|
Entrevista
a Arcángel (I)
¿No te ponen un poco nervioso todos estos comentarios que
se hacen de ti antes de que la gente te conozca?
Es una gran satisfacción y un orgullo, pero también una responsabilidad.
Uno tiene casi la obligación moral de demostrar todo lo que
dicen estas personas. Siempre hay un punto de presión, pero
es bueno para la concentración.
¿En
qué pedazo del pastel flamenco te enmarcarías?
Bueno,
es algo entre los más ortodoxo y lo más heterodoxo. No por
ser diferente ni por un capricho. Si te sitúas en un extremo
el otro se olvida. Me apetecía estar ahí, a caballo. Yo no
me puedo trasladar a una época que no he vivido, pero no me
interesa la comercialidad. Está en un segundo plano.
¿Cuáles
serían tus referentes de este, llamémosle, "cante jondo asequible"?
Enrique
Morente, sin duda. Y, ahora, también Estrella. Pero
ya Camarón, con ese sello tan personal, renovó los
cantes antiguos completamente.
¿Eres
un bicho raro en la familia flamenca por aquello de que la
tuya de sangre no sea aficionada al género?
Es
verdad que en mi familia nunca hubo afición, pero a mí desde
bien niño me gustaba cantar. No viví ambiente flamenco alguno,
pero me empeñé, me presenté a concursos y los ganaba todos.
Y, de repente, me encontré trabajando con gente como Cristina
Hoyos... una bola que me iba llevando y llevando y no
tenía marcha atrás.
|