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Bases
del Crack: fragmentos escogidos
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Ignacio
Padilla, "Amphitryon"
"Mi padre decía llamarse Víctor Kretszchmar,
fue guardagujas en la línea Munich-Salzsburgo
y no era hombre para decidir, así, sin más, que iba
a cometer un crimen. Detrás de su aparente destemplanza
ante la adversidad se encerraba un ser en extremo calculador,
capaz de esperar durante años las circunstancias propicias
para dar un golpe largamente acariciado. Taciturno en
su trato ordinario, podía también entregarse a imprevisibles
estallidos de rabia que, sólo en la intimidad, hacían
de él un polvorín cuya mecha parecía estar siempre encendida".
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Jorge
Volpi, "Días de ira",
del volumen "Tres bosquejos
del mal"
"Leo: fui yo, nadie más. Con esta risa que ahora tiembla,
con mi voz, con mi condena. Siento su cuerpo desnudo.
Comprendo. Como si hubiese una luz eterna encima de
mí. Lloro y quiero besarla, inútilmente. Fui yo, no
mis manos. Yo sólo, encerrado. Para siempre. Venciste".
Eloy
Urroz, "Las plegarias
del cuerpo", del volumen
"Tres bosquejos del
mal"
"Esa noche me llevaron, hace muchos años, en La Paz.
No importa qué noche: cualquiera. Todas las tinieblas
son la misma. En el espacio, estoy seguro, hay una sóla
noche, idéntica. A veces la miramos, otras veces sabemos
que es la misma y nosotros los que somos diferentes.
Ella, en cambio, es eterna y majestuosa al contemplarnos.
-
Federico, hoy vas a ponerte contento -rió Cecilio;
los demás en el auto también rieron.
-
Así que un santito niño virgen. ¡Está suave!
-dijo
Hugo con sorna-. A las putas les encanta, ¿sabías
eso, Fede?".
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Pedro
Ángel Palou, "Paraíso
clausurado"
"¿Se podrá comenzar por el comienzo? El de esta historia
ocurrió aquella tarde en que, al toparse conmigo en
el pasillo, Gavito dijo como si retomara una
conversación recién interrumpida:
- Y entonces, Eladio, ¿usted sabe de qué habla
el Nocturno Rosa de Villaurrutia?
-
Así, de sopetón, no sé cómo responderle, maestro -contesté,
apenado. Lo había visto sólo dos veces en reuniones
de la facultad y aún no daba clase. Me sorprendió, además,
que recordara mi nombre. Él continuó:
-
¿Me va a decir que nunca, siquiera una vez, se lo ha
preguntado? No es sólo cadencia, ritmo. Hay mucho más
que "mi rosa no es la rosa fría, ni la piel de niño,
/ ni la rosa que gira / tan lentamente en su movimiento
/ es una misteriosa forma de la quietud". ¿O no lo cree?".
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