|
Entrevista
II
La
publicación de su novela está siendo
muy celebrada en España.
¿Cómo se toma -a su edad, con su
carrera- el estar en boca de todos?
Todo
lo que sea en beneficio del libro,
será bienvenido. Y en cuanto a mí,
bueno, pues ser
fiel a lo que siempre he sido: un escritor sesgado
que
desea tener mejores condiciones (aunque no demasiado
mejores) para seguir escribiendo. Confieso que
me
gusta comer bien y vestir bien, pero no siempre
eso es
posible.
La
frontera del río Grande del Norte: maquiladoras,
explotación laboral, caciquismo, pobreza,
polución...
¿qué hay de cierto y qué
de falso en la imagen que se tiene
de la frontera más famosa del mundo?
No
tengo duda que la frontera del río
Grande, será en los próximos
años uno de los sitios
más importantes del mundo. A lo largo de
la franja se
está gestando un ensamble de culturas que
día tras día
es insólito. Lo que en lo básico
se proyecta como un
choque sistemático y en apariencia insoluble,
pronto
habrá de convertirse en una fusión
que genere una
nueva cultura harto inverosímil que tendrá
como
premisa un lenguaje absolutamente expansivo, como
ya
empieza a serlo el "spanglish", lo que
permitirá que
la famosa línea fronteriza pronto se emborrone.
Hay
varias investigaciones al respecto, provenientes
de
universidades e instituciones tanto mexicanas
como
americanas, que atisban en esa posibilidad. O
hay
fusión o hay muerte, por no decir exterminio.
Ha
manifestado en varias ocasiones que lo mejor de
México
son sus artistas, sus creadores. ¿Cómo
ve a las nuevas
generaciones de escritores que se están
dando a conocer
fuera de su país (Sergio Pitol, los Crackeros)?
¿Qué hay de
calidad y qué de presión del mercado
en este nuevo boom de
la narrativa mexicana? ¿Sigue la influencia
de Juan Rulfo,
Octavio Paz y Carlos Fuentes siendo demasiado
fuerte?
La
literatura mexicana vive uno de sus
mejores momentos históricos. Me atrevo
a decir que la
temática es tan variada como infinitas
sus
posibilidades de creación. Lo único
que nos limita son
los canales de distribución. Ya estamos
acostumbrados
a que nuestros libros nunca lleguen tan lejos.
Nuestras editoriales son pequeñas y también
nuestro
mercado. En la medida en que se amplíen
los canales
mencionados, estoy seguro que gran número
de nuestros
escritores dará mucho de qué hablar.
Somos un país que
desde hace más de medio siglo ha dejado
de mirarse en
el espejo. En México se lee todo cuanto
se pueda y
provenga de donde provenga; es un país
que se abre al
mundo cada vez más. Nos dejamos contaminar
y a la vez
influenciar, en esto creo que nos beneficia ser
vecinos de los Estados Unidos, que con su carga
a
ultranza de modernidad no se afana en encimar
la
historia a su proyecto de vida futura, como antes
lo
hacíamos los mexicanos. Entonces, algo
de los
americanos constantemente nos salpica, incluidas
sus
taras y sus resabores. Sin embargo, en México
tenemos
un lastre casi incurable: los indios, su marginación
histórica, amén del cáncer
del caciquismo,
circunstancias ambas cuya solución justiciera
será en
mi opinión el rasgo más moderno
de nuestra esencia
mestiza, una fusión mucho más decisiva
que la ya casi
inminente con la cultura anglosajona americana.
¿Está
México abandonando realmente la dictadura
perfecta del PRI? ¿Cómo se vive
la situación actual?
El PRI está hecho añicos.
Ha dejado de
ser una impostura política y, desde luego,
un estilo
de vida muy obnubilado por la mentira con apariencia
de verdad. Sin embargo, México vive una
etapa de
transición que, como las capas geológicas,
tardará en
hallar su justo acomodo. Actualmente está
pésimamente
mal distribuida la riqueza y como la miseria es
sinónimo de violencia, todavía correrá
mucha sangre.
No tengo la menor duda en afirmar que lo que más
vale
la pena de México es su arte. Acá
todo el mundo
escribe con absoluto frenesí, acaso estremecido
por
todo lo deplorable que nos rodea. Espero que no
nos
llegue el cinismo de las grandes civilizaciones,
porque de ser así estaremos perdidos.

|