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Página oficial de Juan Villoro

Juan Villoro · Mapas

Zacatecas, la ciudad museo (1)

El paisaje que rodea Zacatecas está determinado por el color del cielo, de un tono lapislázuli, y la tierra rojiza del desierto. El poeta Ramón López Velarde (1888-1921), el más leído y discutido de México, definió así el entorno en que nació: “Cielo cruel y una tierra colorada”.

Situada a 2,500 metros de altura, en el noroeste del país, Zacatecas tiene un aire seco y delgado donde la mirada adquiere insólita profundidad. No es extraño que sea tierra de pintores.
Sus principales construcciones están hechas con cantera rosácea. Cada atardecer es un incendio sutil: a medida que la luz pierde fuerza, las fachadas adquieren un resplandor cárdeno que parece surgir de su propia entraña mineral.

Zacatecas es la ciudad colonial mejor conservada de México, un intrincado conjunto de cúpulas, plazas y arcadas. Construida entre el cerro de la Bufa y colinas menores, está dispuesta en declives que hacen que muchas calles sean escaleras. Caminar ahí parece un juego de escondite: para llegar a una iglesia cercana hay que descender por un sinuoso callejón y subir a una acera que tiene el grosor de una muralla. La arquitectura aprovecha el espacio como un sueño: lo distante se vuelve próximo gracias a un túnel y lo cercano se aleja con escalones dignos de Escher.

El auge de la ciudad se debió a la minería y su encanto posterior al agotamiento de las minas. Convertida en museo, la mina El Edén recuerda que el paraíso local estuvo bajo tierra, y trata de emularlo con una discoteca a la que se llega en el trenecito donde antes circulaban tesoros minerales.

Juan Villororo · Mapas

Un extenuante hormigueo subterráneo permitió las riquezas de la superficie. La huella de este esfuerzo se nota en la cocina y la bebida. El “itacate del minero” es un pañuelo que contiene tortillas de maíz con queso, chicharrón y carne deshebrada, dieta de los hombres que se sumían en las profundidades. El “mezcal minero” es un aguardiente bronco, sin añejamiento, que se parece al tequila blanco, pero proviene de otra cactácea.
El agave del que se extrae el tequila se puede sembrar; en cambio, el agave del mezcal es silvestre, por eso es más difícil de encontrar. La bebida que fue el principal combustible de Malcolm Lowry se consigue fundamentalmente en Oaxaca y Zacatecas, donde hay casas de degustación que ofrecen una sorprendente gama de ardores. Para los paladares de tendencia suave, recomiendo Mezcal El Zacatecano; para los aventureros, Mezcal La Pendencia, que en su nombre anuncia sus efectos.