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"La
literatura es una manera de rebelarse y de esconderse"
ClubCultura.com entrevista a José Balza

José
Balza:: Entrevista
:: Relato::
Usted
es uno de los escritores venezolanos más conocidos de
la actualidad, con una obra extensa y de calidad. ¿Porqué
"La mujer de la roca"? ¿Cuál es la historia de este
libro?
Bueno,
es un poco el azar. En París se publicó una novela que
le pusieron el título en francés de "La fleur de minuit",
la flor de medianoche, que publica Gallimard. La novela
en español se llama "Medianoche en vídeo"... en Italia
se publican los relatos sobre la guerrilla... es el
azar el que hace que los libros vayan siendo elegidos.
¿Qué
impulsó a la editorial Gallimard a elegir ese libro?No
lo sé. ¿Qué
hace que en Italia se elija este otro? Tampoco
lo sé. Y en este caso, estaba Ernesto Suárez, miembro
del Ateneo de La Laguna, en Caracas. Conversamos mucho,
y yo le entregué este libro que se había publicado en
México. Lo leyó, y me dijo que quería editar un libro
mío pero no sólo con "Mujer de la roca" sino con otros
relatos que se llaman 'La mujer porosa' y 'La mujer
de espaldas'... Él eligió los cuentos.
Estuvo
al cuidado de la edición mexicana del libro. ¿Hace eso
frecuentemente? ¿Se involucra siempre tanto en la edición?
No
es frecuente. Hice lo mismo con el de Gallimard... A
veces. Depende del traductor y del editor. A veces el
editor se consulta.
¿Qué
significa escribir para José Balza? ¿Cómo entiende la
literatura? ¿Qué busca José Balza con el acto de escribir?
Yo
busco algo elemental: que aquel que lea el libro advierta
que las fronteras de lo humano no son tan definidas.
No es el borde de la mesa ni de la autopista, que siempre
hay algo un poco más allá. En la conducta de los seres
un poco en penumbra o puede ser sórdido, maravilloso,
extraño, atractivo... Pero siempre hay algo más allá
que no vemos con claridad, directamente. Entonces, creo
que la literatura sirve, ha servido y servirá para iluminar
áreas no accesibles directamente. Hace poco me preguntaron
si no me daba miedo escribir y que me descubrieran con
la escritura; y otra persona me preguntó "qué hago para
esconderme cuando escribo". También la escritura es
una manera de rebelarse y de esconderse.
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Venezuela
está viviendo una época difícil. ¿Se refleja esa situación
en la producción literaria del país?
Es
una época difícil, pero también es una época de esperanza.
Hace mucho tiempo, todo parecía formalmente estable,
claro y ético. Y ahora nos damos cuenta que no, que
tenemos mucho tiempo de una democracia muy fraudulenta,
débil, engañosa. Creo que estamos en un momento de revisión
de esa democracia y que se abren excelentes posibilidades
de corregir. En cuanto a lo otro, todavía es muy temprano
para que la literatura refleje lo que está pasando.
Creo que siempre hay que esperar un poco, no se sabe
cuánto tiempo, cinco años, diez años, cien años... para
reflejar con mayor propiedad lo que está ocurriendo
en el presente. La literatura necesita madurar las respuestas.
La literatura no es periodismo, aunque esté muy cerca.
Entonces, ¿cuál es la situación actual de la literatura
en Venezuela? Soy sumamente optimista precisamente por
la apertura cultural que existe hoy en el país. Si hace
tres años le pedías al gobierno venezolano que ingresara
a la colección Archivos de la UNESCO -una colección
en la que se publican los clásicos de cada país-, ese
gobierno te decía "no". A mí, que soy el intermediario
entre la UNESCO y Venezuela, me lo dijo durante diecisiete
años. En febrero de este año, cuando cambiaron las autoridades
culturales, bastó que pidiera la presencia de diez escritores
venezolanos en los Archivos de París para que el viceministro
de cultura concediera los fondos necesarios. La literatura
de un país debe ser como una galaxia, en la cual se
mueven los autores muertos ú olvidados, y los nuevos.
Siento que hay una literatura vigorosa, una literatura
de la Atlántida, escondida, de la cual se ve nada más
que la puntita -Rómulo Gallegos, Uslar Pietri- pero
no se ve la gran literatura recóndita. En diez años,
hablaremos del gran momento que vive la literatura venezolana.
¿Qué
cree que se podría hacer para que se conociera las literaturas
de las dos orillas? ¿La solución pasa por la concentración
de los grupos editoriales?
Las
editoriales tienen una finalidad comercial: vender libros
y hacer dinero, y eso es correcto. Pero deberían estar
más abiertas a la "otra" literatura, a la que da un
sentimiento distinto de la realidad. Pero también pienso
que nuestros países tienen mucha culpa. Por ejemplo,
México sabe que los autores son parte de la política
mexicana. Los apoya, los defiende, los distribuye y
los impone, en España y en cualquier lugar. Argentina,
un poco Colombia, quizás Chile... pero los demás países
nunca han tenido la idea de que la literatura es un
producto nacional como el petróleo o el cacao. Si esos
países empiezan a incentivar la producción, la difusión
y la comercialización de los autores, va a ser un factor
de intercambio grande y -te hablo por Venezuela- eso
va a comenzar también. 
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