El cantante
por Mónica Maristain |
// páginas
//
|
|
¿Le ha resultado difícil
la paternidad?
-Nunca. Es la más dulce de las obligaciones. Y no hay mayor
amor que el que un padre puede sentir hacia su hijo. Para mí,
como padre, incluso me resulta difícil creer que el amor
de madre puede ser más grande.
¿Siente nervios cada vez que sale
al escenario?
-No siempre. Cuando hago mis shows y ya está todo listo
y el estreno pasó y ya sabemos todo, no pienso en eso ni
siquiera una vez por día. Y cuando llega la hora de subir
al escenario, sigo conversando sobre otras cosas con los músicos
y técnicos hasta el último segundo. Y salgo tranquilo
y concentrado.
A menudo salen discos con Lo mejor de Caetano
Veloso. ¿Para usted qué es Lo mejor de Caetano Veloso?
-Esos álbumes son hechos por la grabadora, la casa discográfica,
sin pedirme opinión. En general, tienen portadas muy feas.
En cuanto a las canciones, nunca me parecen "lo mejor".
Pero tampoco sé qué es "lo mejor". Bueno,
me gustan las ediciones de Uns, la de Beleza Pura, la de Os Meninos
Dançam, la de Recuerdos de Ypacaraí, la de Minha
Mulher...
Cuando le preguntamos al escritor Martin
Amis qué sentía cuando escuchaba decir de él
que era "el Mick Jagger de la literatura", él
retrucó: ¿por qué nadie dice de Mick Jagger
que es el Martin Amis del rock? ¿Usted diría lo
mismo a quiénes lo definen como "el Bob Dylan del
Brasil"?
-No puedo decir lo mismo: Brasil no es literatura (algo respetable)
y Estados Unidos no es rock (basura). Bob Dylan es rock sólo
un poco. Yo lo soy todavía menos. Creo que tengo un temperamento
opuesto al de Dylan: quiero explicarme, dejar claro, explicitar
el proceso. Dylan siempre quiso ocultarse como autor y como persona.
Pero sí, es verdad, a nadie se le ocurriría decir
"Bob Dylan es el Caetano de Estados Unidos". A pesar
de que pertenecemos a la misma generación y a pesar de
que ambos hemos oído "Silvaren" cuando optamos
por las guitarras eléctricas y por el acercamiento al rock.
Pero, de los artistas de lengua inglesa de esa generación,
creo que me identifico con la entrevista de Lennon a Rolling Stone
cuando rompió con McCartney; con el leonino narcisismo
de Jagger sobre el escenario; la dulzura del canto de Paul McCartney;
y la fama de conocedor de literatura de Bob Dylan. Pero soy brasileño:
crecí con la bossa nova y, por causa de Joao Gilberto,
me gustaron desde temprano el cool jazz, Chet Baker y Miles Davis.
El rock, sólo después de las películas de
Godard, y después de que los ingleses le dieran un gran
up-grade al género.
|
 |
| "Brasil
no es literatura (algo respetable) y Estados
Unidos no es rock (basura). Bob Dylan es rock
sólo un poco. Yo lo soy todavía
menos". |
|
|
A propósito de Mick Jagger, ¿qué
recuerda de la vez que lo entrevistó?
-Me acuerdo muy bien de todo. Él es muy simpático
e inteligente. Contestaba con claridad a todas las preguntas.
Después fuimos a la casa de Marina Schiano, una ex modelo,
productora de moda, que es mi amiga y también suya. Allí
encontré a Andy Warhol, que era un tipo de muy buena conversación.
Y estaban Calvin Klein, Jerry May, Bianca Jagger. Walter Salles,
el director de Estación Central y de Diarios de Motocicleta,
dirigía las tomas de la entrevista. Pero yo no era en realidad
el entrevistador. Estaba allí sólo para ayudar al
áncora del programa, que no hablaba inglés. Él
hacía las preguntas a Mick en francés y Mick contestaba
en inglés. Yo era un músico que hablaba un poco
de inglés. Acepté hacer la traducción porque
toda la gente del programa era mi amiga y también porque
admiro a Mick Jagger. Cuando lo vi sobre el escenario en 1969/70
pensé: "¡Es el teatro dionisíaco! ¡Es
Nietzsche!".
Brasil resulta, para muchos que no vivimos
allí, una clave para creer en un mundo mejor. ¿Es
mucho esperar de Brasil, es demasiado pedirle?
-Brasil tiene muchos problemas profundos y profundamente enraizados
en su historia. Pero no puedo negar que también nosotros
volvemos a pensar en él cómo en una promesa de una
vida realmente buena. ¿Por qué? Si la policía
corrupta y brutal no logra reprimir el tráfico millonario
y mata a niños indefensos. ¿Por qué? Si tenemos
la peor distribución de renta de Occidente. No sé.
La verdad es que en las calles y en las casas parecemos dulces
y somos un pueblo original. Una inmensa isla de habla portuguesa
en la América del Sur, con una población mestiza,
un politeísmo africano muy presente y visible, mezclado
con un catolicismo de raíz popular. Un país repleto
de cantantes, compositores e instrumentistas geniales. Con futbolistas
que parecen ángeles. Y esa bendición de no ser un
éxito material en el mundo tal cual se encuentra. ¿Qué
se puede ser de eso? Tomarlo como una promesa. Aunque algunos
pueden sentirlo como una amenaza.
Usted, que tanto apoyó al gobierno
de Fernando Cardozo, ¿cómo está viviendo
"la era Lula"?
-No he apoyado a Fernando Henrique. Simplemente voté por
él en su primera elección. Cuando quiso reelegirse,
no voté por él. Lula tiene muchos puntos en común
con Cardozo: los dos son expresión de Sao Paulo, de la
izquierda de la Universidad de Sao Paulo, de la fuerza económica
de Sao Paulo. Los dos son personas respetables y la llegada de
ambos a la presidencia tiene un gran valor histórico para
nuestro país. Pero son personas, a mi entender, que el
Brasil debe saber usar y, al mismo tiempo, saber librarse de ellas
luego.
¿Qué hizo a Latinoamérica
vivir tan a espaldas de Brasil? ¿El portugués?
-El hecho de que hablamos portugués nos da la sensación
de vivir en un ghetto. Pero el país es inmenso y muchas
veces parece un boceto de líder de Latinoamérica.
Hay un momento en que miramos hacia arriba para los países
de habla castellana; y otro momento en que miramos hacia abajo
para ellos. Y a ellos les pasa lo mismo que a nosotros.
¿Lo está haciendo bien Gilberto
Gil? ¿Consultó con usted antes de aceptar el Ministerio
de Cultura?
-Sí. Me preguntó si debía aceptar o no el
cargo. Llegué a decirle que no, pero la verdad es que él
quería ser ministro de Cultura. Y parece estar muy feliz
donde está ahora. Hay problemas prácticos que no
se están resolviendo, y no hay dinero, pero Gil trajo visibilidad
al ministerio y trajo discusiones modernas al ámbito cultural
brasileño. Como esa cuestión de los derechos frente
a la reproducción digital y la Internet, por ejemplo.
A estas alturas, ¿puede asegurarnos
de que navegar es preciso?
-Bueno, la verdad es que no fui yo el que hizo esa afirmación.
Fue Maria Bethânia la que me pidió que le escribiera
un fado conteniendo la famosa frase de los argonautas que ella
encontró en un texto en prosa del poeta Fernando Pessoa.
Y así lo hice.
|