Breve historia del cuento argentino

Aunque con anterioridad ya había habido grandes cuentistas (Horacio Quiroga, o Esteban Echevarría, el autor del que se considera el primer cuento argentino de la historia, "El matadero" ), la eclosión del género no llegaría hasta la década de los 40, cuando ya se habían asimilado todas las innovaciones de la generación de las Vanguardias, uno de los movimientos literarios más importantes de Argentina, y que se había desarrollado durante los quince años anteriores. Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal serían los dos autores señeros, a la vez que totalmente opuestos: Borges buscaba el alma humana en historias fantásticas, mientras que Marechal abogaba más por retratar las historias que se daban en la ciudad moderna, el nuevo Buenos Aires. En 1940 se publicaría "Antología de la literatura fantástica", elaborada por Borges, Bioy Casares y la fundadora de "Sur", Silvina Ocampo. Ahí adquiere el cuento argentino la mayoría de edad, y empieza a dejarse atrás la abrumadora presencia de temas locales en los relatos, para abrirse a la nueva realidad de Buenos Aires. Borges sería el abanderado.

Los convulsos cambios a los que Argentina se vio sometida a partir de la década de los 50 (Perón, la dictadura de los militares) también se reflejaron en el cuento, adquiriendo en gran parte un matiz político y de crítica (proveniente del exilio), dejando cada vez más atrás las ensoñaciones fantásticas y metaliterarias. En la década de los setenta, es cuando el cuento argentino empieza a merecer la atención de los críticos y estudiosos del país: se empieza a glosar la obra de los cuentistas nacidos alrededor de 1930, y se clasifica sus temáticas: rural, fantástico, psicológico, histórico, sexualidad, la cultura y el arte...

Todos los estudiosos señalan que, si bien en la década de los 90 se dejó de referenciar el exilio, y los relatos dejaron de tener carga ideológica (a diferencia de las dos décadas anteriores, en los que coexistían un régimen de terror en la Argentina con un importante número de escritores exiliados y críticos con su país), ahora se asiste a un nuevo fenómeno: las ventas del libro han bajado en la Argentina, cada vez se lee menos, y los autores no tienen la trascendencia mediática de antaño. Consecuencia: los géneros se expanden, y se busca enganchar al lector con historias que antes no pasarían por literarias, caso del volumen de Osvaldo Soriano "Fútbol".

La última hornada de cuentistas tiene varios rasgos en común: las influencias del cine, el cómic o la televisión, vocación rompedora con el pasado y, no menos importante: ya no es la Capital Federal la cuna de los talentos, hay otra Argentina más allá de la capital federal con derecho a voz y a voto. Algunos de los nuevos nombres del cuento argentino son Guillermo Martínez, Laura Fava, Gustavo Nielsen, o Marcelo Birmajer, quien con sus tres libros de relatos ("Fábulas salvajes", "El fuego más alto" y "Ser humano y otras desgracias") se ha hecho un hueco en el panorama narrativo argentino. De todos ellos estaremos pendientes. Y os lo contaremos.

+ selección aquí:
 

ClubLiteratura
ClubCine
ClubMúsica
ClubFoto

11
HOJAS DE OTOÑO
10
DANIEL SADA
06
JOSÉ ÁNGEL VALENTE
09
CLUBCULTURA
AIRLINES
05
VIVA MÉXICO
01
BORGES SIGUE VIVO