Un relato colectivo sobre la marea negra en Galicia en el que puedes participar a partir de ahora.

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CAPÍTULO 2
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Capítulo 7
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Alicia trepó sobre el contenedor y, tras echar atrás su melena castaña, comprobó con su cámara que el encuadre era perfecto. Los reportajes gráficos de las movilizaciones siempre se los tomaba muy en serio, máxime cuando, como en este caso, no se trataba de las aburridas fotos que solía vender a los periódicos sino de fotografías para medios alternativos.

Manipuló su cámara hasta lograr el enfoque adecuado y decidió esperar a que la pancarta que ponía "El petróleo mata. Madrid con Galiza" se acercara un poco más. Su teléfono empezó a sonar. Una vez. Dos veces...

-Mierda, -dijo Alicia entre dientes, mientras apartaba la cámara de su cara- foto perdida.

Sacó el teléfono del bolso y pudo ver en la pantalla el nombre de quien realizaba tan inesperada llamada.

-Hola, Isma, ¿Qué tal?

-Hola, Ali, espero no pillarte en mal momento. ¿Qué es ese ruido?

-Estoy en una mani por lo del Prestige, ¿tú sigues en Galicia?

-Sí. Continuo con el reportaje. Y necesito tu ayuda.

-Tú dirás.

Tras un par de minutos Alicia volvió a guardar el teléfono en el bolso, ya había olvidado la foto perdida y observaba la manifestación que avanzaba por la calle Atocha con la mirada ausente de quien tiene un trabajo duro e intenso por delante y ni tan siquiera sabe por dónde empezar.

Isma dejó el teléfono sobre la mesa junto al café, ya frío, y rebuscó entre sus notas. Él, allí, podía oler el chapapote, podía ver a los soldados ir de aquí para allá, ver las miradas tristes de los niños que miraban el mar al atardecer, podía sentir la frustración de los marineros y las mariscadoras, pero iba a necesitar ayuda para saber qué hay tras las manchas del mar y las mentiras de la prensa.

-¿Ismael Pérez?

Isma levantó la mirada para encontrarse con un joven de unos 30 años, moreno y de complexión atlética, a quien acompañaba un señor canoso que parecía rondar la cincuentena. Isma hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

-Policía, -dijo el joven que había preguntado- ¿Podemos hacerle algunas preguntas?


Texto: Dakota

Fotos de Ana Bolívar


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