Relatos hiperbreves 9

OLGA. SER. PALABRA, de Ana Gargallo
"Si este libro me llevase... como el viento, hasta ti, fuera de aquí". Dispuesta a soñar que no, que el mundo va más allá, que quedan sitios por visitar, que en mi nombre se marcó el destino de un camino entre extensión -ampliación y ampliación, de vacío--, inmensidad, que tenía que ser así, y encontrarme perdida en un abrazo blanco de manchas negras sin ti, en busca de ti.
Soleen: rodeada por las mil historias que se han de contar, las expectantes al acecho del requerimiento de que debo llenar, el vacío, la huída, la locura de una existencia poblada de gérmenes negros en manchas blancas que pintan mis paredes, me encuentro en la calle, me llevo en el metro, me esperan al alba y me velan al rendirme al sueño. Porque quiero volar como el viento ... y ser palabra, un nombre al completo.

"HUN DOLOR MUI DESIGUAL, de Felipe Cussen
Antes de morir expresó exactamente las mismas palabras que dijo al nacer:
"PUEDO HABERME EQUIVOCADO."

ESTRELLA, de Juana Díaz
Oh, pobre de mí, cuanta tristeza siento en el alma. Un corazón se encoge de desesperanza, al ver tanta pobreza y tanta hambre. Desde la ventana diviso, en esta noche callada de ruiseñores: nada. Una oscuridad inunda mi ser, como cuando murió mi madre o como cuando se va el alba. Las estrellas esta noche parecen mas altas, mas dispersas, más relucientes y limpias pero calladas. Inmune ante la necesidad que hay en el mundo, en cada ser de carne y hueso que son como hojalata, que se pisotea sin valor, arrojándola a la basura que todos comeremos, donde iremos a parar. Esta estrechez, esta falta de necesidad para subsistir me pone nervioso y nado a la deriva, sin saber donde ir ni que hacer.
Aquella estrella sin luz se aleja, como mi pobre sentimiento de ser alguien y no soy nada.

LITERATURA, de Pepe Monteserín
Llegó el adolescente a asociar ciertos pensamientos, algo vergonzosos, con una súbita turgencia, un éxtasis venoso. Tenía aquellos abyectos sueños y la cobra emergía encantada entre sus piernas terebecas y su pampanilla. Pensamiento y erección; esa era la cadencia, por ese orden, nunca al revés. Primero el dicho, aunque fuera oprobioso y en voz baja, luego el hecho. Imagen y fruición. Prosa y presión. De esa centrípeta manera comprendió los secretos de la narrativa. Y se hizo escritor.

ENIGMA, de Dombodan Monteiro
Hartos y cansados de vivir, los dos muchachos decidieron despertar y
comenzar a soñar.

DESIDERATA PARA TIEMPOS MODERNOS, de Inés Marmota
Corrí tanto y sin dirección ni sentido que encontré el alma que había perdido.

SUEÑOS DE SENTIMIENTOS, de Natalia Ruiz
".....Y en tu soledad quisiera estar, pensar en ti y nada más; cubrir con mis cabellos
el roce de tu cuerpo, suspirar, rezar en soledad y gritar hasta morir por quien amas,
deshacerme como un cubito de hielo, hasta chorrear por tu cuerpo y derrochar el flu-
jo condensado de tu sudor evaporado por tus besos. Como quisiera amarte pero no te
tengo, como quisiera ansiarte, sin tener que sufrir por ello. Perderte seria mi perdición,
escucharte y verte la reencarnación. ¡Duerme conmigo! ¡liate a mi corazón! y presume
de mi cariño, orgullo de quien lo tiene y pasión de quien lo siente; coge mis manos,
¡son tuyas! y pliega con su aroma parte de mi cintura, ¡arrastrame contigo!, que sea lo
último que hagas y me cuides con respeto por ser tu último recuerdo."

SIN TÍTULO, de Rosafarrelo
Al girar la penúltima curva para llegar a mi destino me la encontré de sopetón, no esperaba encontrar a nadie en aquel rincón tan apartado del mundanal ruido, pero ella estaba allí, esperándome y dispuesta a darme el consejo que yo no quería oír.
- ¡ Cuidado en la próxima curva!.

EL CIELO NO TIENE LÍMITES, de Andoni Castaño
...viendo una nube pasar, se lanzó a los cuatro vientos
diciendo:

- Soy una página azul y no tengo libro.

ESTILOGRAFÍA, de Marta Graupera
"El hombre es un bípedo implume" dijo Platón. Y la pluma acabó inventándose.


PARA SALVAGUARDA DE LA FELICIDAD, de Daniel Martín y Daniel Cacharelli
Quiso convertirse en mariposa. Miraba las vías desde lo alto. Cuando vio
el automóvil retorcido por el tren, no pudo evitar el impulso. Se incorporó
a la cornisa, pero abajo, justo abajo, una niñita jugaba con un trompo rojo,
y el trompo, como todos los trompos, jugaba con el tiempo.
Entonces el universo le pareció minuciosamente ordenado, hacia el error.
Los buitres se asentaron en sus hombros, y le susurraron, relamiéndose, un
futuro coronado de desdichas.
Yo también tuve un trompo, pensó. Y el trompo siguió jugando con el
vértigo, hasta detenerse lentamente.

SOÑÉ, de Cris Ap
Y desperté en una tierra baldía, llana y ceniza. Había
caído en el abismo más profundo. El viento de España
me había llevado en un globo hinchado de aire vacío
hasta insospechados horizontes. Abrí los ojos y me
pareció que estaba en Sarajevo, nunca había estado
allí pero lo sabía por las imágenes del telediario. No era
Sarajevo ni el desierto del Sáhara,era el mismo mundo
y allí permanecí mucho años hasta que volvía a viajar
de nuevo, en otro globo, esta vez era grande, de color
verde hierba, hinchado de esperanza. El rótulo decía:
LIBERTAD y el rumbo: FELICIDAD y no no volví jamás a
aquellas tierras secas e infames.

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