DISCOGRAFÍA OFICIAL
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Louvaçao (1967, Philips)
El talentoso Gil se estrena en solitario y da fe de la fama que le precede. Con este disco pasa a convertirse directamente en uno de los compositores más prestigiosos de Brasil, que es decir bastante. La samba y la bosa empiezan a tontear en "Lunik 9" y "Roda". El álbum refleja todavía una precariedad como intérprete paliada con una osadía iluminada en la composición, arte en el que es ya casi un maestro.

Gilberto Gil (1968, Mercury)
En este año compuso algunas de las mejores canciones de toda su vida ("Domingo No Parque", "Pega a Voga, Cabeludo" y "Frevo Rasgado"), paridas del encuentro entre el carnaval y el rock and roll británico y norteamericano. Refleja el lado más rockero del Tropicalismo, característica inherente a la discografía de Gil. La introducción de "Ele Falava Nisso Todo Dia" suena clavado a las primeras producciones de los Rolling Stones.

Gilberto Gil (1969, Philips)
El subtítulo del álbum es Cerebro Electrónico, que debe recordar a los buenos consumidores de música brasileña a Marisa Monte. Esto da una idea de la influencia suprema de los primeros discos de Gil. Esta es la segunda entrega de su trilogía homónima. Continua la senda carnavelara-pop de su antecesora pero sorprende con experimentos como "2001" y "Objeto Semi-Identificado", que juegan con las casetes, los discursos narrados y con trucos de estudio más habituales en el pop europeo.

Gilberto Gil (1971, Paramount)
Como le pasa ese mismo año a la entrega de Caetano Veloso, la música de Gil suena triste en el exilio, lejos de su alegría de cuna. Las ocho canciones que conforman este documento son blueseras e introspectivas, con algo de pop nada festivo. Elige como versión "Can't Find My Way Home", de Steve Winwood, entre todas sus favoritas de su hogar postizo. El espíritu no bordea el oscurantismo tanto como le ocurre al trabajo de Veloso, pero sí denota depresión , bien reflejada en "Nega Photograph Blues". Aún así, o además por eso, el álbum es magnífico, según algunos de sus mejores. Que nadie se confunda.

Expresso 2222 (1972, Philips)
Histórico regreso del exilio que rebosa exaltación y fuerza. Trabaja con Baiano, Veloso, Cavalcante, Do Vale... Esto, más sus propias composiciones, conforma un disco espléndido y vibrante, protagonizado por "Back in Bahia" y "Oriente".

Barra 69: Caetano & Gil Ao Vivo Na Bahia (1972, Philips)
Adán y Eva del Tropicalismo juntos en pleno apogeo del movimiento. En directo se acoplan como a la pareja procreadora se le presupone y paren un carnaval de encuentros antes impensables: rock y samba, pop y bosa... El abecedario del género que nos atañe.

Temporada de Verao (1974, Philips)
El matrimonio perfecto se adereza con la compañía impagable de Gal Costa, un trío impúdico que comete auténticas lujurias musicales. El álbum recoge una gira conjunta que es un documento modélico sobre el fenómeno músico-social que supuso la irrupción del Tropicalismo.

Gilberto Gil Ao Vivo (1974, Philips)
11 canciones de Gil en solitario interpretadas en directo, del mismo año fructífero en el que actúa con Veloso y Costa. El escenario, a estas alturas, es para este genio como el salón de su casa. La evolución se nota y sus conciertos son acontecimientos ineludibles.

Refazenda (1975, Wea Latina)
Flauta, acordeón, vientos y cuerdas en pos de un pop nuevo, vibrante y febril. "Jeca Total" "Ê, Povo, Ê" "Tenho Sede" y la pieza que titula al disco confirman a Gil como la figura que todos los brasileños esperaban de él.

Gil y Jorge (Ogum Xangõ) (1975, Verve)
Jorge se apellida Ben y es un impresionante músico brasileño respetadísmo en el entorno Tropicalista. Se metió en el estudio con Gil e improvisaron únicamente acompañados de sus guitarras acústicas. Nueve canciones (cuatro de cada uno y una composición conjunta, "Sarro") dominadas por el ritmo y el recuerdo del folk de su país. No hay ningún disco en su discografía ni parecido, y es una pena.

Doces Bárbaros (1976, Philips)
Un disco con el aroma de un cortometraje. Aglutina a Edu Lobo, Elis Regina, Cazuza, Milton Nascimento, Caetano Veloso, y Joao Gilberto, además de la presencia de Gil. Una rareza con más valor para los coleccionistas que para los melómanos, no por una cuestión de calidad sino porque las mismas canciones se encuentran en otras grabaciones.

Rafavela (1977, Wea Latina)
Nueve canciones ajenas y una compartida, "No Norte Da Saudade", que suenan cerca del "Transa" de Veloso, "Seducir" de Djavan o del "Sol Negro" de Virginia Rodríguez. La vuelta sin drama a un pop elegante, poco fiero pero muy atractivo y nocturno. Haga lo que haga suena a Gil, una marca de calidad registrada.

Refrestança (1978, Philips)
El rescate de una grabación en vivo de Gil con Rita Lee que data del 77. Es él quien se acopla a las maneras de ella y no al revés. Rinden emotivos homenajes a éxitos como "É Proibido Fumar" "Odara" "Back in Bahia" "Ovelha Negra", entre otros, en una variedad de estilos que van desde el rock, la balada, el baile y el pop-forro (sonidos anglosajones unidos al folclore del noreste de Brasil), incluyendo una repaso al "Get Back" de los Beatles. Este es un disco para los amantes del baile popero con clase.