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RH+
por
José Manuel Gamboa
Apenas tiene veinticuatro años y hace tiempo que Arcángel
se encuentra entre ese grupo de elegidos que forman los cantaores
que lo son; porque quiere, porque puede y porque sabe.
Francisco José Arcángel Ramos nació en Huelva,
en 1977, descendiente de alosneros. Ya saben, Alosno,
la cuna del fandango y joyero mayor del rico folclore onubense.
Con sólo diez añitos Arcángel demostró un inaudito dominio
del fandango local, haciéndose con el Primer Premio
del concurso infantil que organizaba la peña flamenca choquera
"La Orden". Y este trofeo no fue nada más la antesala
de otra larga serie de laureles que animarían a Arcángel a
dedicarse profesionalmente a su pasión, el cante.
Con
sonoridad perfectamente redonda, Arcángel no sólo domina la
técnica -el compás, la afinación, los esquemas musicales-,
es que además transmite con un interminable eco ¡ Así se liga!
No nos referimos a su tirón En el pabellón femenino -que desconocemos-,
sino a su pasmosa capacidad de exponer los cantes de un tirón,
a lustroso paso lento y sin apenas tomar aire. En absoluto
se trata de una cuestión de carácter olímpico, hablamos del
parar, templar y mandar en el oficio.
Destacaría
de las maneras personales de Arcángel la inteligente renovación
que viene haciendo de los estilos tradicionales de su tierra,
a los que dota de frescura a base de aportarles matices melódicos
infinitos y restarles violencia. ¿Se acuerdan ustedes de ese
cante fláccido que nos regalaban antaño los divos de la melodía
alambicada? Pues nada que ver con Arcángel. Su timbre fácil
no carece de la necesaria tensión flamenca, muy al contrario
está sobrada de la misma. Arcángel posee un inaudito conocimiento
de los grandes estilos y abunda con acento lacerante en cada
uno de sus rincones; emociona sin estridencias, con la verdad
cantaora por delante. Pero es un artista joven en edad y espíritu
-cosa que su actual look corrobora-, abierto a las actuales
tendencias. Y es que cantar, lo que se dice cantar, es eso;
beber del ayer y sonar a hoy mismo para tener sentido pasado
mañana.
Qué
se va a equivocar. Sé que nos vamos a meter en un lío pero
yo, que lo tengo estudiado, confieso que el cante de Arcángel
es RH+: rotundo, hermoso y va a más. Y de eso el primero
que se dio cuenta fue el guitarrista Juan Carlos Romero:
"Lo escuche una noche en un bar de Huelva, nuestra tierra,
y pensé que tenía muchas posibilidades. Le dije que se viniera
conmigo y empezó a cantar en mis recitales. Progresaba continuamente".Y
tanto. Arcángel dio el primer campanazo en la X Bienal
de Flamenco, celebrada en Sevilla en 1998.
Aunque
su presencia en los escenarios del encuentro fue continuada,
pues ya se había convertido en uno de los cantaores predilectos
de los artistas del baile -¡esa Yerbabuena!- y con
ellos estuvo, fue en el concierto de Juan Carlos Romero, Abanaó,
donde cautivó definitivamente al auditorio. La ciudad hispalense
gozosa se hizo lenguas del triunfo sin ambages de tan joven
cantaor. Sin duda aquel espectáculo resultó uno de los más
claros aciertos de ese ciclo cardinal. "Algunos de los temas
que compuse para aquel día se han grabado en este disco",
recuerda Juan Carlos.
Hay
hermandad choquera en este trabajo. Arcángel, como es de recibo,
ha querido estrenarse en el mundo discográfico de la mano
cierta de su "hermano" Juan Carlos Romero, que se ha convertido
en el productor y autor principal del trabajo que les presentamos.
"En el concepto flamenco del disco hay una filosofía de fondo.
No se trata de hacer temas más o menos bonitos, buscamos una
concepción de la música y del arte. Arcángel ha ido evolucionando
en todo este tiempo que hemos convivido y eso es lo que refleja
en el disco".
Es
una alegría grande de veras saludar el primer
álbum de uno de los cantaores jóvenes de verdadera
dimensión flamenca -por ende, mundial- y que nos
apasiona. Ponemos punto final con el comentario
que hizo Carmen Linares tras un soberbio
recital de Arcángel en el Colegio de Médicos
de Madrid: "¿Quién ha dicho que esto se acaba?".
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