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ADOSADO, de Salvador Campos Jara
El bosque, los tocones, el descampado,
el solar, los trazados, las calles, las
casas, el sitio para aparcar el coche, el
jardín, la chimenea, la familia,
la tele, el hijo, el sitio para jugar el
hijo, el osito, la pelota, la espada, el
videojuego, la bici, la moto, el primer
cochecito, la novia, el sitio para la foto
de la novia, una carrera, la universidad,
las pelas, los cates, las borracheras, las
multas, los marrones, la responsabilidad,
el
abismo, la realidad, las pelotas, la huida,
la nada, el bosque, el bosque, el árbol,
la rama, la cuerda...
ATEO ORTODOXO, de Pablo S. Kërsz
Entendés? Me asuste mucho... Que?
Si, te digo que si. Era él...era
Cristo! Cómo es? como se ve en esas
fotos. Bueno, dibujos, lo que sea. Ya te
dije, yo estaba en la ducha y algo me toco
el culo. Me asusté y giré
de un golpe. Lo vi justo detrás mío,
levitando. Tenía la túnica
roja esa que usa, entendés? Ya te
dije, como se ve en la Biblia. No, no le
dije nada. Me quedé duro bajo el
agua.
Si, si, me hablo. Su voz? No sé...como
la de un tipo cualquiera. Si, en nuestro
idioma. Te digo que me quedé duro
contra la pared de la ducha! No, no me metió
el dedo, solo me toco una nalga. Pelo largo,
barba marrón, ojos tristes. No, no
lo anoté, pero lo recuerdo, dijo:"Tiene
un grano en la espalda, señor.
EL MENSAJE DE LAS TRES DEIDADES, de José
Valle
El Rey Tra y su hija, se encontraban compungidos,
debido al accidente que le ocurrió
a ella, cuando una ponzoñosa planta
le rozo la cara, al pasear por la tupida
selva. Aquello, le provoco heridas que nunca
pudo curar. El pueblo estaba triste también,
porque nadie se casaría con ella.
Muchos curanderos fueron traídos
para sanarla, pero todo fue en vano. Un
día, a la aldea llego un anciano
desconocido y al ver el estado de aquella
cara , se ofreció a curarla, pero
todos creyeron que estaba loco. Él,
introduciéndose en el bosque y elevando
sus manos hacia el cielo, convoco a las
Deidades del Agua, la Tierra y la Naturaleza.
Cuando estas se presentaron, les
pidió que trajeran los mejores productos
que atesoraban. Al regresar con lo solicitado
el anciano preparo un oloroso ungüento,
impregnándole también un toque
de fe y
esperanza. Regreso y se lo entrego a la
princesa . Esta, al cabo de varios días,
estaba curada. Pasadas varias semanas, se
caso y algún tiempo después,
tuvo hijos, que podrían ocupar el
trono, cuando el rey no estuviera mas.
LA CRIADA LATINA, de Eduardo Halfon
Espero que esté claro, señorita.
No quiero ni malentendidos ni falsas expectativas.
Al firmar este documento, usted acepta todas
y cada una de mis condiciones, requerimientos
y necesidades, quedando así debidamente
formalizado nuestro convenio. Además
de la limpieza, es responsabilidad suya
preparar mis tres comidas, servírmelas
con meticulosa puntualidad y soplármelas
si están demasiado calientes. Mis
pantalones me gustan bien planchados. Mis
playeras, en cambio, no. Todos mis calcetines
deben estar sólo dobladitos en dos,
y no hechos una bola como les gustan a otros.
Cualquier salida suya necesita mi autorización,
preferiblemente con dos días de anticipo.
No me agrada que la estén llamando
demasiado por teléfono ni que la
vengan a visitar muy a menudo. Le será
permitido juntarse con algunas amistades,
previamente aprobadas por mí, por
supuesto. Y entonces, y sólo entonces,
cada semana le entregaré su dinero,
asumiendo que cumpla con todas sus labores
a mi entera satisfacción. Todas,
¿me entiende? Muy bien. Entonces,
si está de acuerdo, señorita,
por favor firme usted en el acta, a la par
de la equis. Y así, con la bendición
de Dios y de este notario, será legal
nuestro matrimonio.
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