El cantante
por Mónica Maristain |
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Su carrera, su vida, resultan modélicas
para muchas personas que lo admiran, ¿es consciente de
que mucha gente quiere ser como usted?
-Espero, por su bien, que no lo consigan.
¿Cuánto le ha costado conseguir
esta calma, esta serenidad de la que ahora hace gala?
-En realidad, hace un largo rato que muy pocas veces me siento
sereno y calmo. Aprendí a cantar con mi madre. Ella es
calma y serena. Cuando canto, traigo su estilo y su espíritu.
¿Podría decirnos algo acerca
de su nuevo disco, A Foreign Sound? ¿Cómo eligió
el repertorio?
-Es un viejo proyecto. Años antes de empezar a soñar
con Fina Estampa ya tenía planes de grabar las canciones
norteamericanas que han ayudado a formar nuestra sensibilidad.
Como abandoné y retomé el proyecto mil veces, los
años y las décadas fueron pasando y el repertorio
fue cambiando. Así que al fin ya no iba a hacer un disco
de standards, sino un disco que incluyera el rock, el "después
del rock" y que recreara el cliché de tratar las canciones
norteamericanas con ritmo de bossa nova. Que comentara también
la presencia de la cultura de masas norteamericana en nuestras
vidas. Con ironía casi imperceptible y con mucho amor.
Por eso se abre el disco con una falsa canción brasileña
("The Carioca") y, por el medio, se oye "Feelings",
que es una falsa canción norteamericana, escrita y grabada
en Brasil por un brasileño, y que se convirtió en
un éxito internacional. "Diana" es tratada igual
que la canción tropicalista "Baby", de 1968,
que a su vez hacía referencia entonces a "Diana".
¿Usted siempre ha sido así,
tan meditativo, tan contemplativo, como aparece en A Foreign Sound?
Me temo que no.
Lo recuerdo en la etapa de Beleza pura, particularmente un show
en el Gran Rex o en el Opera de Buenos Aires, estaba usted "desatado"...
-¿Te parece que sueno muy meditativo en A Foreign Sound?
Puede ser. Pero no lo soy siempre. Pienso mucho. Leo mucho. Siempre
parecí pertenecer a la raza de los meditativos. Pero me
gustan el carnaval, las raves, los bailes funk, los shows de rock,
y sobre el escenario todo eso aparece. Creo que en el concierto
de A Foreign Sound, aunque esté casi todo el tiempo sentado,
algo de todo eso está presente.
Hace unos días, cuando sucedió lo de Haití
volví a escuchar su canción y entendí, sin
que nadie me explicara, lo que estaba pasando allí...
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| "El
escritor V.S. Naipaul, en su larga y amarga
apreciación de la Argentina, concluye
que ese elegante país del sur de América
del Sur repite el modelo haitiano, aunque crea
ser el contrario." |
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¿Esa canción nació
acaso de la desesperación por lo que sentía que
estaba pasando a su alrededor?
-Sin duda. Debo confesar que yo también pensé mucho
en aquella canción cuando leí sobre lo que pasaba
en Haití.
¿Haití es un destino intercambiable
(hoy está aquí, mañana está allá),
e inevitable para los pueblos sometidos?
-El escritor V.S. Naipaul, en su larga y amarga apreciación
de la Argentina, concluye que ese elegante país del sur
de América del Sur repite el modelo haitiano, aunque crea
ser el contrario. Es como decir que en la América latina
y el Caribe los horrores de Haití son la estructura esencial
escondida por detrás de todas las otras nacionalidades.
