sabemos seguro en dónde nos vio por primera
vez Manu, pero creemos que fue en El Pirata.
¿Cuándo
os ofreció ir de gira con Mano Negra?
Bueno,
nos dijeron que le había encantado y que tendríamos noticias.
Pasaron semanas y no teníamos ya esperanza alguna. Pero
el momento llegó. Nos encontramos con todos estos chicos
llenos de tatuajes, la gente que le rodea. Y nos ofrecieron
tocar con ellos. "Cantar y os acompañaremos", nos explicó
Manu. ¡Pero no nos sabemos las canciones!, dijimos. "No,
no. Cantar las vuestras y nosotros improvisaremos". Y
así fue.
Y
ahora publicáis un disco casi entero en español, por primera
vez. ¿La idea fue de Gonzalo Benavides?
Nosotras
lo habíamos pensado y él quería exactamente eso. Aseguró
que nos produciría este disco. Hasta que no se hizo realidad
no nos lo creímos, la verdad.
¿Os
resultó fácil no componer en bubi, como hasta ahora?
No,
no, Ha sido complicado y largo. Nuestras letras siempre
han sido muy trabajadas y cuentan historias que para nosotras
son muy importantes. Al principio compusimos en bubi y
traducíamos, pero no quedaba bien: ni rimaban, ni encajaban
las palabras... Así que tuvimos que cambiar. Al principio
nos costó y al final creo que lo conseguimos. Y luego
fue complicado lo de cantarlas y que se entendieran bien.
Claro, no es nuestro idioma natal, aunque en Guinea el
español es idioma oficial. Gonzalo nos ayudó mucho.
¿Y
esperáis que "Pasaporte mundial" se haga realidad?
Que
no hayamos perdido nuestro estilo y que la gente nos conozca.
Estamos con el nerviosismo que produce un nuevo disco.
A ver qué pasa.
¿De
dónde vienen estas melodías vuestras, la música que ofrecéis?
Sin
duda de la tradición guineana. Siempre hemos sido muy
tradicionales en lo que hemos hecho con nuestra música.
Incluso allí, en Guinea, la gente se extrañaba de nuestros
trajes tradicionales y todo eso. Pero mira, ahora están
muy orgullosos. Aunque hay de todo. También los habrá
que no les gustemos.
|