Las coordenadas del boom latino

Una de las mayores singularidades que presenta esta clasificación es que se engloba bajo ella tanto a autores que escriben en inglés (Hijuelos, Goldman, Gilb) como los que escriben en español (Quesada). El spanglish se va extendiendo muy lentamente, pero las editoriales siguen considerándolo, en la mayoría de los casos, como "poco literario".

El primer libro que se publicó de lo que ha dado en llamarse "literatura latina" fue "El Espejo", en 1967, una antología de relatos dirigida por Octavio Romano y publicada por la Universidad de Berkeley. Ese fue durante años el ecosistema natural de los autores hispanos que publicaban en inglés: el pseudoghetto de las publicaciones universitarias, apenas publicitadas, y los medios en español, de difusión muy reducida en aquellos años.

Para los críticos y los estudiosos, el momento de despegue de la narrativa hispana en los USA llegó con la concesión del premio Pulitzer a "Los reyes del mambo tocan canciones de amor", de Óscar Hijuelos. La novela -muy conocida por la adaptación cinematográfica, que interpretaron Armand Assante y Antonio Banderas- cuenta las andanzas de los hermanos Castillo, dos músicos que trabajan durante el día y revientan las salas de baile por la noche. Hijuelos da una acertada visión del mítico Nueva York de los 50 y los 60, los años del boom de la música latina y la dura vida de los inmigrantes.

Otro debut sonado fue el del dominicano Junot Díaz, que con "Drown" recibió el aplauso de la crítica, en un libro de cuentos, donde un hijo de emigrantes busca su identidad en los barrios hispanos de New Jersey, y la historia de una familia luchando contra su propia herencia: historias crudas que retrataban la cara más amarga del crisol de razas americano.

Uno de los bombazos fue la publicación de "The last residence of Mickey Altuna", de Dagoberto Gilb. Esta obra, la ópera prima del autor, es un vistazo sincero y sentido a la vida de los mexicano-americanos en EE.UU., y narra las aventuras y desventuras de Mickey Altuna, un tipo que llega a El Paso y se instala en el albergue YMCA de la ciudad, dispuesto a conseguir el sueño americano, rodeado de una corte de personajes repletos de vida. Destaca el uso del lenguaje de los chicanos, muy bien reflejado. La cubano-americana Sandra Cisneros empezó a escribir para sublimar la pobreza en la que vivió de adolescente. Esta sublimación daría como fruto algunos años después "The house of Mango Street", un elegante libro que mezcla ficción y poesía, y que explora las obsesiones de la autora: religión, feminismo, opresión y amor. La obra fue galardonada con el Before Columbus American Book Award en 1985.

Por irónico que resulte, un buen síntoma de que la literatura hispana cuenta ya dentro de los Estados Unidos es que sufren los embates de lo políticamente correcto. En 2000, las autoridades educativas de algunos estados se han propuesto retirar de los programas de estudio de dos libros: "The mexican american heritage", de Carlos Jiménez, un estudio muy crítico sobre la herencia de los chicanos, y "Always running", de Luis Rodríguez, la espeluznante autobiografía de un antiguo miembro de una banda de Los Ángeles. Su pecado: ser "material inapropiado para la lectura de los estudiantes". No es mala señal.

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