Bueno, Naipaul es un trinitario de origen indio que logró
ser reconocido en Londres como uno de los mejores prosistas de
la lengua inglesa. Su desprecio por las ilusiones del Tercer Mundo
toma siempre un tono de exagerado "realismo". Escribí
la canción que dice "Haití es aquí /
Haití no es aquí" años antes de leer
esas páginas del trinitario sobre la Argentina. Sabemos
que Haití es el resultado de la única revolución
esclava victoriosa en las Américas. Pero también
de la reacción contra esa aventura, por parte de países
como Brasil y Estados Unidos, que estaban llenos de miedo de que
pasase lo mismo en sus tierras. Hay un paralelismo inevitable
con lo que ocurre con Cuba hoy. Aunque no sea muy sensato simplificar
las cosas con ese paralelismo. De todas maneras, la superación
de las cuestiones fundamentales que las Américas tienen
que enfrentar, tienen en el caso haitiano un paradigma. Y todo
sobre la expansión de Occidente, raza, nuevo mundo, no
se resuelve sin que se resuelva Haití. La metáfora
Haití y la dolorosa vida real de Haití.
¿Es usted un hombre desencantado,
escéptico, respecto de la política?
-Soy más desinteresado que desencantado. Quiero decir:
nunca me encantó la política. Así que no
puedo desencantarme con ella. Creo solamente que podemos hallar
soluciones buenas para problemas importantes, aunque no sea cierto
que lleguemos realmente a hacerlo.
Cuando volví a escuchar "Haití",
sentí que Brasil ya no era "tan" Haití.
-Para eso también escribimos canciones: para que, en algún
nivel, nos superemos a nosotros mismos.
¿Sigue pensando que fueron los intelectuales
brasileños los que terminaron con el Cinema Novo?
-No creo haber pensado así jamás. El Cinema Novo
fue un movimiento importante, produjo algunas obras maestras algo
bárbaras, y tuvo una gran repercusión internacional
(en Europa sobre todo, pero es bueno acordarse de que Martin Scorsese
ubica a Glauber Rocha entre sus influencias más importantes).
Acabó como acaban los movimientos: con el tiempo. Los directores
importantes siguieron haciendo películas, a veces mejores
que en los años heroicos. Algunos periodistas atacaron
el aspecto estatizador de los mecanismos de producción.
Pero los "intelectuales" nada hicieron de especial contra
el Cinema Novo. Y ahora tenemos buenas películas (Ciudad
de Dios, Estación Central, Deus é Brasileiro, Lisbela
e o Prisioneiro, O Homem que Copiava), algunas dirigidas por jóvenes
cineastas, otras por veteranos del Cinema Novo.
¿Siente que con esas películas
está comenzando una segunda vuelta? ¿Podría
llamarse esa segunda vuelta "La venganza de Glauber Rocha"?
-La venganza de Glauber Rocha sería la vuelta de sus películas
a las pantallas internacionales y eso como resultado de la apreciación
de las películas nuevas que se producen en Brasil. Creo
que algo así ocurrirá.
Después de casi 20 años de
haber filmado O Cinema Falado, ¿cómo sería
la película que dirigiría hoy? ¿Se parecería
a alguna de Fellini o de Almodóvar?
-No han pasado todavía 20 años. O Cinema Falado
se estrenó a fines del '86. Y siempre deseo volver a hacer
películas. El día que las pueda hacer, serán
muy diferentes de O Cinema Falado (ya pensaba así mientras
hacía aquel film). Pero estoy seguro también de
que serían muy distintas a las de Fellini o Almodóvar.
Para empezar, es muy difícil hacerlas tan bien como ellos.
Después, mis ideas creativas son de otra naturaleza.
¿Se siente lejos de paulistas como
Nando Reis o Arnaldo Antunes?
-No, para nada. Ahora mismo preparo canciones en sociedad con
Nando Reis. Hablamos ayer por teléfono y estuvimos juntos
en San Pablo cuando presenté un show con canciones de A
Foreign Sound. Y Arnaldo es un gran amigo. He tenido siempre gran
admiración por el trabajo de Antunes. Nando es muy bueno
por su modo de tocar y componer. Y tiene un temperamento de verdadero
artista. Pero Arnaldo me ha interesado siempre más por
su inventiva, por su relación con las palabras y por su
voz grave. Además, como persona, es un tipo excelente.
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