|
|
CONCIERTO DE CAETANO VELOSO
MADRID 29 y 30 de junio de 2002
Fotografías de Ana Bolívar/ www.anabolivar.com
Texto de F.M. de la Serna |
|
Caetano apareció con camiseta,
pantalones y zapatillas negras ajustadas en un cuerpo de corredor
de fondo. Muy adecuado para musicar la esclavitud, gremio de negros
en su mayoría, los recordados en "Noites Do Norte", su último
disco y plato fuerte de esta su nueva gira mundial. El "O Rei"
del Tropicalismo (junto con Gilberto Gil) se arropó de su otro
yo Jaques Morelenbaum (al chelo, circunstancialmente al bajo y
a la batuta de todo), más dos guitarristas-bajistas que se intercambiaban
los instrumentos, un batería y un nutrido grupo de percusionistas.
Todos con los paladares elegantemente educados y la musicalidad
a flor de piel. Una formación marca de la casa brasileña. El concierto
caminó con pasión por lo más vanguardista de su repertorio más
reciente ("Zera a Reza", "Rock & Raul -Caetano al violaõ), el
que coquetea con el Mangue Beat y el rock de Otto y Lenine. Se
quedó desnudo con su guitarra para hacerla cantar sus piezas más
legendarias y algunas de su hispanoamericano "Fina Estampa". Y
terminó con tropicalismo puro salpicado de samba y guiños a los
mejor del hip-hop y cualquiera de los géneros tildados de vanguardia,
meros vehículos para el genio de Bahía. Todo en unas dos horas
que para saciar el entusiasmo de los asistentes tendrían que haberse
alargado toda la noche. Enjuto, de 60 años biológicos pero muchos
menos reales, más joven que muchos de los que lo son "oficialmente",
la oscuridad de su ropa deportiva pudo ser también su íntimo escudo
para equilibrar la incandescencia de su música, la luz divina
que irradiaba su voz desde que abrió la boca. El emocionado público
madrileño, de padres, hijos, modernos, nostálgicos, rockeros,
electrónicos y chicos y chicas con tanga en su interior esperanzados
en conquistar esa noche al galán anti galán Caetano Veloso, suspiramos
y aún nos dura la cara que se nos quedó. 
|