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Mi hermana Frida
Entrevista Bárbara Múgica

¡Frida, Frida Frida!:: Entrevista a Bárbara Múgica::

"ESRIBIR SOBRE UNA PERSONA REAL SIEMPRE PRODUCE CIERTO MIEDO"
ClubCultura entrevista a Bárbara Mújica, la autora de "Mi hermana Frida"

"Escribir sobre una persona real
siempre produce cierto miedo"

Bárbara Mújica es escritora y crítica literaria y ejerce como profesora de español en la Universidad de Georgetown en Washington D.C. Es autora de varias otras obras de ficción, entre ellas la novela "The death of Don Bernardo" (1990) y varias antologías de relatos. Ha colaborado en medios tan prestigiosos como el New York Times o el Washington Post. Actualmente dirige un grupo de teatro y está enfrascada en la redacción de un libro sobre literatura femenina española. En 1998 ganó el Pangolin Prize al mejor relato breve del año.

¿Qué acerca a Bárbara Mújica a tratar la figura de Frida Kahlo?
Frida siempre me ha fascinado como pintora, pero en esta novela me interesaba acercarme a ella como persona. Mucho de lo que se ha escrito sobre Frida es casi hagiográfico. Pero yo creo que al idealizar a una persona la deshumanizamos. La convertimos en algo monolítico y estéril. El icono no me atraía, sino la mujer de carne y hueso. Frida fue una mujer muy compleja-como todas las mujeres; en verdad, todos los seres humanos somos muy complejos. Tuvo polio a los siete años, y cuando era adolescente un accidente serio la dejó incapaz de tener hijos. Durante toda su vida tuvo problemas de salud. Una joven muy inteligente, fue aceptada como estudiante en la Preparatoria Nacional, donde conoció a muchos de los futuros líderes de México. En una época en que muy pocas mujeres aspiraban a una carrera, Frida pensaba estudiar medicina. Sin embargo, sus problemas de salud y las circunstancias políticas y económicas impidieron que realizara su sueño. Más tarde, se casó con Diego Rivera, un hombre feo, mujeriego, egocéntrico e insoportable. Es decir, sufrió una frustración después de otra. Por un lado, Frida era una mujer muy fuerte, muy dinámica. Por otro, era muy frágil, muy vulnerable. Era ególatra y al mismo tiempo, generosa; manipuladora y al mismo tiempo, compasiva. Otra cosa que me intrigaba es que, como yo, Frida era de una familia de diversas influencias culturales. Su padre era un judío alemán. Su madre era una mexicana católica. En el México posrevolucionario, en ese período de intenso nacionalismo, ser extranjero era problemático.

¿Cómo es para usted "Mi hermana Frida"?
Para mí "Mi hermana Frida" es una exploración de la personalidad de Frida Kahlo. Empecé a escribir el libro en tercera persona, pero pronto me di cuenta que se estaba convirtiendo en una biografía cualquiera. Eso no era lo que yo quería. Entonces, decidí buscar una voz narrativa que subrayara la naturaleza subjetiva del relato. Esa voz es la de Cristina, la hermana menor de Frida. Cristina era la mejor amiga de Frida, pero también su rival más peligrosa. Esa rivalidad llevó a Cristina a convertirse en amante de Diego Rivera, lo cual provocó una crisis en las vidas de las dos hermanas.

