|
“Gozo
poderoso": 13 frutas pecaminosas
Desde “Luz
azul” hasta “A su salud”, un susurro
aterciopelado invade cada corte y exhibe argumentos,
más que nunca, sobre el origen del nombre artístico.
Se trata de un eco raspado que merodea por todas
las piezas y las potencia el confort y el bienestar
que destilan. La voz de Andrea Echeverri
es un instrumento que envuelve cada canción, las
llena de privacidad: es un regalo exclusivo para
tus oídos. Cuando se consume este álbum se experimenta
lo que dice su título, y algo de desinhibición
contagiosa.
Los palos colombianos
anónimos y las maneras anglófilas clásicas y modernas
se funden en una amalgama picante que no repite.
Lo chévere flirtea con lo cool, pero sin machucarse
los dedos. No sobrepasan nunca la tenue línea
que separa el halago del improperio, sino que
juegan sin perder su identidad. Si cabe, la elevan
a cotas donde la altitud dificulta la respiración
relajada. Blues, pop, rock
a medio tiempo, detalles eléctricos y cumbias
recicladas en world music son los estilos
con los que Aterciopelados conforman el suyo,
bien especiados de todas las percusiones sutiles,
nada gimnásticas. No se trata de músculo, ni de
destreza con el dedo del ratón. Sólo consiste
en pintar la música que uno piensa, imagina. “Gozo
poderoso” es eso: la traducción musical de las
cábalas compartidas por Echeverri y Buitrago.
|