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Buñuel, Ortega y Gasset, Machado, Gómez
de la Serna... Los retratos de éstos y otros
hombres ilustres cuelgan desde hace muchos años
en las paredes del
Ateneo madrileño. Por unos minutos, a estos
cuadros se ha sumado hoy un autorretrato que Luis
Eduardo Aute pintó hace más de cuatro
décadas y que ahora ilustra la portada del
segundo volumen de Auterretratos, una colección
de 32 canciones compuestas a lo largo de su amplia
trayectoria. Dos discos en los que el polifacético
artista, esta mañana acompañado de cinco
músicos sobre el escenario, camina por el pasado
revitalizándolo e imprimiéndole nuevos
arreglos y tonalidades.
A falta de una rueda de prensa al uso, qué
mejor forma de presentar un disco que tocando algunas
de las piezas incluidas en un cuidado packagin, vestido
con varios de sus lienzos y todas las letras. Ataviado
con un tres cuartos de cuero y golpeando continuamente
el talón de sus botas contra el asiento, el
cantante agradeció la presencia de los medios
a pesar “de lo difícil que es encontrar
este lugar... con un Madrid en mejoras constantes”.
“Era parte del atrezzo para luego sorprendeos
con esta joya arquitectónica”, bromeó
antes de abrir su mini concierto con ‘Rojo sobre
negro’. ‘El ascensor’, ‘Un
ramo de viento’, ‘Cuéntame una
tontería’, ‘Todo es mentira’
y ‘Cuando duermes’ completaron un set
que Aute fue trufando de comentarios ingeniosos en
los que esclarecía el sentido o la génesis
de la canción.
Admirado y querido por igual entre las mujeres del
lujoso barrio de Salamanca y las señoras de
la limpieza, un afable Aute terminó el repertorio
firmando autógrafos entre los presentes y sonrió
al apuntar que no descansaría hasta el Auterretratos
vol. 69. “Es una cifra muy curiosa”.
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