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Almodóvar
y Veloso comparten una vieja admiración recíproca
y la misma pasión por el arte melodramático.
Sigue la conversación entre estos dos monstruos
de la escena que moderó "Rolling Stone".
Por Andrés Rodríguez |
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La última cena
Caetano: ¿Sabes que en Brasil eres un escritor
de éxito?
Almodóvar: (Risas) Te refieres a Fuego en las
entrañas, un libro de cuentos verdes que se publicó
en España hace 12 años y que ya está descatalogado.
Aquí se editó ilustrado por Mariscal y es
la historia de un espía chino, Chu Min Ho, con varias
amantes, que para vengarse de ellas crea una compresa envenenada
que las vuelve a todas locas y ninfómanas.
c: Es fantástico. Un arma feminista que hace mal
a los hombres.
a: Bueno, hace mal porque mata a los hombres a base de
follárselos. Yo recuerdo que en algún momento me
tentaba meterlo en un guión, pero era demasiado bestia;
supongo que se me ocurrió escribirlo dentro de los excesos
de los ochenta, pero inmediatamente se echó encima la peste
del sida y descarté filmarlo. Si hubiera que rodarlo, imagínate
el momento en el que entran unos tacones y unas piernas de mujer
es como si entrara el peligro
Y los brasileños, que
son así de locos, lo han traducido ahora; en una edición
muy pequeña, muy bonita, pero muy graciosa.
c: Sí, eso es muy gracioso.
Brasil es una dura competencia para Almodóvar,
por su amoralidad (Caetano).
a: Para mí sí, sí. Yo lo he leído
en portugués, porque se entiende perfectamente, y es muy
gracioso que esté entre los primeros puestos. A raíz
del éxito en Brasil a lo mejor deberíamos publicarlo
pero no sé si aquí los lectores se enterarían,
porque en tu país sí que saben lo que el protagonista
chino buscaba en las entrañas.
c: Una chica, que es novia de un amigo de Moreno (el
hijo mayor de Caetano), trabaja en una editorial que tuvo la idea
de editarlo en Brasil.
a: En Brasil lo único que necesitan es un pretexto
para lo lúdico, y me imagino que mi libro lo han entendido
de esa manera.
c: Mi mujer, Paola, dice que a veces Pedro es muy
moralista y que estar en Brasil le interesa, le divierte, pero
al mismo tiempo le trastorna porque le gustaría controlar
el país. Brasil es una competencia para sus películas.
La realidad entra en competición con su ficción,
porque existe una sensación de amoralidad constante. Pedro
siempre cuenta una y otra vez que sus películas nacen de
una moral muy estrecha...
a: ¡Claro que mis películas son morales! No
son maniqueas, no corresponden con el sentido moral tradicional,
sino con el de mi propia moral. Pero es verdad que Brasil me confunde
porque en las relaciones personales, y desde luego también
en las sexuales, hay una naturalidad y una promiscuidad que me
sorprende positivamente. Supongo que se trata de África,
que os hace valorar los cuerpos de otro modo, que os hace valorar
la fidelidad de otro modo. Y ahí está claro que
nosotros no tenemos nada que hacer.
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| Brasil
es una dura competencia para Almodóvar,
por su amoralidad (Caetano). |
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c: De ahí el éxito de tu libro entre nosotros.
Deberías reeditarlo en España, porque yo
me siento aquí como en ningún otro lugar de Europa.
Ni siquiera en Portugal.
a: ¿Ni en Italia?
c: Italia es maravillosa, es bellísimo (fuerza su
virtuosismo políglota y parece romano). Todos los italianos
son chicos muy guapos. Pero tras su actitud siempre hay una intención
oculta. En Italia me siento atrapado por el pasado. En España
me siento como en casa y eso sólo me pasa en Brasil y en
Nueva York. En Málaga la otra noche, tras
el concierto, las chicas por la calle daban la sensación
de ser libres. En Italia, tan maquilladas parece que caminan por
encima de la realidad...
a: Recuerdo que la primera vez que fui a Brasil viajé
para presentar Matador. No me conocía nadie. Nadie
me prestó atención...
c: Los brasileños se enamoraron de ti con La
ley del deseo, pero tú no viniste a presentarla. Yo
la vi en París, fue la primera película de
Pedro que vi, y fue muy curioso porque es muy distinto ver una
película de Almodóvar en París, Nueva York
o en Río.
a: La geografía del cine es desconcertante.
c: Cambia todo, porque en París la película
es seria, pero en Nueva York es como si todo fuera una loca comedia.
Yo quería reírme a carcajadas en París, pero
allí no lo consideraban una comedia. Sin embargo, en Nueva
York no dejan de reírse porque son muy infantiles.
a: Por eso me preocupa tanto el doblaje. Empleo un montón
de tiempo y sobre todo, sufro muchísimo, porque es imposible
sintetizar. Me duelen los subtítulos porque te obligan
a aprobar una versión inferior. Y eso me está empujando
cada vez más a utilizar un lenguaje más académico
para que sea más fácil. ¡Pero es que hay cosas
que no se pueden traducir! ¡Me quiero encasquetar a esta!
Pues tú me dirás
Pero es peor el doblaje.
En Italia y en Alemania lo doblan todo porque son muy perezosos
y no quieren leer subtítulos. Algunas veces me he encontrado
con traducciones completamente distintas
me refiero a Italia,
porque en alemán a ver quién coño pilla los
errores.
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