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Fideuá

La muchacha dejó sobre la mesa un paquete de fideos de harina de arroz, carne de cerdo y de pollo troceada, calamares, pequeños camarones, una lata de tomate, dos pimientos, cebollas, ajos y, ante la culpabilizada petición de Carvalho de que fuera a por aceite de oliva, ella le contestó con una sonrisa y volvió a salir, para regresar casi al instante con un botellín donde había algo que recordaba el líquido metalismo del aceite de oliva. La muchacha le dijo que en Tailandia se compraba en las farmacias y las mujeres lo utilizaban para el cuidado del cabello. Olió Carvalho el tónico capilar y, tanto el aroma como el gusto que comprobó untando un dedo en el elixir le convencieron de que era aceite de oliva. Con un cuchillo en la mano y utilizando la mesa como tablero, Carvalho se convirtió en un espectáculo preparando los prolegómenos del sofrito, limpiando los calamares, descascarillando los camarones y empezando a cocer un caldo corto con las cáscaras de los crustáceos y los huesos del pollo.
-Aunque para usted sea difícil entenderlo, voy a realizar un plato que se llama fideuà, plato de moda en la Valencia actual, en competición desigual con la tradicional paella y que, en mis manos y con estos elementos, va a competirse en una variante universal, en un estreno mundial, porque jamás se ha hecho utilizando los sutiles fideos de harina de arroz.
Caravlho hablaba en castellano, pero gesticulaba como si cuanto dijera fuera entendible por su compañera. Ella reía como si asistiera a un show de Jerry Lewis y, por primera vez en su vida, a Carvalho le gustaba que se rieran de él e interpretó el papel de payaso culinario hasta sus últimas consecuencias.
-Primero hay que sofreír bien las carnes y en el aceite hacer un sofrito espeso, deshidratado, como mandan los cánones perfectamente explicados por Josep Pla, un gran escritor catalán al que supongo traducido al thailandés. Una vez hecho el sofrito vegetal de cebolla, tomate, pimiento, se le añaden las carnes de cerdo, pollo y calamar y se reservan las gambas para echarlas en el último momento. En esta fritura se han de rehogar los fideos normales, pero, en atención a la fragilidad de estos fideos de arroz que me usted me ha suministrado, los reservaré para el último momento y verteré el caldo sobre el sofrito hasta que rompa el hervor y así continúe para que se mezclen sabores. Luego, los fideos y las gambas despellejadas y dos o tres minutos antes de sacarlo del fuego, una picada de ajo con aceite y a dejar reposar el comistrajo a ver qué sale.
El milagro cerámico se produjo y en la sartén se conformó una fideuà sutil en la que los tenues fideos de harina de arroaz prometían una consistencia casi vegetal. De la risa lagrimeante, la muchacha había pasado a la curiosidad, y si bien no aceptó el honor de compartir la mesa con el extranjero, sí esperó a que éste comiera para probar a su vez el plato, de pie, con el temor en los labios indecisos primero, pero luego sustituyendo su curiosidad por el entusiasmo cuando comprobó que estaba bueno. Carvalho le dijo que en cuanto volviera a España patentaría el plato, que a buen seguro sería bien aceptado por los italianos y los valencianos, porque reunía la cultura de la paella, del arroz y del fideo, en una síntesis prodigiosa que no se le había ocurrido a ningún otro profeta de la nueva cocina.


(Los pájaros de Bagkok)




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Para seis personas

660 g de cigalas terciadas; 250 g gambas frescas; 600 g de rape o mero cortado en cuadros, sin esponas; 6 mejillones; 12 chirlas bien lavadas; 600 g de fideos gordos, rompiendo las madejas en tres partes; 200 g de tomates maduros pelados y picados; 2 dientes de ajo picados; 1 cucharadita de pimentón picante; 150 g de aceite de oliva; 2 litros de caldo de pescado, coloreado con azafrán; sal.

Poner el aceite en la paella y, una vez caliente, sofreír las cigalas y las gambas. Retirarlas de la paella y sofreír el rape o mero, añadir el ajo, el pimentón y los tomates. Dejar cocer unos minutos, añadir el caldo y cuando empiece a hervir añadir los fideos. Sazonar con sal, colocar las gambas y las cigalas y añadir las chirlas. Dejar cocer unos 15 minutos.
Poner en el horno unos 5 minutos para que tome color.
Al sacar del horno, colocar los mejillones previamente cocidos y abiertos. Servir en la misma paella.
Se puede añadir langosta, langostinos u otro marisco a este plato para enriquecerlo.
Esta fideuà corrige la grosera fideuà tailandesa de Carvalho y es la que más se le parece. Hay otra fideuà con cabello de ángel tostados, que es otra historia.






 


© Manuel Vázquez Montalbán 2006