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De
un lugar perdido
La producción de Nacho Béjar, su guitarrista de gira,
el dueño y señor del sonido'vega', procura elevar el lamento
de Antonio sobre las bases baladistas, pop, rock, power-pop,
rap, funk, soul e incluso acid-jazz y hasta una pequeña ración
de bolero. Todo cabe en el paseo por el que despega este compositor
maldito y adorado. Un rulo que le permite reírse de sus penurias,
con la clarividencia que da el despertar de un sueño (o pesadilla).
Después del "Anatomía de una ola" de hace tres años,
"De un lugar perdido" incide como su antecesor en el
valor del silencio en el sonido pero amplía horizontes donde
"Anatomía..." se tornaba exhaustivo y obcecado. Su resurrección
utiliza sin complejos todos los bártulos que la tecnología
futurista permite. Pero los acordes, los arpegios y su voz
son los que mandan, que su timbre y la letra es lo que se
tiene que oír.
"Estaciones"
es lo primero que hemos podido probar, co-escrita con su novia.
Y el lanzamiento de este single coincide con el resopón de
"Lucha de gigantes", aquella vieja canción de Nacha
Pop que la película del momento, la mexicana candidata
al Oscar Mejor Película Extranjera "Amores Perros",
utiliza como centro de su banda sonora.
Todo
esto nos sitúa en uno de los mejores instantes
de la carrera de obstáculos de Antonio Vega. La
belleza, aunque sea sólo por unas secuencias,
prima frente a la bestia del mercado, que se suele
comer todo lo que no se consuma antes de su fecha
de caducidad. 
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