¿No temió al acercarse desde una perspectiva literaria a un mito -hispano, feminista si se quiere-, sobre el que se ha escrito tanto -falso y verdadero?
Cualquier lector de "Mi hermana Frida" tendría que tener en cuenta que es una novela, una obra de ficción. Es decir, no se trata de los hechos, sino de una interpretación de los hechos. Pero si algo hemos aprendido de Cervantes, es que la ficción puede expresar verdades que se pierden si sólo nos fijamos en los acontecimientos históricos. Como dice Isabel Allende en "Retrato en sepia," "el arte supera lo puramente documental." El pasado es irrecuperable. Cualquier persona que escriba un libro de historia o una biografía interpreta los hechos, relata la "realidad" desde su perspectiva. El artista, a diferencia del historiador, no tiene pretensiones de ser completamente objetivo. Cuando Velázquez pinta un retrato de Felipe IV, acentúa ciertas características y no otras. No tiene la intención de producir una imagen "fotográfica" del rey. Cristina no es una narradora completamente fidedigna. A veces se contradice. A veces no se acuerda de los acontecimientos. Al concebir la idea de escribir una novela sobre Frida Kahlo, me puse a pensar, ¿cómo sería vivir con una persona como Frida? ¿cómo puede haber afectado esa mujer tan brillante y talentosa, pero también volátil y egoísta, a los que la rodeaban? Cristina es una narradora ideal porque adoraba a Frida, pero en cierto sentido fue su víctima. Esta relación compleja es una de las cosas que yo quería explorar. Usted me pregunta si acercarme a este icono mexicano desde una perspectiva literaria me dio miedo. Pues, sí, escribir sobre una persona real siempre produce cierto miedo, aunque cuando comencé a escribir esta novela hace seis años la "fridamanía" no había empezado todavía. Lo que más me ha sorprendido es la reacción positiva de tantos mexicanos. Cuando salió la versión en inglés, Ignacio Durán-Loera, Ministro para Asuntos Culturales de la Embajada Mexicana, me invitó al Instituto Mexicano en Washington, D. C., y me dijo que le parecía muy bien que alguien explorara las complejidades de la personalidad de Frida. Me dijo que Frida se había convertido en una especie de santa en México y que la imagen que mucha gente tiene de ella nada tiene que ver con la realidad. En Los Ángeles varios reporteros mexicanos me entrevistaron y me felicitaron por haber desmitificado a Frida.

¿Cuáles son las principales dificultades a las que tuvo que hacer frente? ¿Encontró alguna puerta cerrada?
En cuanto a la versión española, el problema principal ha sido captar el ambiente mexicano sin producir una obra tan regionalista que no se entienda fuera de México. Mathilde Sommeregger, la traductora de Plaza y Janés, hizo un trabajo espléndido. Sin embargo, usó un vocabulario muy español, y ciertas partes de la traducción original no se habrían entendido en Latinoamérica o no captaban bien el habla mexicana. Por ejemplo, no me imagino a las hermanas Kahlo tratándose de "vosotras" ni a Diego vestido de "mono" (lo que nosotros llamamos "overol"). Por lo tanto, sugerí ciertos cambios léxicos que Mathilde incorporó. Olga Sala, una de las editoras de Overlook, la casa que publicó la novela en inglés, sugirió otros cambios. Claro que las palabras más difíciles de traducir son las obscenidades. Esto fue un verdadero problema porque Frida era muy garabatera. En cierto momento me encontré, muerta de la risa, haciendo listas de palabrotas mexicanas. Quisiera agregar que me encantó trabajar con Mathilde. Entendió muy bien mis preocupaciones y se esforzó mucho por encontrar la traducción adecuada de cada segmento del libro. ¿Puertas cerradas? No. Existe tanta información sobre Frida. Tenemos biografías de ella y de Diego, además de las cartas de Frida, su diario, hasta sus recetas favoritas.

Usted es testigo privilegiado del ascenso de la cultura en español en EEUU. ¿Cuál cree que puede ser el futuro de la literatura "Latina" en ese país?
Hay cada vez más interés en la literatura "latina" en los Estados Unidos. La población hispana está creciendo rápidamente. Hay varias casas editoriales que publican en español y en algunas librerías hay secciones con libros en su idioma original. Sin embargo, los libros de autores "latinos" que tienen más éxito son los que salen en inglés. Muchos escritores hispanos (Esmeralda Santiago, Julia Álvarez) escriben en inglés. Otros hacen que sus obras se traduzcan. Todavía dominan el mercado los autores latinoamericanos: Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Isabel Allende. Sin embargo, novelistas españoles como Julián Marías y Arturo Pérez Reverte también están poniéndose de moda.